Afirman que hallaron los restos de Miguel de Cervantes en una iglesia en Madrid

A 400 años de la muerte del célebre escritor español, un grupo de investigadores encontró restos que pertenecerían a él y a su mujer, Catalina de Salazar; no hay confirmación absoluta ante la imposibilidad de realizar una prueba de ADN.

Un grupo de investigadores identificó restos que corresponderían al célebre escritor español Miguel de Cervantes en una iglesia madrileña del siglo XVII en la que llevaban meses trabajando, informaron hoy en una conferencia de prensa.

Además de los restos de Cervantes, habrían encontrados dispersos lo de su mujer, Catalina de Salazar, y los de otras 15 personas en la cripta de la iglesia madrileña de las Trinitarias.

Así se pone punto y final a una investigación que comenzó hace diez meses para localizar el lugar exacto de la iglesia donde reposaba el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

El equipo de forenses, historiadores y antropólogos que han extraído y analizado restos óseos en el convento de las Trinitarias admiten, sin embargo, que es imposible tener plena certeza de que se trate del escritor más universal de la lengua castellana, puesto que no pueden realizar análisis de ADN.

“A la vista de toda la información, es posible considerar que entre los fragmentos (…) se encuentren algunos restos de Miguel de Cervantes”, dijo el antropólogo forense Francisco Etxeberria, que apeló a la prudencia al no existir una certeza absoluta. “Las coincidencias y las no discrepancias nos llevan a considerar que allí estaría Cervantes en términos razonables”, agregó el experto, que indicó que ninguno de los restos tenía rasgos de las patologías traumáticas sufridas por el escritor en la batalla de Lepanto en 1571, ya que se trata de restos muy pequeños, en muchos casos esquirlas de hueso.

El autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, antiguo soldado, sufrió heridas en la batalla entre otomanos y cristianos que le dejaron inmovilizado el brazo izquierdo y que dieron lugar a que el escritor fuera conocido por el apodo de “El manco de Lepanto”.

Por el momento, los expertos han descartado posibles pruebas de ADN que determinen con certeza que los restos pertenecen al escritor, ya que no existen muestras con las que cotejarlos: el escritor no tuvo hijos, y la única familiar sepultada en un lugar conocido es su hermana, cuyos restos están en un osario común en Alcalá de Henares, a las afueras de Madrid.

“Hay compatibilidad entre la documentación histórica y los datos antropológicos y arqueológicos, lo que no hay son datos genéticos”, dijo la osteoarqueóloga Almudena García Rubio en una multitudinaria rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento de Madrid.

Los 17 cuerpos encontrados fueron inhumados entre 1612 y 1630 de la iglesia primitiva de las Trinitarias, ubicada al contrario de lo que se pensaba hasta ahora en un lugar distinto al actual, y que fueron trasladados a la cripta entre 1698 y 1730, en el momento en que estaban terminando las obras de construcción del convento.

Según precisó García Rubio, concretamente hay restos de un mínimo de cinco niños y un mínimo de diez adultos (de ellos, cuatro masculinos, dos femeninos, dos indeterminados y dos probablemente masculinos).

Los restos estaban en el subsuelo, en el conjunto que los investigadores acotaron con el punto 32, y aparecieron junto con una moneda de 16 maravedís de Felipe IV y prendas litúrgicas, entre otros objetos que permitieron datarlos en el siglo XVII.

Esta investigación, liderada por el forense Luis Avial y el georradarista Francisco Etxebarria, costó 124.000 euros y estuvo apoyada por el Ayuntamiento de Madrid.

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