Al menos 26 muertos en un ataque contra cristianos en Egipto

El servicio árabe de la BBC ha informado de que varios hombres armados han abierto fuego contra un autobús cuando circulaba por una carretera en dirección a un monasterio situado en el oeste de la provincia.

Los cristianos han vuelto a ser este viernes blanco de violencia en Egipto, donde al menos 26 personas han muerto debido a un ataque perpetrado por varios hombres armados y enmascarados contra un autobús que llevaba a las víctimas hacia un monasterio copto.

Este ataque, en la provincia de Minia, ha coincidido con la ofensiva lanzada desde hace meses por la rama egipcia del grupo yihadista Daesh contra la minoría copta en Egipto. Así, la organización extremista quiere multiplicar los ataques contra esos cristianos que representan a cerca del 10% de los más de 90 millones de egipcios.

Este mismo viernes, hombres enmascarados han abierto fuego con armas automáticas contra el autobús que llevaba a los pasajeros al monasterio de San Samuel, a más de 200 km al sur de la capital, antes de darse a la fuga, según ha comentado en la televisión estatal el gobernador de la provincia de Minia, Esam al Bedawi.

Según el portavoz del ministerio de Salud, Jaled Megahed, el atentado ha causado esos 26 muertos y ha herido a otras 25 personas. La policía ha instalado puestos de control en la carretera donde tuvo lugar el ataque, según ha dicho Al Bedawi.

El Daesh ya había reivindicado atentados suicidas contra dos iglesias coptas en los que murieron 45 personas al norte de El Cairo, a comienzos de abril, y otro ataque suicida contra un templo copto en el centro de la capital, que dejó 29 fallecidos en diciembre.

Tras el doble ataque del Domingo de Ramos, el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi declaró el estado de emergencia por un plazo de tres meses. Acusó entonces a los yihadistas de intentar dividir el país al atentar contra las minorías. Y es que los coptos forman la mayor comunidad cristiana de Oriente Medio, y también una de las más antiguas, en un país donde los musulmanes sunitas son muy mayoritarios.

La justicia civil anunció la semana pasada que había enviado ante la justicia militar a 48 personas sospechosas de estar implicadas en los ataques contra las tres iglesias coptas perpetrados desde diciembre. Según la fiscalía, los acusados dirigían o pertenecían a “dos células” vinculadas al Daesh, en el Cairo y en el sur de Egipto, y siguieron “un entrenamiento militar en campamentos del Daesh, en Libia y en Siria”.  

Una rama egipcia del Daesh actúa en el norte de la península del Sinaí donde ataca con frecuencia a las fuerzas de seguridad, sobre todo desde que el ejército destituyó al presidente islamista Mohamed Morsi en 2013. En esa zona ha llevado a cabo varios atentados contra cristianos, obligando a decenas de familias a huir de sus casas desde enero. Y antes eso, la comunidad cristiana de Egipto recibió el mes pasado el apoyo del papa católico Francisco.

Durante su visita de dos días, el pontífice abogó por la tolerancia y el diálogo entre musulmanes y cristianos. Ferviente defensor del ecumenismo, Francisco se reunió entonces con el papa copto ortodoxo de Egipto, Teodoro II, y con el imán de Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam sunita, Ahmed Al Tayeb. “El incidente de Minia es inaceptable para los musulmanes y los cristianos y atenta contra la estabilidad de Egipto”, declaró Al Tayeb en un comunicado.

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