Argentina tiene la tasa más alta de muertes por accidentes en las rutas

El país registra más de 5.000 muertos por año en siniestros viales, es decir una tasa de 12,3 muertos anuales por cada 100 mil habitantes, seguido por Chile con 12 muertes.

La Argentina ocupa el primer lugar en el ranking de muertes por accidentes en las rutas, según una estadística internacional que incluye a 38 países de todos los continentes. El país registra más de 5.000 muertos por año en siniestros viales, es decir una tasa de 12,3 muertos anuales por cada 100 mil habitantes, seguido por Chile, con 12 muertos por año por cada 100 mil habitantes.

El relevamiento fue realizado por el Foro Internacional del Transporte (ITF, por sus siglas en inglés), que depende de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Los datos corresponden a un anticipo del reporte completo que la ITF difundirá en breve pero cuyos avances fueron dados a conocer en los últimos días.

Según el estudio, las rutas menos peligrosas son las de Suecia, que tiene 2,7 muertos por año por cada 100 mil habitantes.

A pesar de tener la peor tasa del grupo de países, el relevamiento de 2014 observó en la Argentina una tendencia a la mejora. En relación con 2013, el número de muertes cayó un 2,8 por ciento. El informe aclara que en el caso argentino, al igual que en otros, esa tendencia se basa en una estimación y no en datos definitivos. En tanto, en ocho países mejor posicionados hubo durante el año pasado los fallecimientos en accidentes de tránsito crecieron.

Para los expertos de la ITF la Argentina “hizo las cosas muy bien” pero admitieron que “es posible hacer más”. Señalaron, además, que el aumento de la seguridad en las rutas requiere legislación, educación, tecnología.

En lo que se refiere a las estadísticas de muertes en las rutas, la Argentina aparece entre los 15 países que mejoraron. La mayor reducción porcentual se dio en 2014 en Suiza, con el 9,6 por ciento; le siguen Reino Unido, Suiza, Holanda, Dinamarca, Israel, España, Noruega, Japón e Irlanda. En tanto, el peor agravamiento se dio en Nueva Zelanda, con el 16,1 por ciento, aunque tiene números netos muy bajos: 295 decesos en 2014 contra 254 del año anterior. Es apenas el 5 por ciento de los casos ocurridos en el mismo período en la Argentina.

En el total de países relevados hubo en 2014 un 42 por ciento menos muertes que en 2000. Pero al menos un tercio de la reducción vista a partir de 2008 se debió a la menor actividad y la menor circulación de vehículos.

El estudio puso el acento en la necesidad de un incremento del uso de la tecnología, incluso con vehículos capaces de comunicarse entre sí para evitar colisiones. Parte de las advertencias fueron también hacia el sector turístico, que vive a nivel mundial un fortísimo incremento.

Según el trabajo, mientras que las muertes entre los ocupantes de automóviles se redujeron en un 54 por ciento entre 2000 y 2013, las disminuciones fueron sólo de 36 por ciento para los peatones, de 35 por ciento para los ciclistas y de 22 por ciento para los usuarios de motos.

En ese marco, los especialistas han puesto el acento en la necesidad de dotar de mayor tecnología a los vehículos. Los vehículos autónomos pueden marchar a mayores velocidades y menores distancias uno de otro, con tiempos de reacción menores que los de un conductor promedio.

Los fabricantes europeos y japoneses vienen experimentando en estos últimos diez años con sistemas de ayuda activos al conductor que mantienen o incrementan la velocidad de crucero y la distancia segura con los rodados precedentes en las rutas, alertan sobre la presencia de otros vehículos atrás, a los costados o adelante en el momento de un cambio de carril para un adelantamiento; permiten ver el entorno del propio auto con cámaras de 360 grados y eliminan zonas ciegas de parantes.

Además, con distinto éxito están aplicando la posibilidad de que el auto se detenga completamente si el conductor no sale de la trayectoria rumbo a una colisión segura. Con la seguridad activa encendida es imposible chocar desde atrás un camión sin luces durante la noche, por ejemplo. También vigila al conductor y lo alerta en caso de que comience a dar muestras de fatiga durante la conducción y lo estimula a detenerse y tomar un descanso.

Esos modelos, que aún no ingresan al mercado argentino, mantienen marchas más equilibradas y seguras y logran menor consumo de combustible.

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