Ascienden a 14 los muertos por las inundaciones en Chile

Además, el Gobierno dijo que hay 10.996 personas damnificadas y 4.562 todavía en albergues.

El norte de Chile inicia las tareas de reconstrucción y se esfuerza en limpiar las gruesas capas de lodo que lo inunda todo después que las lluvias más graves que ha sufrido la zona en 80 años dejaran 14 muertos y 20 desaparecidos, según las últimas cifras oficiales del domingo por la noche.

Además, el gobierno dijo que hay 10.996 personas damnificadas, 4.562 todavía en albergues, según las últimas cifras de la Oficina Nacional de Emergencias, ONEMI.

La presidenta Michelle Bachelet calificó el sábado el panorama como “desolador”, después de haber viajado a la zona, y afirmó que “es altamente probable que haya más fallecidos y un número importante de desaparecidos”, a medida que avancen las tareas de limpieza y reconstrucción.

Muchas de las localidades afectadas por las lluvias en las tres regiones del país, Antofagasta, Atacama y Coquimbo, amanecieron cubiertas el domingo por más de un metro de lodo, que empezaba a solidificarse a medida que cesaron las lluvias y volvieron las altas temperaturas a la zona.

La salida del sol reveló claramente el nivel de destrucción dejado por las aguas y las televisoras locales mostraban imágenes de devastación desde distintas localidades en la región. El gobierno iniciará el lunes un catastro para establecer el daño en viviendas.

Las fuertes lluvias produjeron el desborde de los ríos cuyo cauce había permanecido seco durante años, los que partieron en dos las ciudades de Copiapó, Chañaral, Tierra Amarilla y Taltal, alguna de las más dañadas. Otras pequeñas localidades como Alto del Carmen o Diego de Almagro fueron parcialmente arrasadas por el paso del agua, que se llevó consigo cientos de casas en toda la región.

Los expertos estiman que retirar el lodo completamente podría llevar varias semanas.

Según un catastro preliminar del ministerio de Vivienda, sólo en Atacama habría más de 14.000 viviendas dañadas, 9.000 de ellas en Copiapó, 800 kilómetros al norte de Santiago. Muchas de las áreas urbanas destruidas deberán ser relocalizadas fuera del cauce de los ríos y en lugares seguros, señalaron las autoridades.

El principal problema se encuentra ahora en el abastecimiento de esas ciudades que llevan varios días aisladas. El domingo, tras la llegada del buque Sargento Aldea con 600 toneladas de ayuda a la zona de Chañaral, parecía que los alimentos habían alcanzado a un mayor número de personas, aunque todavía había varias pequeñas localidades que se quejaban a las televisoras locales de no haber recibido ningún tipo de ayuda.

Por otro lado las redes sociales seguían llenándose de mensajes de familias que buscaban a sus seres queridos, y en muchos casos los encontraban, a través del hashtag #Chilebusca, a medida que poco a poco las ciudades empiezan a recuperar la conectividad.

Las empresas de autobuses anunciaban el domingo por la noche que retomarán las rutas a las regiones afectadas el lunes y el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, afirmó en entrevista con el canal TVN que las comunicaciones están restablecidas con la mayor parte de los grandes centros urbanos, aunque aún se tiene que trabajar en pequeñas carreteras a zonas más aisladas.

También un 91% de la zona contaba con suministro eléctrico este domingo, señaló Peñailillo. No obstante, aún hay problemas de suministro de agua, una de las mayores necesidades del momento, y en localidades como Diego de Almagro restablecer el agua potable podría llevar meses, según adelantó el ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, también de visita en el área afectada.

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