Desde Argentina avanza el primer páncreas artificial en Latinoamérica

Se trata de un dispositivo que realiza las funciones del páncreas para regular los niveles de glucosa en sangre.Hoy, Día Mundial de la Diabetes, se presenta el avance de este proyecto en Buenos Aires. Es para diabéticos Tipo 1.

Hoy es el Día Mundial de la Diabetes, y habrá una serie de actividades saludables, de concientización, y en Buenos Aires se darán a conocer los avances del “Páncreas artificial”, un gran avance de la ciencia y la tecnología para los diabéticos de Tipo 1.

Un grupo de investigadores desarrolla un software de “Páncreas artificial”, regula desde un celular el valor de azúcar en sangre, sin necesidad de que el paciente deba realizar las correcciones habituales con insulina. Es la primer experiencia Latinoamericana que va en desarrollo y estiman que en dos o tres años será accesible para los pacientes con diabetes Tipo 1.

En el equipo de investigación se encuentra el médico jujeño Luis Grosembacher, quien es jefe del área de diabetes del Servicio de Endocrinología en el Hospital Italiano, de Buenos Aires y junto a ingenieros del Conicet de la Universidad de Quilmes, Universidad de La Plata, nutricionista, enfermeras del Hospital Italiano llevan adelante el proyecto. Iniciaron hace unos años esta investigación para acercar los beneficios del Páncreas artificial a los pacientes, principalmente devolver a la sociedad el conocimiento científico adquirido para una mejor calidad de vida.

Con gran orgullo Grosembacher comparte el trabajo que realiza en Buenos Aires a la comunidad jujeña, que a pesar de la distancia, donde desarrolla su trabajo siempre destaca su origen jujeño.

Los pacientes con diabetes Tipo 1, necesitan insulina y requiere múltiples mediciones de glucosa para ajustar la glucemia. Ante esa situación los investigadores desarrollan este aparato que a través de un sistema cerrado, tiene una bomba de insulina que es externa con un catéter conectado con una agujita al cuerpo, y un sensor de glucosa que es inalámbrico el cual transmite la información al teléfono que tiene el software.

Las experiencias se desarrollan en el Hospital Italiano hace un año, pero hace cuatro años surgió la iniciativa y desde ahí vienen desarrollando, elaborando el protocolo, pasando por las instancias obligatorias de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), entidades nacionales. Fue aprobado en noviembre del año pasado, la primera experiencia en junio, luego la segunda experiencia con grandes logros en el avance científico.

Terminada la etapa con cinco pacientes hospitalizados, quienes fueron monitoreados por los médicos.

Instancias del proyecto

La instancia siguiente mas allá de las dos experiencias favorables y seguras, lograron controlar las glucemias en el rango de más del 80% de tiempo y seguro para el paciente.

La próxima instancia es realizar en los pacientes a nivel ambulatorio. De manera que el paciente pueda estar fuera del hospital, el control sería monitoreado a través de Wifi, ya que el sistema requiere que la bomba y el sensor se comuniquen a través de bluetooth, y a su vez la información se comunica con un sistema de control remoto para saber lo que le sucede al paciente, será el próximo desafío.

La otra etapa será que los pacientes puedan acceder a la fármaco vigilancia.

Si bien existe la bomba de insulina y el sensor de glucosa, de manera independiente; pero no existe el funcionamiento integrado de regulación de la glucemia, es así que el “páncreas artificial” sintetiza las tareas independientes para la regulación de glucemia.

Insulina descubierta hace 100 años 

En el 2021 se cumplirán los 100 años del descubrimiento de la insulina, hasta ese momento la diabetes Tipo 1 requiere de insulina para tener la glucemia normal. Antes era cuestión de semanas, meses porque era una enfermedad mortal.

Tras el descubrimiento de la insulina y su administración a pacientes hoy es una solución.

La diabetes Tipo 1 es la menos frecuente, la diabetes común está asociada al sedentarismo, a la obesidad donde el problema pasa por la resistencia a la acción de la insulina y un páncreas que no puede normalizar, pero la Tipo1 requiere de múltiples decisiones. “El paciente debe medir la glucosa, la cantidad de carbohidratos que van a ingerir, calcular cuando se colocarán la dosis de insulina y luego comer y controlar cuatro veces por día. Conviven con esa situación”, detalló.

Si bien hoy, hay mucha educación diabetológica para disminuir el riesgo de complicaciones y que los pacientes puedan pasar su vida lo mejor posible. El problema es que no todos tienen los recursos que exige poder alcanzar ese objetivo.

Necesita que se cubran los gastos múltiples: inyecciones, tiras de glucemia, sensores de glucosa por ahora las obras sociales no se cubren. Las insulinas si se cubren el 100%.

Experiencias en el mundo

En el mundo respecto al Páncreas artificial, existen centros en EEUU y en Europa y uno en Australia que avanzan con la experiencia. “La novedad es que nuestra experiencia es la primera en Latinoamérica, donde hacer posible un ensayo de estas características fue muy importante, que vamos superando en las mismas condiciones que se obtuvieron en países de Europa, o 13 consorcios del hemisferio Norte”.

Además esta experiencia tiene el desarrollo del algoritmo matemático que establece la infusión de insulina, desarrollo de ingenieros argentinos. En la segunda experiencia, los resultados fueron mejores, en la primera hubo un algoritmo de la Universidad de Virginia.

Mayor acceso a la  salud pública

Los diabéticos Tipo 1 en el país son cerca de 300 mil, los Tipo 1 son pocos los que acceden a la bomba de insulina tan solo llegan 3 mil personas, es decir apenas un 1 %.

Frederick Grant Banting, Charles Best, James Collip, y J.Macleod de la Universidad de Toronto, Canadá, descubrieron la insulina en 1921

En EEUU llega al 25% de diabéticos Tipo 1, en Europa hay un 30% de pacientes que alcanzan.

A la Argentina le falta el acceso a la tecnología de la bomba y el sensor que necesitan los pacientes y que aún no lo tienen.

A pesar de una ley que garantiza la cobertura del 100% es complicado que todos tengan un buen acceso a la salud.

También porque la población de Tipo 1 no tiene obra social y depende del Estado. “Falta bastante en este aspecto de la cobertura; pero cuando llegue este avance científico tecnológico del páncreas artificial, esperamos que no nos sorprenda y sobre todo a la comunidad médica. Es decir que tenga conocimiento de cómo se maneja esto. En ese momento el Estado como salud pública tendrá que formar parte, porque tiene que ofrecerle esa oportunidad a los diabéticos Tipo 1 que lo necesiten. Es decir, de ese desafío nos tenemos que hacer cargo todos los médicos, el estado, la comunidad para que sea accesible a los mejores tratamientos”, sostuvo el médico.

El grupo de investigadores apuestan al objetivo final saltando los desafíos y recogiendo las experiencias para llegar una producto de excelencia, demostrando la capacidad tecnológica para que los pacientes diabéticos Tipo 1 puedan acceder a la salud con una mejor calidad de vida.

La Federación Internacional de Diabetes anunció que el Día de la Diabetes 2017 se centrará en las mujeres y la diabetes.

Desarrollo con fin traslacional 

Grosembacher, resalto que “nuestro grupo es un ejemplo porque está integrado por especialidades diferentes: ingenieros, farmacólogos, nutricionistas, médicos, enfermeros para la colocación de las bombas, sensores. “Cumplimos todos los protocolos de seguridad ya que no tenemos que correr ningún riesgo con pacientes. Toda esta experiencia nos entusiasma y alimenta los objetivos para llegar al producto final”, destacó.

También recordó que hay un desarrollo de otros grupos norteamericanos con las bombas que actualmente hay en el país, y tienen un algoritmo que contiene la bomba con el sensor y lograron ser aprobados los primeros ensayos en páncreas artificial para ser aplicados en pacientes. “Nosotros deseamos que este páncreas artificial que en EEUU empieza a acceder en pacientes en forma asistencial, llegue al país en dos años, pero requiere de asistencia, aprobaciones. Es un sistema diferente al nuestro”, explicó.

Las importaciones es un tema complejo, y en Lisboa en un Congreso, Grosembacher solicitó que se garantice la continuidad en el nivel ambulatorio. “Tenemos un sí inicial, tratamos de tener todas las alternativas porque no es simple para llegar al objetivo. En Ciencia le decimos un fin traslacional, es decir lograr una investigación trasladando el beneficio a la gente”.

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