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Buscan al novio e indagan al entorno de la joven asesinada en Villa Lavalle

Gabriela Marisa Subelza, de 22 años, es la chica que apareció muerta en Villa Lavalle. Tenía un hijo de 5 años. Familiares dijeron que el viernes a la noche había ido a una fiesta.

La joven estrangulada y cuyo cuerpo fue hallado el sábado pasado en Villa Lavalle fue identificada por los investigadores como Gabriela Marisa Subelza, de 22 años.

Gabriela era madre de un niño de cinco años. Residía en una humilde vivienda del pasaje Ramos al 1300, de Villa Mitre.

“La vi por última vez el jueves a la noche. El viernes temprano se fue. Estaba con su hermana que tiene 21 años. Se fueron las dos y no sé si con amigas”, manifestó Anastasio Osvaldo, abuelo de la víctima, en diálogo con El Tribuno.

Fue a una fiesta

El hombre de 63 años, contó que el viernes a la noche su nieta había concurrido a una fiesta en Villa Lavalle.

“Anoche (por el domingo) me enteré que se había ido a una fiesta en villa Lavalle pero no sé de quién”, añadió.

“Gabriela siempre se iba pero a la noche volvía a dormir a la casa. Esta vez no volvió más”, dijo visiblemente conmovido.

Anastasio Osvaldo contó que su nieta estaba de novia con un joven de Villa Lavalle, aunque el chico nunca fue a su casa.

“No sé ni su nombre. No lo conocí. Él nunca vino a casa. La Policía vino tres veces a entrevistarnos. Yo también fui a la Comisaría 4 a preguntar si había novedades. Están buscando a la o las personas que asesinaron a mi nieta y también al novio que la llevó. Eso es lo que me informaron”, relató.

Policías de la División Homicidios investigan el entorno de la joven y sus últimos movimientos para reconstruir los últimos momentos de Gabriela y determinar quién o quiénes fueron los autores del crimen ¿Quiénes estuvieron con Gabriela en la fiesta en villa Lavalle? ¿Qué pasó durante ese festejo? ¿Por qué la chica que acudió a la fiesta terminó en un basural, estrangulada con el cordón de su zapatilla? Son algunos de los interrogantes que están planteados y que la Fiscalía Penal deberá resolver.

Con gran dolor y congoja familiares y amigos despidieron entre la noche del sábado y la mañana del domingo los restos de la joven.

La autopsia reveló que Gabriela Subelza falleció por asfixia mecánica por compresión con una cuerda y que no presentaba signos de abuso sexual, como se sospechaba al principio, ya que le faltaban prendas de vestir en la parte inferior.

“Soy vendedor ambulante en el centro y cuando volví a trabajar el sábado a la 1, me di con que estaban velando a mi nieta. Todos lloraban. El velorio empezó a las 19.30, hasta el domingo a las 10. La enterraron en una fosa en el cementerio San Antonio de Padua, pero ahora estamos haciendo trámites para pasarla a un nicho, así está solita”, dijo Osvaldo.

Al cuidado de sus abuelos

Gabriela Subelza vivía en condiciones humildes. Planeaba terminar sus estudios secundarios en el Colegio 5024 Sargento Cabral, de la zona. Subsistía gracias a una asignación que cobraba por su hijo. El niño ahora está al cuidado de sus abuelos. “Él ya sabe todo lo que le pasó a su mamá. Durante el velorio se acercaba a cada rato a mirar el cajón, lloraba y gritaba: “­Mamá, mamá!'”, relató.

En la esquina de la cuadra donde vivía Gabriela, en una pared de bloques de cemento, hay un grafiti rojo y amarillo que reza: “El Pasaje”, con un escudo del Club Atlético Mitre.

“Mi nieta era buena. Nunca se fue lejos. Siempre volvía. Sí le gustaba tomar vino y fumar cigarrillos de tabaco pero no se drogaba. Se juntaba con amigas. En el pasaje donde vivimos todos los chicos son amigos”, sostuvo.

“Quiero que se haga justicia por mi nieta. La Policía me prometió que va a haber justicia. Espero que se cumpla”, finalizó Anastasio Osvaldo.

El femicidio de la joven causó gran indignación entre sus amigos y allegados, quienes le escribieron decenas de mensajes en su cuenta de la red social Facebook y compartieron su fotografía junto a un listón negro.

“Es muy difícil creer todo esto. Descansa en paz dulce princesa. Tiene que haber justicia por vos”, escribió Karen Alejo.

“Te conocí ese día en esa jodita y me caíste re-bien. Eras una piba piola. Siempre estarás presente”, dijo Lola.

Laila Gutiérrez expresó: “Dejaste un bebé hermoso que todos vamos a cuidar. Dejaste una tristeza inmensa morocha”.