Cafayate: zona caliente de la cocaína

La ciudad cabecera de los Valles Calchaquíes tiene al barrio Fonavi copado por el paco. Narcos usan la ruta 40 como vía alternativa. Faltan controles y recursos en Gendarmería.

Cafayate, la tranquila ciudad vallista donde vive y reina el sol, esconde desde hace algunos años una realidad que preocupa cada vez más a su comunidad: el tráfico y consumo de drogas. Las historias del infierno de las drogas ya no se circunscriben solamente a viajeros de la tierra calchaquí, sino que tienen a niños y jóvenes de la localidad caídos en las adicciones y usados como “dealers” por bandas del narcomenudeo que acechan en las calles, plazas y escuelas del pueblo con su oferta de desolación.

En el paraíso turístico de Salta, barrios como Fonavi y los módulos habitacionales representan hoy una postal “fabelizada” de la venta de drogas, en bocas de expendio familiares.

La preocupación de muchas madres, frente al paco que consume a sus hijos, consolida la demanda recurrente de más control, presencia policial, asistencia y contención.

En lo que va de 2017 se secuestraron en Cafayate más de 231 kilos de cocaína. La cifra, lejos de ser casual, demuestra que la ciudad cabecera de los Valles Calchaquíes se convirtió en zona caliente de la droga.

La falta de puestos de control sobre las rutas 40 y 68 es aprovechada por bandas narcos para traficar droga desde la frontera con Bolivia hacia mercados y puertos del sur del país. Los inhóspitos caminos que enlazan a los Valles Calchaquíes con la Puna y la Quebrada Jujeña también propician las operaciones ilegales sobre el corredor cordillerano. Ello se puso en evidencia el pasado 5 de setiembre, cuando gendarmes del Escuadrón 45 secuestraron 123 kilos de cocaína en Tolombón. La incautación de la droga, que era transportada en una camioneta, y de $2 millones que tenía en su poder la banda detenida, se produjo en el tramo de la 40 que conecta a Cafayate con localidades de Tucumán y Catamarca.

“El procedimiento de Tolombón, que realizó una patrulla eventual, no fue producto de una investigación previa. Fue mérito de los efectivos que acertaron en el momento justo”, remarcó una fuente de la VII Agrupación.

La cocaína y el dinero incautados estaban a la vista, lo que habla del convencimiento que tenían los narcos de que nadie los controlaría en esa zona.

A mediados de abril, gendarmes se la Sección de Cafayate habían dado otro gran golpe, al secuestrar en la plaza central de la localidad 108 kilos de cocaína ocultados en un Peugeot 307.

El avance del narcotráfico sobre la ruta 40, el corredor turístico central de los Valles Calchaquíes, se hizo cada vez más ostensible en los últimos cuatro años. Hace dos, sin embargo, se removió el único puesto que Gendarmería tenía establecido en el trayecto de Tucumán hacia el norte, en Colalao del Valle.

Falta de recursos

La Sección Cafayate de Gendarmería, que depende del Escuadrón 45, cuenta actualmente con 10 efectivos. Los puntos de control y horarios son modificados constantemente, para mantener el efecto sorpresa, ante la falta de elementos técnicos indispensables. Una camioneta Chevrolet S-10 es el único medio de movilidad de la Sección cafayateña, que todavía tiene su sede en construcción. A la obra aún le quedan algunos meses de trabajo.

Extensa área operativa

La jurisdicción del Escuadrón 45 cubre 75.387 kilómetros cuadrados. Para controlarlos, la unidad cuenta con solo 201 efectivos en actividad. Esa cantidad de personal, que incluye a oficiales, suboficiales y gendarmes, resulta a todas luces insuficiente y hace que los recargos de servicio al personal sean una constante.

La zona de responsabilidad del Escuadrón 45 comprende a los departamentos Capital, Cerillos, Rosario de Lerma, La Caldera, Cachi, Chicoana, La Viña, Guachipas, Molinos, San Carlos, Cafayate, General Güemes, Metán, Rosario de la Frontera, La Candelaria y parte de Los Andes y Anta.

La extensa área operativa limita al Norte con las jurisdicciones fronterizas de los escuadrones 53 de Jujuy y 20 de Orán; al Sur con la zona de competencia del Escuadrón 55 de Tucumán; al Este con las provincias de Chaco y Santiago del Estero, y al Oeste con el área jurisdiccional del Escuadrón 22 de San Antonio de los Cobres.

Los adictos son cada vez más chicos

Las bandas del narcomenudeo los usan para distribuir droga en las plazas y escuelas.

En un estudio de la Sedronar, que abarcó a secundarios de todo el país en 2014, Salta apareció con un consumo de pasta base que duplicaba a la media nacional. El porcentaje de los estudiantes que probaron paco dio un 1,7%, mientras que en la provincia ascendió a 3,6%. Valores parecidos se registraron en provincias vecinas del NOA. Aquella muestra fue solo un reflejo parcial, ya que gran parte de los chicos atrapados por la pasta base deja el colegio.

En un sondeo realizado en 2014 en Cafayate, un 60% de los adolescentes encuestados dijo haber probado alcohol, marihuana y cocaína en alguna oportunidad. El 35% manifestó haber consumido más de una droga al mismo tiempo. Desde entonces, la situación se agravó, fundamentalmente en el barrio FONAVI, donde vecinos denuncian que se vende droga a toda hora.

Los registros de la Secretaría de Adicciones de la Provincia sitúan las edades de inicio en el consumo de drogas en 14 años entre varones y 16 entre mujeres. Estos datos surgen de las consultas que llegan a ese organismo. Casi todos los que demandan tratamiento son adictos a la pasta base, abandonaron sus estudios y combinan, en siete de cada diez casos, drogas y alcohol.

Por fuera de las consultas se sabe de inicios mucho más tempranos. Fuentes de las unidades antidroga que operan en distintos puntos de la provincia precisaron a este diario que hay niños de 10 años y niñas de 11 atrapados por el paco.

Los servicios parroquiales que asisten a chicos adictos tienen casos de 11 y 12 años. El alcohol es la puerta de ingreso a las drogas.

Bandas del narcomenudeo convierten a niños y adolescentes adictos en “dealers”, de los que se aprovechan, por su inimputabilidad, para distribuir paco y marihuana en las plazas y las escuelas.

Crecimiento de las incautaciones

En lo que va de 2017, se secuestraron 1.320 kilos de cocaína y 1.950 de marihuana.

En lo que va del año, Gendarmería Nacional secuestró en Salta 1.320 kilos de cocaína y 1.950 de marihuana. En 2016 los escuadrones y unidades de investigación que dependen de la VII Agrupación en la provincia incautaron 2.287 kilos de cocaína y 841 de Marihuana.

Durante 2015 se habían secuestrado 1.016 kilos de cocaína y 202 de Marihuana.

Los datos oficiales muestran un notorio incremento de las incautaciones. Las rutas más utilizadas para traficar drogas son las nacionales 9/34 y 40 y la provincial 5, que se extiende desde Pichanal (Orán) hasta Lumbreras (Metán) a través de localidades anteñas de General Pizarro, Apolinario Saravia y Las Lajitas.

La provincia de Salta, por su extensa frontera con Bolivia, es paso obligado de la cocaína hacia los grandes centros urbanos, puertos y aeropuertos internacionales de la región central del país.

Respecto de la marihuana, una parte de lo incautado tenía como destino el consumo local, pero las mayores cantidades se correspondieron con embarques en tránsito desde Paraguay hacia Chile.

La Agrupación VII Salta de Gendarmería cuenta con 1.723 efectivos, distribuidos en sus escuadrones, y tiene sus herramientas técnicas limitadas, porque el equipo Scanner con el que contaba se encuentra, en estos momentos, fuera de funcionamiento.

El Tribuno Salta


 

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