Casi 300 chicos son bagayeros en la frontera

Alumnos investigan sobre una inquietante realidad.Será presentada en la feria de ciencia en la capital salteña.

Alumnos de 3 año 1ª división del colegio 5.040 vienen trabajando desde hace poco más de un año en una investigación sobre la cantidad de adolescentes que trabaja de bagayeros para sobrevivir. Este año decidieron presentarse en la Feria de Ciencias regional y obtuvieron el primer premio.

En el 2016 realizaron un estudio de ciencias sociales bajo la tutoría del profesor de Geografía Felipe Paredes. En la materia, mientras cursaban el 2 año, el tema a desarrollar fue pobreza y vulnerabilidad social.

“En el aula teníamos seis compañeros que llegaban tarde, faltaban o se dormían en clases, y aunque trataban de ocultarlo, el motivo era porque trabajaban cargando bultos en la frontera para ayudar a su familia”, contó Melani Carabajal.

Este año fue la propia vicedirectora, Ivana Acosta, quien los incentivó a presentarse en la Feria de Ciencias representando al colegio, ubicado en el barrio Gemes al este de la ciudad.

El proyecto lleva el nombre de “Jóvenes hormigas en la frontera”, y describe la cantidad de adolescentes entre 14 y 19 años que trabajan en la frontera como bagayeros para ayudar a sus familias y, por ende, llegan muy cansados a la escuela, se duermen en clases o se contagian de enfermedades endémicas de la zona de selva tropical.

Después de encuestas, entrevistas y trabajo de campo, el informe estuvo listo para mostrar la cruda realidad que viven muchos jóvenes de Orán. Los resultados arrojaron que el 12% de los chicos entre 15 y 19 años trabajan de bagayeros y asisten al BSPA al colegio secundario 5.023 y al colegio 5,040, donde la mayor parte de la matrícula proviene de familias vulnerables y la mayoría lleva realizando estas tareas de 2 a 3 años.

El informe arrojó también que alrededor de 300 chicos trabajan de esa forma.

En este trabajo elaborado por los chicos se puede conocer el día a día de personas en condiciones socioeconómicas desfavorables, involucradas en redes de contrabando, algunos sin conocer que forman parte del narcotráfico hormiga y que, en su carga, muchas veces llevan distintos tipos de drogas.

“Los adolescentes y jóvenes que trasladan mercadería de contrabando desde Bolivia se encuentran presionados por la situación de pobreza que atraviesan y al ejercer dicha tarea se involucran en actividades de gran riesgo físico, emocional y psicológico”, contó Candela Guzmán.

“Lo que más nos llamó la atención es que los alumnos que tienen 18 años o más viajan a distintos puntos del país llevando la mercadería del contrabando. Nos conmueve ver cómo llevan un gran peso, sujetado por una vincha plástica y apoyan la carga desde la nuca en una postura que les traerá graves consecuencias en sus columnas”, expresó emocionada, por su parte, Delfina Inda.

Testimonio médico

“Como médico de guardia del hospital local, atiendo pacientes que son trabajadores de frontera y las afecciones que presentan son las lesiones o dolores en la columna, debido al peso que cargan a diario. También concurren porque han sido golpeados o asaltados, con lesiones con armas de todo tipo. Los riesgos que corren son riesgos de vida. También hay que ver que Orán es una región de dengue, hantavirus y leishmaniasis y los bagayeros son los más expuestos a contraerlas”.
Dr. Darwin Paredes

Esclavitud inevitable

En cuanto a los riesgos que corren al realizar esta tarea, la mayoría conoce la exposición al peligro de ser golpeados, arrestados o asaltados como así también a formar parte de la red del narcotráfico. “No mencionan los riesgos de su bienestar y salud, ante lo cual podemos concluir que es una tarea insalubre por el gran peso que lleva en sus columnas y la exposición constante para adquirir enfermedades endémicas”, señalan en el informe.
“Los que se dedican a transportar productos en forma ilegal pertenecen a los sectores con gran vulnerabilidad social y la falta de otras fuentes de trabajo los lleva a realizar dichas tareas, formando parte de una cadena donde ellos realizan una actividad esclavizante, pero necesaria para poder sostener o ayudar económicamente a sus familias”, explica Facundo Tolaba.

Sin respuesta

No hay acciones políticas y gubernamentales que se propongan ayudar a estos jóvenes.
Lo más interesante es que ellos esperan superarse en la vida. De hecho, muchos estudian a pesar del gran desgaste físico, psíquico y la presión social; tienen metas, buscan un mejor trabajo, y ante tantos prejuicios y obstáculos siguen soñando y anhelando una mejor calidad de vida. A partir de esta realidad que los golpea muy duro es que el grupo de trabajo decidió que es de suma importancia difundir por los distintos medios de comunicación la información de la investigación. Recorrer distintos colegios y barrios brindando información mediante talleres de concientización, pero sobre todo realizar jornadas de trabajo con directivos de los colegios, autoridades de Educación, Seguridad y Justicia para tratar la problemática de estos adolescentes.

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