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Corbyn pide a May que dimita por «su pérdida de apoyos»

El líder del Partido Laborista está “preparado para formar gobierno” aunque el partido descarta coaliciones.

El líder del Partido Laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, ha reclamado este viernes a la primera ministra, Theresa May, que anuncie su dimisión, apuntando a su “pérdida de apoyos” en las elecciones parlamentarias celebradas el jueves en el país. “La primera ministra convocó las elecciones porque quería un mandato. El mandato que ha logrado es que los conservadores han perdido escaños, votos, apoyo y confianza“, ha dicho.

“Creo que eso es suficiente para que se vaya”, ha manifestado, recordando que “las elecciones fueron convocadas por la primera ministra para lograr una mayoría mayor para recalcar su autoridad”, según ha informado el diario local ‘The Guardian’. “La campaña ha durado seis semanas. He viajado por todo el país y hablado en mítines y eventos. ¿Sabéis qué? La política ha cambiado, no va a volver a la caja en la que estaba antes”, ha indicado.

Así, Corbyn ha afirmado que “la gente ha dicho que ha tenido suficiente con las políticas de austeridad, suficiente con los recortes en el gasto público, con la falta de financiación para el sistema sanitario y las escuelas, y con que no se dé a los jóvenes la oportunidad que merecen”.

Gobierno en minoría

Después de que la votación dejase un Parlamento sin mayoría absoluta y May fracasase en su intento de ampliar su margen de maniobra tras el Brexit, Corbyn ha asegurado que su partido está “preparado para formar un gobierno”, aunque su número dos, John McDonnell, ha descartado una coalición.

En una de sus primeras entrevistas tras desafiar las expectativas y aumentar en 30 el número de escaños del laborismo, Corbyn ha mantenido que los suyos están “preparados para servir a este país“, a pesar de ser la segunda fuerza política. “Estamos ofreciendo poner en marcha nuestro programa”, ha declarado a la BBC, tras reiterar su llamamiento a la dimisión de May y considerar que las negociaciones del ‘Brexit‘ deben tener lugar, independientemente del resultado del jueves.

Su evolución ha sido extraordinaria: al inicio de la campaña todas las encuestas le anticipaban la aniquilación electoral y, desde su nombramiento en 2015 y su ratificación tras el intento de regicidio el pasado verano, había sido acusado de conducir la izquierda británica a la marginalidad política. Dos años después, sin embargo, ha mejorado en las urnas el saldo de Gordon Brown y de Ed Miliband en sus respectivas candidaturas.

Su ampliación parlamentaria en unos treinta diputados constituye, por tanto, pese a no haber ganado las elecciones, un más que digno resultado, considerando las expectativas y, sobre todo, una victoria personal para un Corbyn a quien si de algo no se le puede acusar es de falta de coherencia.

Sus críticos en el partido le permitieron hacer la campaña en la que creía, en un despliegue de unidad inédito en el laborismo en tiempos recientes, y la maniobra ha obtenido su recompensa en las urnas.

Programa ideológico

El candidato laborista se atrevió a alumbrar un programa electoral inspirado directamente en su ADN ideológico, con un retorno a las esencias socialista calificado de inelegible por un amplio marco del aparato político y mediático británico, que no contaba con que la veteranía de quien llevaba 30 años como activista de base lograría una movilización suficiente como para revolucionar unos comicios que Theresa May había anticipado como una coronación.

Con su especial magnetismo entre los jóvenes y los desencantados, Corbyn no se arredró ante las críticas, defendió una estrategia basada en la ilusión y en un proyecto de país que, aunque costoso, vendía esperanza. Su mensaje en positivo alteró la temperatura de la campaña, como evidenciaron paulatinamente las encuestas, y el sondeo que verdaderamente importa, el de las urnas, le ha dado la razón.

De hecho, su aspiración no pasaba necesariamente por llegar al Número 10 de Downing Street. El suyo es un proyecto a largo plazo que aspira a reconfigurar la base ideológica de la izquierda británica, mancillada, en su opinión, por el acercamiento al libre mercado y el viraje al centro de la Tercera Vía de Tony Blair.