Crecen las opciones para volar al exterior desde las provincias sin pasar por Buenos Aires

Es una demanda histórica de los turistas del interior.

Durante décadas, volar al exterior fue un casi lujo reservado a los porteños, al menos si la idea era hacerlo de forma simple y práctica. Para ir a países vecinos o a destinos lejanos del mundo, los habitantes del interior debían tomar primero un avión a Aeroparque o Ezeiza, retirar sus valijas y esperar horas para embarcar al fin en el vuelo internacional deseado. La novedad es que eso comenzó a cambiar, y rápido, tras el surgimiento de decenas de nuevas rutas que conectan ciudades del interior directamente con los destinos extranjeros, sin pasar por Buenos Aires.

Hace días, el Gobierno presentó una en Cataratas del Iguazú. Es un vuelo de Air Europa que unirá Puerto Iguazú con Madrid tres veces por semana. Según el anuncio, lo hará desde mayo de 2018 con aviones para 296 pasajeros que harán escala en Río de Janeiro. Y no es un caso aislado. Air Europa ya había lanzado, a fines del año pasado, una ruta que conecta Córdoba con Madrid a través de Asunción, y el éxito la convenció de ir por más.

También desde Córdoba, a fines del 2016, Aerolíneas Argentinas empezó a volar directo a grandes destinos turísticos del Brasil: Porto Seguro, Salvador de Bahía, Florianópolis y Río de Janeiro. También conectaron en temporada a la provincia mediterránea con Punta del Este. “Están funcionando muy bien y seguimos analizando crecer en ese sentido”, contaron a Clarín en la compañía de bandera.

En la misma línea, LATAM avanza en un plan para unir a distintas provincias con los países vecinos. Desde el año pasado, por ejemplo, viajan a Lima desde Mendoza, Salta y Rosario, y desde septiembre irán a la capital peruana también desde Tucumán. A su vez, en los próximos meses activarán vuelos a Santiago de Chile desde Rosario, Neuquén, San Juan y Tucumán.

Son rutas que se suman a otras que ya tenían en oferta, como la de Rosario a San Pablo y las de Córdoba a Santiago, Lima y San Pablo. “La idea es liberar al interior de la necesidad de pasar por Ezeiza. Que despachen la valija por ejemplo en San Juan o en Tucumán y la retiren en su destino final de cualquiera de los continentes”, remarcaron.

Empresas de menor renombre ofrecen otros casos. El año pasado, la chilena DAP lanzó las rutas de Ushuaia a Punta Arenas y de San Salvador de Jujuy a Iquique. SKY, otra chilena, ya iba a Santiago desde Córdoba y Mendoza, y este mes se le autorizó un nuevo vuelo diario con origen en Rosario. La brasileña Azul, por su parte, lanzó una frecuencia semanal entre Bariloche y San Pablo para la temporada de esquí.

Los casos más llamativos, de todos modos, podrán llegar en los próximos meses y años, cuando empiecen a funcionar las nuevas rutas que el Gobierno ya concedió este año a las nuevas empresas, algunas de ellas con formatos “bajo costo”.

American Jet, por caso, ya opera desde octubre de 2016 cuatro vuelos semanales entre Neuquén y Temuco, y fue autorizada a volar desde la capital neuquina hasta Punta Arenas, Tarija, Santa Cruz de la Sierra, Asunción, Porto Alegre y Punta del Este.

Alas del Sur, en tanto, prevé volar pronto desde Córdoba hasta Shangai y Fuzhou, en China, pasando por Barcelona. También con la capital cordobesa como base, prevé comenzar a volar directo a Santiago, Río, San Pablo, y Miami, y tiene tramos autorizados para ir a Punta del Este, Santa Cruz de la Sierra y Roma.

Más allá de la facilidad para volar al exterior, el Gobierno espera que este nuevo esquema impulse la llegada de más extranjeros. Para Gustavo Santos, ministro de Turismo de la Nación, rutas como la flamante Madrid-Iguazú abren “nuevas puertas de ingreso para recorrer la Argentina“. “Mejorar la conectividad y darle facilidades al turista, como la devolución del IVA en hoteles, es fundamental para que decida venir. Más conectividad es más turistas, más empleo y más divisas para el país”, destacó.

El otro gran efecto que el Gobierno espera es que la mayor competencia reduzca el precio de los pasajes. Que, sin pasar por Buenos Aires, además de las demoras, bajen los costos de viajar. En algunas rutas, este efecto ya comienza a sentirse.


 

 

 

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