Crimen de Salas: una de sus hijas vio a una persona en la casa

El 27 de enero Jimena Beatriz Salas, de 44 años, fue asesinada con más de 40 puñaladas en su casa, minutos antes de que su marido, Nicolás Cajal, de 43, llegara al domicilio ese mediodía, en el barrio San Nicolás de Vaqueros. Desde entonces el violento crimen dejó una enorme incertidumbre en un pueblo que aún se estremece por el suceso.El Tribunopudo saber que una persona, se trataría de un hombre, estuvo en el momento del macabro asesinato y habría sido quien llevó a las hijas de la víctima al baño, donde fueron encontradas por su padre.

Pese al tiempo transcurrido, no hay siquiera un sospechoso. Si bien técnicamente el esposo de la víctima no puede constituirse como querellante hasta que la causa tenga algún imputado, sí puede ejercer el derecho como familiar de saber los pormenores de la investigación a través de su representante legal. En diálogo con este medio, el abogado Pedro Arancibia explicó que “los sospechosos que hubo se fueron descartando a medida que se iban verificando las pruebas. Faltan más elementos para obtener pistas certeras”.

El abogado de Cajal explicó también que hasta el momento “hay pruebas pero que todavía no dieron ningún resultado. Esto lo quiero dejar bien en claro, hay elementos que se levantaron en la escena del crimen que una vez cotejados podrían dar indicios. También hay que tener en cuenta que no todas las pruebas pueden estar aptas y hasta el momento no hay nada definido, se están procesando y no se puede dar una certeza de que dichos datos puedan definir un ADN”.

El letrado también explicó que hay información que fue reservada para la investigación. El hermetismo que el fiscal encargado del caso, Pablo Paz, imprimió en la búsqueda condice con la enorme incertidumbre que se propagó por cada rincón de la provincia.

De forma paralela al trabajo que realiza la Policía Científica de Salta, Pedro Arancibia sumó su equipo de peritos.

“Tratamos de colaborar con el fiscal, sobre las líneas que ellos vienen trabajando nosotros proponemos revisar, ampliar y verificar que esté todo bien, a los fines de hacer una especie de control de legalidad a través de nuestros técnicos”.

El profesional del Derecho agregó que “a veces no alcanza con las pruebas científicas, de lo contrario podría haber surgido algún sospechoso”.

La “mancha roja”

En el momento del horror, las hijas de la pareja fueron halladas por su padre, Nicolás Cajal, en el baño de la casa. Una de las menores, tienen tres años y medio, declaró en cámara Gesell y si bien los investigadores insisten en relativizar el aporte de la niña, al menos por ahora, se supo que tuvieron que aclarar uno de los términos que se habrían informados de manera errónea. En vez de “una manzana roja” la niña señaló “una mancha roja”, en alusión a lo observado en el interior de la casa. Entre tanto hermetismo, se puede suponer que el dato lanzado por la menor apunta a la identificación de un hombre con una mancha roja. Todo sigue siendo materia de investigación.

Nicolás Cajal “está destruido”

“Cajal está destruido”, sostuvo su abogado. Tras un mes y medio del crimen en Vaqueros el esposo de la víctima quedó descartado como posible sospechoso. “Tiene la misma incertidumbre que todos, no entiende qué pasó. Tenían una vida normal, estamos hablado de una familia con un proyecto de vida que de manera incierta le sucedió algo tan terrible”, dijo Arancibia.
El letrado insistió en que todavía no se sabe el móvil del cruento crimen ni los motivos que alguien tuvo para matar de manera bestial a Jimena Salas. Hace un mes le entregaron la casa a Cajal y los fines de semana va a Vaqueros por recomendación profesional -psicólogo- respecto a las mellizas, quienes por el momento deben conservar sus espacios. La idea es seguir trabajando con la menor que ya fue expuesta en cámara Gesell de la forma menos invasiva posible.

 

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