De la Sota se lanzó a la Presidencia con un masivo acto en Córdoba

Unas 30.000 personas acompañaron el lanzamiento nacional como precandidato presidencial de José Manuel de la Sota, en la cancha de Belgrano, en pleno barrio Alberdi de Córdoba. Con una previa musical que comenzó a las 17, dos horas y media después subió a un escenario decorado en lila y amarillo y, entusiasmado, pidió que la jornada se recordara como aquella en la que “se preparó el fin de la inflación en Argentina, y se lanzó el proceso de recuperación económica” para “20 años de progreso y prosperidad”.

De la Sota, quien competirá con Sergio Massa en el espacio Unidos por una Nueva Argentina (UNA), habló después de los candidatos a intendente, Esteban Dómina; a vice gobernador, Martín Llaryora, y a gobernador, Juan Schiaretti. Todos se mostraron acompañados de sus familias.

Arrancó presentándose como el hombre en el que “pocos creían”. Planteó que, con las inundaciones de febrero en Córdoba, muchos pensaron que su sueño presidencial había terminado y que es consciente de que la cuesta es “empinada” porque viene “corriendo desde atrás”. Insistió en que será un presidente “sin fueros ni privilegios, un ciudadano común”.

Todo el acto estuvo milimétricamente pautado, organizado por el brasileño João Santana, quien comanda la campaña. Unos 400 colectivos se movilizaron desde toda la provincia. Se repartieron banderas argentinas y delasotistas y, a pedido del candidato, sobre la versión instrumental del himno los más jóvenes lo corearon al estilo futbolero. Dos telepronters, que nunca miró, estaban instalados frente al atril.

De la Sota rechazó que sea tarde para sumarse a la campaña como lo sostienen quienes creen que sólo hay dos candidatos “con chances”, porque “el pueblo argentino está muy dividido y confuso como para votar nuestra propuesta de reconciliación y unión nacional”. Los comparó con quienes en el 89 decían que no ganaría Córdoba. Con esos argumentos busca romper una elección que se presenta polarizada.

A partir de ahí enumeró algunas promesas, como la creación de cinco millones de nuevos empleos en cuatro años; la baja del 30% de la presión tributaria con impuestos “más bajos, mejor distribuidos y mejor cobrados” y la puesta en marcha de un país federal “en serio”.

Reiteró que impulsará la ley del aprendiz para garantizar el primer empleo a un millón de jóvenes por año; que detendrá el avance del narcotráfico con “planes coherentes de prevención e inteligencia, en lugar de palabras vacías o arranques de represión”, y que generará un seguro de salud para los más humildes.

Se comprometió a una ley de responsabilidad social, que permita juzgar a los dirigentes “por lo que hacen con la gente. La Argentina será el primer país en el mundo en tenerla”, afirmó. Aseguró que devolverá el PAMI y Anses “a los jubilados, para que ellos los administren y recuperen el 82% móvil que les robaron”.

Durante todo el discurso fue involucrando a los asistentes a partir de la frase “ustedes dirán ahí estaba, yo con mis amigos y mi familia”. Con una retórica cuidada y sin atacar directamente a ningún sector, insistió en la necesidad de diálogo y de “amistad en el disenso”. Sólo en algunos párrafos se refirió indirectamente a Mauricio Macri como una forma de “volver al pasado disfrazado de modernidad, que sólo nos condena al ajuste y la injusticia”. En otro segmento habló del “oficialismo mediocre” y de la “falsa oposición”.

El discurso lo escribió él mismo el viernes por la noche, poco después de que todo su equipo lo acompañara a recorrer el estadio y a cerrar los últimos detalles en un ensayo general.

En el medio del entusiasmo, no faltaron quienes plantearan que era una movida gigante para un “sueño personal” que tiene pocas chances de continuar. Aunque una especie de reaseguro sea la buena relación que De la Sota mantiene con Daniel Scioli. El acto cerró con la actuación del cuartetero Damián Córdoba.

Deja un comentario