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Denuncian amenazas tras el homicidio de un preso

Familiares del acusado, Jesús Guantay, sostienen que “actuó en defensa propia”.“Se nos asignó custodia policial. Estamos muy asustados”, expresaron.

Tras el homicidio del preso Jorge Ezequiel Tello, de 31 años, ocurrido el 15 de agosto pasado en el penal de Villa Las Rosas y por el cual fue acusado otro reo, Jesús Francisco Guantay, familiares de este último manifestaron que él “actuó en defensa propia” y denunciaron amenazas.

“Por él y por testigos sé que anteriormente al hecho, alrededor de las 17, Tello lo había amenazado. Quería que le prestara ropa, no sé si un teléfono celular también”, manifestó una persona allegada al presunto homicida, quien prefirió no revelar su identidad ya que también denunció haber sido víctima de amenazas.

“Lo insultaba en el pasillo y cuando Jesús le pidió que no lo molestara más porque no quería problemas con nadie, ya que estaba a punto de salir del penal, le faltaban días, ocurrió lo peor”, añadió.

“Ya estaba a punto de cumplir su condena de un año y tres meses por tenencia simple de estupefacientes, pero todo cambió”, se lamentó.

Sobre aquella fatídica tarde expresó que “Jesús dijo que él estaba en su celda, sentado, cambiando el dial de la radio cuando sintió un golpe en la espalda, con un palo. Se dio vuelta y ese muchacho tenía un cuchillo en la mano y lo quiso hincar, entonces tuvo que defenderse. Hubo un forcejeo y Jesús le quitó la punta”, aseguró.

“Me dijo que está dolido por toda la situación, que no quería hacer eso pero que era su vida o la del otro preso. También dijo que hay cosas dentro de la cárcel que no se pueden evitar y que al principio pensó que Tello estaba vivo y que incluso él habló para que lo llevaran hasta donde estaban los guardias. No pensaba que se había muerto”, recalcó.

“Cuando él (por Guantay) cayó preso yo me molesté mucho. A mí no me gustan las cosas chuecas. Directamente opté por no ir a verlo. Después de lo que pasó me preocupé mucho y fui a visitarlo, me acerqué a él. Temo que le pase algo grave”, sostuvo.

Con relación a la versión de los familiares de la víctima, que indica que Tello fue engañado por lo que concurrió hasta una celda donde tres presos lo cubrieron con una frazada y apuñalaron, la persona allegada a Guantay expresó: “Esa versión de la familia de él es mentira. Quieren hacer creer eso para condenar a mi allegado. No es verdad”.

“Los conocemos”

“Hay alguien que mandó a otras personas a que nos digan que nos conocen, que van a agarrar a mi madre para matarla. A mi cuñada también la amenazaron y las amenazas vinieron por parte de un expresidiario. Incluso dijeron que tengamos cuidado con los más chiquitos de la familia. Hay una denuncia por este tema y se nos asignó custodia policial. Realmente estamos muy asustados”, expresó con preocupación.

“Jesús declaró luego de todo lo que pasó y tiene que volver a declarar próximamente. Yo quiero que cierta gente deje de decir que él fue a matar a Tello porque es mentira. Todos saben que el preso fallecido era conflictivo y esto figura en los expedientes. Es él quien buscó a Jesús para matarlo y a él no le quedó otra que defenderse. Tienen que investigar a fondo porque él no tenía nada que hacer en la celda de Jesús ¿Por qué fue entonces? Si su celda está en otra esquina. Fue a buscarlo porque sabía que iba a salir pronto del penal”, hizo hincapié.

“Nosotros estamos atemorizados por las amenazas recibidas. No somos conflictivos. En mi caso yo estudio. Mi madre trabaja. Sinceramente me da miedo que le pase algo a alguno de mis familiares. Nos mandaron a decir que nos cuidemos y que a Jesús lo van a matar adentro del penal. Él tiene su familia, sus niños que estudian. No son de mal vivir. Su esposa es una profesional”, finalizó.

“Chirete”, a juicio

El 5 de enero pasado un cruel femicidio ocurrido en el penal estremeció al país. Incluso tuvo repercusión internacional y puso en jaque al sistema de seguridad de la cárcel.

Andrea Neri, de 18 años, se había acercado a la cárcel para visitar a su pareja, Gabriel “Chirete” Herrera, de 39, con el bebé de ambos en brazos.

Durante la visita privada, en la celda 372 del pabellón E, donde estaba alojado “Chirete”, el reo inició una discusión y la asesinó a cuchilladas.

Hace 11 años, Herrera también había estrangulado a su esposa, Verónica Castro, en el penal de Metán durante la visita.

Recientemente el juez de Garantías 4, Diego Rodríguez Pipino, ordenó la elevación a juicio en la causa que se sigue contra Herrera por el delito de homicidio doblemente calificado por la relación de pareja y por el género en perjuicio de Neri.

En la causa también se imputó del delito de incumplimiento a los deberes de funcionario público a cinco guardiacárceles.

Continua hoy el juicio a Reynoso

No se designó aún al cuarto juez que reemplazará a la camarista Catalano.

El juicio al exjuez federal de Orán, Raúl Juan Reynoso, continúa hoy con la lectura de la requisitoria fiscal que quedó interrumpida el lunes pasado debido al apartamiento de la camarista Mariana Catalano, la cuarta juez que integraba el tribunal. La audiencia está prevista para las 8 en el edificio del Tribunal Oral Federal ubicado en la calle Deán 140, en pleno centro de la ciudad. Fuentes judiciales informaron que el Tribunal de Casación Penal aún no designó al magistrado que reemplazará a Catalano, pero a pesar de ello el debate de hoy se desarrollará con normalidad porque no está previsto el desfile de la ronda de testigos. Lo que se aguarda es que para el curso de esta semana se conozca el nombre del cuarto juez que acompañará a los miembros titulares de tribunal, integrado por Federico Díaz, Carlos Jiménez Montilla y Gabriel Casas.

Reynoso está imputado de conformar y liderar una asociación ilícita en carácter de jefe y de haber dictado resoluciones contrarias a derecho para favorecer a narcotraficantes durante su desempeño como magistrado en el Juzgado Federal de Oran. De acuerdo con la acusación fiscal, de esa organización delictiva formaban parte en carácter de miembros los abogados Arsenio Eladio Gaona (cuñado de Reynoso), René Alberto Gómez, María Elena Esper Durán y Antonio Valor, además de los empleados del juzgado norteño, Miguel Saavedra y César Aparicio, y una hermana de éste, Rosalía Aparicio. De la investigación realizada por el juez de instrucción Julio Bavio se recopiló abundante documentación y testimonios y por ese motivo dispuso que el imputado llegue al juicio privado de su libertad.