EE.UU.- Cuba: la reapertura de embajadas podría anunciarse en muy pocas semanas

Washington ya no considera a La Habana como patrocinador del terrorismo. Es posible que el anuncio de la reapertura lo haga el propio Obama, dado que el acercamiento a Cuba es “parte de su legado”.

Cuba salió ayer de manera oficial de la lista de países patrocinadores del terrorismo que elabora cada año el gobierno de Estados Unidos y en la que estaba desde 1982. Así, se cumple una de las exigencias de La Habana para avanzar en el restablecimiento de relaciones, aunque la isla celebró con cautela el anuncio por el todavía vigente bloque económico.

El anuncio fue un paso crucial hacia la reconciliación bilateral y la reapertura de embajadas, algo que puede anunciarse en muy pocas semanas, según los expertos.

El Congreso de Estados Unidos tenía 45 días para pronunciarse sobre la decisión tomada por el presidente Barack Obama de sacar a Cuba de esa lista, con la opción de presentar un proyecto de ley para tratar de revocarla, algo que no se produjo.

Ante la expiración de ese plazo, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, “tomó la decisión final de rescindir la designación de Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo, que entra en vigor hoy, 29 de mayo de 2015”, indicó en un comunicado un vocero del Departamento de Estado.

Según el funcionario, la evaluación realizada a petición de Obama concluyó que Cuba “cumple con los criterios legales” para abandonar esa lista. Sin embargo, matizó que Washington mantiene “importantes preocupaciones y desacuerdos sobre una amplia gama de políticas y acciones de Cuba”.

Cómo lo vivió La Habana

Tras el anuncio, la televisión cubana consideró que la isla “nunca debió estar” en esa nómina, y mediante un comentarista de la emisora expuso que el argumento de que Cuba era terrorista “era un criterio insostenible”.

“Para el gobierno cubano era una cuestión moral” que la isla saliera de esa lista, señaló.

Agregó que la decisión de Obama es positiva para Cuba, pero hizo “un llamado a la calma” ya que “normalizar las relaciones entre los dos países no queda ahí”, porque entre otros elementos de Washington contra Cuba, se mantiene “el bloqueo”.

En abril, tras su histórica reunión con el presidente cubano, Raúl Castro, celebrada en Panamá durante la Cumbre de las Américas, Obama anunció su decisión de eliminar a Cuba de esa “lista negra”, en la que la isla entró en 1982 y estaba actualmente junto con Irán, Sudán y Siria.

En un mensaje enviado entonces al Congreso, Obama certificó que Cuba “no proporcionó ningún apoyo al terrorismo internacional durante los últimos seis meses” y expresó “garantías de que no respaldará actos de terrorismo internacional en el futuro”.

Las razones de Washington para mantener, hasta ahora, a Cuba en la lista eran su presunta acogida a miembros de la organización terrorista vasca ETA, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y a algunos fugitivos de la Justicia estadounidense.

Cuba reclamaba desde hace años salir de esa “lista negra”, exigencia que formó parte del histórico acuerdo anunciado por Obama y Castro en diciembre para la normalización de las relaciones bilaterales.

Para Cuba, los mayores obstáculos en el proceso de deshielo eran su presencia en esa lista y la carencia de un banco con el que pudiera operar su Sección de Intereses en Washington, y ambos están resueltos.

La ambición de Obama

Ted Piccone, experto en Cuba del Instituto Brookings, anticipó que el anuncio de la reapertura de embajadas puede llegar en muy pocas semanas, a finales de junio, aunque faltan por resolver asuntos como la movilidad que tendrán los diplomáticos estadounidenses en suelo cubano.

Es posible que el anuncio de la reapertura lo haga el propio Obama, dado que el acercamiento a Cuba es “parte de su legado”, comentó Piccone.

Lo que parece claro es que a Obama le gustaría viajar a Cuba antes de que concluya su mandato, en enero de 2017, y ayer su portavoz se atrevió a decir que esa visita es una “ambición presidencial”.

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