El béisbol en la Argentina: una selección con sello caribeño que busca abrirse paso desde el anonimato

De escasa infraestructura y pocos adeptos, el deporte busca crecer, tanto a nivel regional como internacional, y sueña con la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Equipo de las Américas, así podría llamarse a la selección nacional de béisbol, un equipo en el que convergen talentos locales y extranjeros que sueñan con promover la liga regional en nivel y reconocimiento. Una formación con el escudo argentino y sello cosmopolita.

Desde principio de año hubo una reestructuración en el cuerpo técnico. El anterior mánager, oriundo de Colombia, fue reemplazado por el salteño Manuel Villa; el responsable preparación de los bateadores, Douglas Moreno, es oriundo de Venezuela; mientras que el preparador de lanzadores, Rubén Amaro, es cubano. El grupo de entrenadores lo completa el preparador físico, Walter Alves nacido en Buenos Aires.

“Es valioso que nosotros, que venimos de países con mayor tradición beisbolítica, podamos transmitirles nuestros conocimientos a los jugadores argentinos en formación” indicó Moreno, de 46 años, que forma parte del cuerpo técnico de la selección desde mediados de 2016 y que en su país fue un reconocido jugador profesional con experiencia en República Dominicana y Estados Unidos.

“Sin duda que los conocimientos que puede aportar ex jugadores de ligas extranjeras, especialmente de países del Caribe, son aportes muy importantes para nuestros jóvenes en formación” coincidió al respecto Amaro, de 52 años sobre la presencia de entrenadores foráneos en el equipo nacional. El técnico cubano también trabaja desde hace 20 años como Scout de la Major League Baseball (MLB) para Latinoamérica. Su trabajo es cazar jóvenes talentos en la región para que sean firmados y formados por organizaciones en las Grandes Ligas en Estados Unidos y hasta el año pasado un total de 16 argentinos habían logrado ese objetivo.

El béisbol se juega en la Argentina desde hace más de 100 años, está regida por la Federación Argentina de Béisbol, fundada en 1954, y forma parte del movimiento de becas del Enard y la Secretaría de Deportes de la Nación. La selección argentina es actualmente subcampeona suramericana -luego de caer ante Brasil en el XV Campeonato Suramericano jugado en Buenos Aires en noviembre de 2016-; anteriormente fue medalla de bronce en el Suramericano llevado a cabo en Colombia en 2011 y en sus registros también destaca el quinto lugar en los Juegos Panamericanos de 2004. A la fecha, ocupa el puesto 22 en el ranking de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol, que integran 73 naciones. 

“Los argentinos tienen fuerza en los brazos y velocidad en las piernas. Eso está relacionado a varios factores: la alimentación (cargada de proteínas) es una de ellos. En cuanto a la velocidad se debe a sus piernas desarrolladas porque de niños todos juegan de manera informal al fútbol, y eso también ayuda”, analizó Amaro. “Pero no se trata solamente de hacer atletas, éstos deben tener competencia. No es solo entrenar, también hay que jugar. Es un asunto progresivo que nos llevará tiempo si queremos alcanzar niveles de punta internacionalmente” agregó el cubano.

Entrenamiento de la selección Argentina de Beisbol en Ezeiza. Foto: LA NACION / Anibal Greco

Entrenamiento de la selección Argentina de Beisbol en Ezeiza. Foto: LA NACION / Anibal Greco
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Edición fotográfica: Aníbal Greco

El próximo objetivo del seleccionado nacional de béisbol será lograr la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima, Perú programados para 2019 y eso enfila su línea de ataque. Luego de eso, la proyección a largo plazo sería lograr la clasificación olímpica, tomando en cuenta que el béisbol fue agregado nuevamente al calendario olímpico para los Juegos de Tokyo 2020.

Lucas Nakandakare tiene 29 años y forma parte de la selección nacional desde 2011, aunque practica este deporte desde que tenía seis años. Es nacido en la Argentina, y si bien vivió un par de años de su infancia en la Japón, ha pasado casi toda su vida acá. Sus padres también son argentinos pero sus abuelos fueron inmigrantes-sobrevivientes a la Guerra Mundial.

“Desde muy chico me gustó el béisbol. Lo miraba en la TV -las pocas veces que lo transmitía ESPN- y allí me enganché. Cuando viví en Japón (entre los 4-5 años) lo jugué y al volver a la Argentina le insistí a mis viejos en seguir, así que empezamos la búsqueda de escuelas de iniciación de béisbol. Para entonces no fue tarea fácil” contó Lucas, quien en la selección nacional es receptor (o también llamado catcher, término anglosajón usado en la jerga beisbolistica).

Un caso similar es el de Pablo Leone: tiene 36 años, nació en Buenos Aires pero es nieto de italianos. Además de ser jugador activo en la selección nacional, es entrenador de béisbol menor en el Club Daom, en el barrio porteño de Flores y ha tenido una amplia experiencia profesional no solo en las Ligas Menores de Estados Unidos sino también en Italia (el país europeo -además de Holanda- donde más se practica este deporte como actividad profesional y amateur).

“Hay mucho para comparar en cuanto a la preparación con las grandes ligas: infraestructura, organización y calidad. Todo ello se fundamenta en cómo la inversión económica mueve al deporte” consideró el jugador que también se trabaja en una empresa de producción y logística.

“En los beisbolistas argentinos se observa fuerza y la velocidad, pero eso solo se ve en el equipo de mayores. No en las categorías inferiores” especificó el preparador físico Alves. “Es una falla que arrastramos y debemos corregir si queremos jugadores de nivel. No existe un plan de preparación física, un hilo conductor similar en todas las categorías para formar peloteros. Lograr eso será mi desafío”, agregó Alves, profesor en Preparación Física con estudios en entrenamiento funcional en el Institute of Human Performance en Estados Unidos, y quien se incorporó al cuerpo técnico de la selección nacional en enero de este año.

Por Vannesa Hidalgo

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