El Estado Islámico reivindica el atentado en Túnez

El grupo jihadista admitió que los hombres que asaltaron el Museo del Bardo y mataron a 23 personas pertenecen a su organización; el gobierno arrestó a nueve sospechosos y militarizó varias ciudades.

“Lo que han visto es la primera gota de lluvia (…). No disfrutarán ni de paz ni de seguridad.” Con un mensaje aterrador, los jihadistas de Estado Islámico (EI) se adjudicaron ayer el atentado contra el Museo del Bardo de Túnez, que dejó 23 muertos, en el primer ataque que reivindicó el grupo en este país.

En una grabación de audio, difundida en Internet y cuya autenticidad no pudo ser verificada, EI afirmó que dos de sus combatientes, a los que identificó como Abu Zakaria al-Tunisi y Abu Anas al-Tunisi, fueron los autores del atentado.

Por su parte, el gobierno tunecino, que no confirmó la autoría del grupo islamista, identificó a los autores como Yassine Abidi y Hatem Khachnaoui, abatidos anteayer por la policía. También anunció el arresto de nueve personas sospechosas de estar relacionadas con el atentado.

El golpe contra el país donde se inició la “primavera árabe” demuestra cómo EI, una organización extremista que nació hace menos de un año, está extendiendo su poder más allá de Siria e Irak. Además de Túnez, el grupo atacó Trípoli, la capital de Libia, con un feroz atentado en un hotel en febrero pasado.

El ataque contra el Museo del Bardo fue, además, el más mortífero ejecutado por la organización jihadista contra occidentales.

“Estamos en guerra”, dijo ayer el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, durante una reunión del consejo superior de las fuerzas armadas. Para “erradicar al terrorismo” y proteger varias ciudades fueron movilizados el ejército y la policía, indicó el mandatario. Essebsi, que asumió en diciembre, prometió que Túnez mantendrá la democracia y luchará hasta “acabar con estos traidores”.

El ataque al museo más importante de Túnez dejó un saldo de 23 muertos, dos más de los que se había dicho anteayer. Entre las víctimas hay 20 turistas de varias nacionalidades (colombianos, japoneses, italianos, españoles y británicos, entre otros) y tres tunecinos. Hubo también 47 heridos.

La única buena noticia de la jornada fue el anuncio de que dos turistas españoles que estaban desaparecidos fueron encontrados sanos y salvos en el museo, donde pasaron la noche escondidos con la ayuda de un empleado.

En el mensaje de audio difundido ayer, EI explicó que los dos terroristas, a los que describió como “caballeros de Estado Islámico”, perpetraron el ataque con armas automáticas y granadas.

Los jihadistas “cercaron a un grupo malicioso de ciudadanos de países cruzados”, quienes fueron “seducidos por los apóstatas [el gobierno tunecino], que les adornaron la tierra de Túnez para convertirla en un foco de su infidelidad y libertinaje”, agregó EI en su grabación.

En la operación, según el grupo radical, “decenas de cruzados y apóstatas” murieron hasta la irrupción de las fuerzas de seguridad.

EI concluyó su mensaje de audio con la amenaza de que efectuará más ataques en la “tierra musulmana de Túnez”, y que esto no ha sido más que “la primera gota de lluvia”. “No disfrutarán ni de paz ni de seguridad.”

El atentado, que duró más de cuatro horas, se produjo cuando hombres armados iniciaron un tiroteo en una plaza de la capital tunecina donde se encuentran el Parlamento y el Museo del Bardo. Más tarde los terroristas se atrincheraron con los turistas en el museo.

El ataque ocurrió en un momento frágil para un país que acaba de entrar en democracia plena después de su levantamiento hace cuatro años que inspiró la llamada “primavera árabe”. El gobierno de Túnez, una nación muy dependiente de turistas extranjeros por sus balnearios y caminatas en el desierto, estaba por aplicar reformas políticamente sensibles destinadas a impulsar el crecimiento económico.

Un ataque como el sucedido se temía desde hacía algún tiempo en vista de que los tunecinos constituyen uno de los mayores contingentes de combatientes extranjeros en Siria, Irak y Libia, y la joven democracia era un claro objetivo. Se cree que entre 1500 y 3000 personas de esta nacionalidad se unieron a EI y a otras milicias extremistas.

El atentado fue condenado en todo el mundo. La primera dama estadounidense, Michelle Obama, expresó sus condolencias desde Japón, donde se encuentra de visita, y el papa Francisco envió un telegrama al arzobispo de Túnez en el que condena “todo acto contra la paz y la sacralidad de la vida humana”.

Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) guardaron un minuto de silencio durante la cumbre de Bruselas en homenaje a las víctimas.

 

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