vioadorfamiliar

El policía acusado de abuso por su sobrina quedó en la peor situación

Lo imputaron por los delitos más graves que figuran en el Código Penal y que implican una pena de hasta 20 años de prisión. Marcos Bruno Flores se abstuvo de declarar.

La acusación de la Fiscalía Penal fue la más grave del Código Penal. El cabo de la policía Marcos Bruno Flores fue imputado por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por su duración y circunstancias de su realización, agravado por la guarda y la convivencia y abuso sexual con acceso carnal continuado agravado por la guarda y la convivencia y corrupción de menores agravado.

Así, el silencio que le impuso a su víctima, la cercanía con ella y la reiteración de los abusos por tantos años se convirtieron en los factores que agravaron la acusación penal contra Flores. Además, por su condición de policía, si es condenado podría recibir una pena de hasta 20 años de prisión, en virtud de los agravantes fijados en el Código Penal.

Acompañado de sus abogados particulares, Flores se abstuvo de declarar en sede judicial. Mientras en el barrio en donde se abrió la caja de Pandora, ellos buscan testimonios de vecinos que señalen al policía como una persona intachable, católica y buen padre de familia. De hecho el inmueble en el cual le hizo padecer el deleznable calvario a su sobrina de 21 años, con constantes abusos sexuales y amenazas, fue abandonado en las últimas horas por su abuela, la pareja de él y su pequeña de 7 años.

A pesar de la lenta intervención de la Justicia, que tardó 10 días en arrestar al acusado, este caso sigue teniendo ribetes vergonzosos de cómo se trata a la víctima.

Anteayer la joven denunciante ratificó sus dichos ante la Fiscalía, incluso detalló que relató su calvario en 30 carillas manuscritas por ella, a pedido del oficial que le tomó la denuncia el viernes 19 de mayo en la Comisaría 14 de Rosario de Lerma. Pero esos papeles, pruebas fundamental de sus dichos, todavía no habrían llegado a la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual.

Se supo que la joven debió ser asistida por la familia de su novio, porque sus parientes directos le niegan el ingreso a su domicilio. Además, la promesa del Ministerio de Derechos Humanos de albergarla en un hogar de contención a las víctimas de violencia de género se esfumó en minutos.

Al ser dada de alta del hospital Corbalán, la joven recibió una llamada de la policía local para que asista a su domicilio y pueda facilitar el acceso a los peritos que realizarán pesquisas, como fotografías y croquis de la vivienda en donde fue ultrajada. Causalidad o casualidad que la propia policía termina por revictimizar a la chica.

“Le pidieron que vaya porque tiene que indicar los lugares de los ultrajes. Es ridículo que ella vuelva a ese camino de tormentos. Ya explicó todo en sede judicial. Tengo la sensación de que nos están persiguiendo y tratando de cansar. A mí también me denunciaron en estas horas. Fue la pareja de Marcos (Flores) por amenazas. Tuve que llevar a mi novia a la casa de un pariente. Fueron una sola vez a ofrecernos ayuda. Nunca más aparecieron”, dijo el joven novio de la chica de 21 años.

Los datos aportados a la Fiscalía Penal 2 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, a cargo de María Luján Sodero Calvet, serán objeto de investigación.

Llamarían a la hermana

Aunque nadie lo confirmó oficialmente, no se descarta que la Justicia o la Fiscalía Penal que investiga el caso del policía de Rosario de Lerma, acusado de abuso sexual, convoque a la hermana de la joven que lo denunció.
La hermana de la denunciante es posible que también haya sido agredida por el cabo Flores y por ello sería llamada a declarar. El estudio ambiental que se deberá realizar en la casa donde vive el padre de la joven junto a otras hermanas adolescentes será fundamental para esclarecer algunos detalles del accionar del policía.
Hay quienes creen que la declaración de la segunda joven y un informe sobre la familia podrían poner en una situación peor a Flores.

Fuente: El Tribuno Salta (Por Jaime Barrera)