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El terror del EI no altera la ruta de Francisco

El Vaticano confirmó el viaje papal y dijo que los ataques fueron contra el diálogo interreligioso.

Aún bajo la conmoción provocada por dos atentados casi simultáneos que dejaron al menos 45 muertos y fueron reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI), Egipto instauró ayer el estado de emergencia, que se prolongará por al menos tres meses.

Los ataques, cometidos por terroristas suicidas, tiñeron de sangre y luto las celebraciones del Domingo de Ramos en los principales templos cristianos coptos de Tanta y Alejandría.

Pero más allá del estupor y la condena internacional que produjeron las masacres, que recordaron a otra provocada por yihadistas en la catedral copta de El Cairo en diciembre, las alarmas se encendieron ante la cercana visita que tiene previsto realizar a Egipto el papa Francisco.

Por si acaso hubieran surgido dudas acerca del viaje de Jorge Bergoglio, previsto para los días 28 y 29 de abril, fue el secretario de Estado del Vaticano, Giovanni Angelo Becciu, el encargado de despejarlas ayer mismo.

“No hay duda de que el Santo Padre mantendrá su decisión”, afirmó Becciu en declaraciones al diario Corriere della Sera.

“El atentado contra dos iglesias coptas es un ataque al diálogo interreligioso y un mensaje indirecto a aquellos que gobiernan el país”, sostuvo Becciu.

El funcionario del Vaticano recordó que Francisco ya ha estado en territorios complicados, en los que su seguridad podía verse amenazada. Entre esos sitios podrían citarse la República Centroafricana, Medio Oriente, Turquía y otros puntos donde buscó tender puentes con otros credos.

Los cristianos, como otras minorías de Medio Oriente, son víctimas del Estado Islámico. A su vez, la Iglesia Católica y su máxima autoridad han sido puestos en la mira de los terroristas que autoproclamaron su “califato” en Mosul, en junio de 2014.

Francisco suele desafiar a su seguridad personal para mezclarse con sus fieles, sin medir riesgos.