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En Sierra Leona se requiere una “conversión ecológica”

Los obispos señalan la tremenda explotación de la tierra y el cambio climático como causas de las devastadoras inundaciones que afectaron Freetown a mediados de agosto. El vicario de la Conferencia Episcopal: «La responsabilidad del desastre es ampliamente atribuible al hombre»

El balance de las víctimas de los aluviones que afectaron duramente la capital de Sierra Leona entre el 13 y el 14 de agosto pasados parece no detenerse. El último boletin refiere que ha habido más de 600 muertos. Pero muchos siguen desaparecidos y hay otros tantos sumergidos desde hace ya dos semanas entre escombros.

El Papa Francisco mandó hace algunos días un telegrama, firmado por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, al arzobispo de Freetown, monseñor Charles Edward Tamba, para expresar su cercanía y llamando a la solidaridad tanto entre los ciudadanos de Sierra Leona como de los países vecinos y occidentales. Y se sumó a su llamado el presidente Ernest Bai Koroma, quien, durante el conmovedor funeral de cientos de personas, pidió públicamente ayuda tanto desde el punto de vista técnico como desde el punto de vista financiero. Nigeria respondió inmediatamente, así como España, Japón y China. La Caritas italiana abrió una cuenta dedicada en su sitio oficial mediante el que se pueden hacer donaciones.

Pero los obispos de la Sierra Leona no se limitan a pedir ayuda y sostén. En una nota de tonos fuertes denunciaron los efectos de la explotación sin visión de la tierra, además del excesvio uso del cemento y de la deforestación salvaje, citando, evidentemente, la encíclica «Laudato si’» del Papa Francisco: «Nuestros corazones –escribió la Conferencia Episcopal en su declaración del 22 de agosto– y nuestras oraciones se dirigen a las familias de los difuntos y a todos los que se quedaron sin casas, así como a los que fueron arrojados en la escuálida pobreza por este desastre».

Después de haber denunciado la negligencia, la deforestación salvaje y el abusivismo de las construcciones como causas de los desastres, los obispos recordaron que «la encíclica del Papa Francisco, “Laudato si’”, obliga a nuestras conciencias colectivas a promover la verdadera conversión ecológica y vivir en paz con la naturaleza. Los ciudadanos de la Sierra Leona tienen la responsabilidad de cuidar “nuestra casa común”».

La Sierra Leona, ha debido afrontar los terribles flagelos de la guerra civil (desde 1991, cuando explotó la campaña armada del Revolutionary United Front, Ruf, de Foday Sankoh en contra del presidente Joseph Saidu Momoh, hasta 2002, cuando la misión de las Naciones Unidas anunció que el desarme de 45 mil combatientes había concluido), golpes de Estado, enfrentamientos feroces, asesinatos de masa (que provocaron la muerte de decenas de miles de personas y la fuga de alrededor de 2 millones de civiles) y del virus del Ébola (que cobró casi 4000 vidas). Además, se trata de una zona del mundo que también ha debido afrontar desastres naturales. En particular, Freetown, ciudad en la costa con alrededor de 1,3 millones de habitantes y con algunas zonas bajo el nivel del mar, se ve constantemente afectada por inundaciones y aluviones en las estaciones de lluvia. Y, como consecuencia, ha debido afrontar también difusiones de pandemias como el cólera.

El padre Paul Morana Sandi, Secretario general de la Interterritorial Bishops Conference of the Gambia and Sierra Leone, ofreció a Vatican Insider las últimas noticias y un análisis sobre el contexto, además de información sobre las actividdes de la Iglesia católica: «Las estadísticas, desgraciadamente, todavía no son definitivas. Hay un número cierto de muertos entre las personas que fueron hospitalizadas. Pero creo poder decir con certeza que nunca sabremos el número exacto de víctimas, puesto que los servicios para encontrar a las víctimas, a pesar de su eficacia, no han logrado llegar a las personas que se encuentran desde hace dos semanas enterradas entre escombros y fango. El proceso para registrar a las víctimas ya está muy avanzado y esperamos que en los próximos días lleguen otros cálculos oficiales de las autoridades competentes».

 

Más que con la naturaleza, los obispos parecen culpar al abuso de la tierra. ¿Qué tan grandes son las responsabilidades del hombre?

Estamos convencidos de que la responsabilidad del desastre puede ser atribuida ampliamente al hombre y a la explotación indiscriminada de los recursos, además de la degradación en el uso de las fuentes de energía que la naturaleza nos ofrece. La declaración de los obispos le pide a todos los sierraleonenses que vuelvan a la encíclica «Laudato si?» y que emprendan un proceso de conversión ecológica, además de vivir en paz con el medio ambiente y con la naturaleza. Tal conversión debe ser tomada en serio por todos los sectores de la sociedad de todos los países.

 

¿Cuáles son los principales efectos del cambio climático y de la explotación salvaje de los recursos en Sierra Leona y en el África occidental?

Las investigaciones nos confirman que los resultados del uso impropio de los recursos y del medio ambiente son devastadores. Los efectos y las consecuencias, en realidad, son globales, en sentido de que los países del mundo deben comprometerse (y lo están haciendo) para reducir los gases de efecto invernadero, para frenar el crecimiento del agujero de ozono, para monitorear rápidos cambios en relación con el clima y limpiar todo lo que en la jerga se define como «estrato de suciedad» que cubre al mundo. Pero también debemos decir que cada uno de nosotros está llamado a cambiar de actitud a nivel local y personalmente. En nuestro caso, tendremos que tener leyes, reglamentos en contra de la deforestación, de la degradación ambiental, del uso indiscriminado de los recursos, del uso erróneo o para fines privados de las presas y de los cursos de agua, en contra de las aglomeraciones desorganizadas y sin regulación y de la gestión inadecuada de deshechos, por citar algunos.

 

¿Cuáles son las actividades que han puesto en marcha la Iglesia y las organizaciones católicas para favorecer una “conversion ecológica”?

 

Antes que nada, los católicos han repuesto a la emergencia mediante las propias organizaciones. En primer lugar, la Caritas, después las parroquias, pero también gracias a muchos individuos que han donado vestidos, comida… Por el momento también están trabajando psicólogos y agentes que ofrecen asistencia a los supervivientes y a los que perdieron a sus seres queridos o familiares. Son esfuerzos que pretenden integrarse con los que han puesto en marcha el gobierno y varias ong del país. A largo plazo, deberíamos trabajar cada vez más profundamente para que se difunda y se ponga en práctica la «Laudato si’» entre nuestros compatriotas. Esperemos que todos escuchen las palabras del Santo Padre y que todos se comprometan, empezando por mí, por nosotros, para hacernos cargo de nuestras responsabilidades personales y colectivas en la defensa y el cuidado de nuestra Madre Tierra.