Estudiar y ser deportista de elite: arrancó el sueño argentino en los Juegos Olímpicos Universitarios

Este sábado se puso en marcha en Taipei una nueva edición de las Universiadas, con la delegación nacional más grande de la historia. Cómo conviven el atleta de elite y el estudiante.

Así como existen los Juegos de verano están los de invierno, los Paralímpicos y hace algunos años se crearon los de la Juventud. Pero aunque no son muy conocidos por estos pagos también están los Universitarios, cuya edición número 29 arranca este sábado en Taipei, organizados por la Federación Internacional de Deportes Universitarios (FISU).

En estas Universiadas habrá más representantes que nunca de nuestro país con 258 personas entre atletas, entrenadores, jefes de equipo y delegados. Y todo tiene un por qué. Hace cinco años, la Federación Deportiva Universitaria Argentina (FeDUA) se puso al hombro la misión de organizar el deporte universitario y en apenas un lustro consiguió mucho más de lo que imaginaron.

A partir de ahí, el crecimiento fue a gran velocidad. “En 2013 viajamos con 27 personas a las Universiadas de Kazan -cuenta Ojea-; en 2014 fuimos a dos Mundiales; en 2015 fuimos a Guangju con 120 representantes; en 2016 estuvimos en ocho Mundiales, organizamos los Juegos Universitarios Sudamericanos en Miramar -donde quedamos primeros en el medallero- y este año participamos por primera vez en una Universiada de invierno, organizamos un Panamericano de 3×3 y estamos en Taipei con 258 personas”.

La historia

A diferencia del país hasta hace un tiempo atrás, en todo el mundo las Universiadas tienen una gran importancia. Si bien se conocen con este nombre desde 1959, ya en 1923 se dio el primer encuentro internacional de universitarios deportistas.

Muchas de las potencias deportivas utilizan este evento como “las inferiores” de los Juegos, o incluso como una prueba de fuego previa al gran evento. Ahora que existen los Juegos de la Juventud (para atletas de entre 14 y 18 años), la Universiada quedó como el escalón intermedio entre la adolescencia y la madurez definitiva, con el agregado de tener que estar estudiando una carrera para poder participar.

Antes de formarse la FeDUA, algunos argentinos participaron de estos Juegos, pero siempre costeando pasajes y preparación de sus bolsillos. Una de las historias más fascinantes en este aspecto -aunque muy poco conocida- es la de Sebastián Crismanich.

CRISMANICH. De las Universiadas al oro olímpico.

El oro olímpico en Londres 2012 en taekwondo viajó junto a su hermano Mauro a las Universiadas de Belgrado 2009, pero perdió en semifinales. ¿Su rival? El español Nicolás García Hemme, a quien el correntino derrotó en la final londinense para quedarse con la medalla dorada.

Cada vez es más común ver a atletas/estudiantes compitiendo en las Universiadas y al año siguiente en los Juegos Olímpicos. Incluso ganando medallas. Y si de marcas y récords hablamos, como muestra basta un botón: el mejor tiempo en los 100 metros en las Universiadas es del sudafricano Akani Simbine, quien tardó 9,97 segundos en correr la distancia. Cifra nada despreciable comparada con los 9,58 de Usain Bolt. Y para esta ocasión, el mítico Carl Lewis es el entrenador de atletismo de Estados Unidos. Es decir: se va a competir en serio.

En muchos países, el deporte universitario es el escalón previo al profesionalismo. Pero no pasa así en nuestro país, y eso es lo que quiere cambiar la FeDUA, incluso sabiendo que no es nada fácil estudiar y hacer deporte a un nivel competitivo en la Argentina. “El modelo deportivo argentino está basado en los clubes. La formación deportiva se recibe en un club y no en la escuela, y el chico llega a la universidad con una formación deportiva armada. Nuestro modelo -parecido al de Brasil- es hacer un aporte importante para contener a chicos que en su club no lo logran, y pueden practicar deporte dentro de la universidad de una forma más recreativa”, se ilusiona Ojea.

En primera persona

Ya contamos el caso de Crismanich, quien cuando estudiaba agronomía en Córdoba participó de las Universiadas 2009 y luego fue oro olímpico. Pero en la delegación argentina en Taipei hay muchos otros casos de grandes atletas/estudiantes.

Una de ellas es Belén Casetta, quien será la abanderada de la delegación y estudia medicina en la Universidad FASTA de Mar del Plata y viajó a Asia directamente desde el Mundial de Atletismo en Londres, donde alcanzó la final y batió el récord sudamericano en los 3000 metros con vallas. Otro deportista de elite que iba a participar en Taipei era Braian Toledo, pero en la prueba de lanzamiento de jabalina del Mundial de Londres se lesionó y no podrá competir.

También dirá presente Alejandro Clara, dos veces ganador de la medalla de plata en judo en los Juegos Panamericanos y bronce en sambo en las Universiadas de Kazan 2013. El estudiante de comercio internacional en la Universidad Nacional de La Matanza dialogó Toda Pasión sobre lo que se viene.

-¿Qué rol considerás que tiene el deporte en la vida del estudiante?

-A mí me tocó ser deportista y luego ser estudiante. En un momento me aburría un poco en mi vida siempre con lo mismo: respiración, levantar pesas, salir a competir… en el estudio encontré un estímulo. Está muy buena la dinámica de estudiar y ponerte más nervioso por un parcial que cuando tenés que ir a representar a a tu bandera; son cosas tan distintas que me gustan y generan un desafío muy sano y muy divertido.

CLARA. El entrenamiento y el estudio, siempre de la mano.

-¿Cómo se hace para estar en la alta competencia y seguir una carrera universitaria?

Es importante priorizar los tiempos y saber cuándo hay que estudiar y cuándo hay que entrenarse. Tengo la suerte de tener muy buena relación con mis entrenadores y poder avisarles qué días voy a llegar más tarde por estar estudiando, por ejemplo. La energía a veces apunta a entrenarse y a veces a estudiar: a veces hay que dejar parciales de lado y otras veces hay que dejar entrenamientos de lado, pero con organización se puede lograr todo.

-¿Tuviste que posponer alguna vez algo relacionado al deporte por tu carrera o colgar una materia para ir a competir?

-No me fui de viaje de egresados porque coincidió con un Mundial Juvenil. También me recibí más tarde porque no llegaba a la fecha de finales de febrero y tuve que esperar un ciclo lectivo más para poder rendir los finales. Pero no me arrepiento, siempre tengo un recuerdo muy grato de todo lo que hice, creo que eso es lo mejor que hay.

La voz de la experiencia

El nombre más destacado de la delegación argentina es Waldo Kantor, uno de los mejores jugadores de voley de la historia y actual entrenador del equipo celeste y blanco masculino, que buscará repetir o mejorar el bronce logrado en Guangju 2015. Y así lo explica para Toda Pasión.

-¿Cómo fue la experiencia pasada con el podio?

-Fue maravillosa, increíble, porque fue impensada. No íbamos con ninguna intención de subir al podio y ganar una medalla. Fue el primer equipo de conjunto argentino en hacerlo en una Universiada. Nuestros jugadores eran buenos, pero los ucranianos, los letones, los rusos eran gigantes. Pero el voley argentino tiene eso, hay buen juego y mucho espíritu y determinación.

-¿Cómo se los motiva a los jugadores ante un evento de esta magnitud?

-Hay muchos que nunca se pusieron la camiseta argentina. Esto es lo primero que trato de incorporarles, el sentimiento de jugar con la camiseta celeste y blanca. Somos la selección argentina universitaria de voley, honrando una cultura de las seleccionas nacionales, con mucha pasión, garra, determinación. Y también les entro por el lado del disfrute y de lo lúdico. Hay que divertirse que es lo más lindo.

KANTOR. Experiencia garantizada para guiar a los jóvenes.

-A la hora de jugar y entrenarse, ¿hay diferencias con el profesionalismo o los clubes?

-Tratamos de que no sea así. Lo tomamos con gran responsabilidad y seriedad. Después están las posibilidades, porque no tengo a todo el equipo todo el tiempo ya sea por estudio, trabajo o algún compromiso de los chicos con sus clubes. Pero hay una identificación muy grande con esto de ser la selección universitaria, y cada vez que nos juntamos parece que llevaran años juntos.

-¿Qué habría que mejorar en el deporte universitario para tener mejor una estructura?

-La competencia es muy importante. Hace falta mucho de eso. También estabilidad y permanencia de los equipos a través del año; que puedan competir y participar en Sudamericanos o Panamericanos. Y mucho apoyo para que el deporte universitario esté en la agenda del deporte argentino.

La delegación argentina

Entre los más de diez mil deportistas de 160 países, Argentina presentará su equipo más numeroso de la historia con 258 personas entre atletas, entrenadores, jefes y delegados, y participará de 16 disciplinas: voley femenino y masculino, fútbol femenino y masculino, básquet femenino y masculino, waterpolo femenino y masculino, tiro con arco, badminton, wushu, tenis, tenis de mesa, gimnasia, atletismo, judo, taekwondo y natación.

Para conformar la delegación se realizaron 56 selectivos en 24 ciudades del país, y quedaron elegidos jóvenes de Jujuy, San Luis, Mendoza, Córdoba, La Pampa, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires, Río Negro, Tierra del Fuego, Santa Fe, y de universidades como la Universidad del Salvador, UCES, las Universidades Nacionales de Rosario, Río Cuarto, Jujuy, Córdoba, Lomas de Zamora, La Plata, La Pampa y Buenos Aires, de la Universidad Austral, Universidad de Belgrano, Universidad Tecnológica Nacional y UADE, entre muchas otras.

De 27 enviados en Kazan 2013 a 120 en Gwangju 2015 y a 258 en Taipei 2017. Y apuntando a seguir subiendo ése número para Nápoles 2019. Está claro que el deporte universitario vino a nuestro país para quedarse.


 

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