Experto de Unicef: El agua, cada vez más utilizada como arma en Siria

Se calcula que 270.000 niños y jóvenes viven en ciudades bajo asedio en Siria y dos millones en zonas de difícil acceso en las que no cesan los combates.

El agua es utilizada cada vez más como un arma en la guerra de Siria, algo que la población sufre especialmente en el verano (boreal), denunció el responsable de suministro de agua de Unicef, Andreas Knapp, en una entrevista con dpa en Colonia.

En algunos lugares se corta el suministro destruyendo las tuberías y bombas de agua, señaló el experto austriaco del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). En 2016, agregó, se registraron 30 cortes del suministro de agua intencionados, una práctica atribuida a todas las partes en en conflicto.

“El 70 por ciento de la población siria no tiene acceso a agua limpia de forma regular”, explicó Knapp.

Con frecuencia la gente debe extraer el agua mediante bombas con sus propias manos y filtrarla, un proceso que no garantiza una protección efectiva contra agentes patógenos. Muchas veces no se puede siguiera tomar el agua porque el suministro eléctrico no funciona. Tampoco es una opción recurrir al cloro, porque la sustancia es con frecuencia incautada por el temor a que pueda ser utilizada para fabricar gas.

Knapp visitó recientemente la región de Ghuta oriental, cerca de Damasco.

“Preguntamos a la gente allí qué era lo que más urgentemente necesitaban“, relató el experto. “Pensé que responderían que alimentos o medicinas, pero en lugar de eso nos dijeron: ‘envíennos libros escolares'”. Y es que la mayor tragedia de la guerra para muchos consiste en destruir el futuro de sus hijos.

La guerra ha acabado también con con las clases regulares, porque muchas escuelas fueron bombardeadas. Muchas veces los niños reciben clases en casas privadas, en los sótanos, contó Knapp.

Unicef y otras organizaciones humanitarias escoltan dos veces al año a niños de lugares bajo asedio a la ciudad segura más cercana para poder presentarse a los exámenes. Y muchos lo hacen sorprendentemente bien.

Se calcula que 270.000 niños y jóvenes viven en ciudades bajo asedio en Siria y dos millones en zonas de difícil acceso en las que no cesan los combates.

“Estoy convencido de que el motivo principal de que tantas familias sirias últimamente huyeran a Alemania y otros países es por la educación”, señala Knapp.

“Si nos quedamos mucho tiempo en los campamentos de Líbano o Turqía nuestros hijos no tendrán educación ni futuro”, piensan muchos, explicó Knapp. “Lo que más me impresiona es esta increíble determinación de los sirios de no abandonar a sus hijos ni a su país”, agregó.


 

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