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Fue violada 10 años por su tío, un policía que sigue libre

Después de 10 años se animó a contar su calvario. El acusado está libre. Además de ser policía, es un conocido folclorista e integrante de un coro parroquial.

Desde los 8 años abusaba de ella y su hermana. Ante la ausencia de su abuela, responsable de la crianza, él se aprovechaba de su indefensión y la manoseaba y la obligaba a tener sexo. Cuando cumplió 17 años, en año nuevo, el hombre la sacó violentamente de su hogar, la llevó a un descampado y la violó salvajemente. Le apuntó con un arma a la cabeza y le dijo “si hablás te mato y después me suicido”.

Pasaron tres años y los abusos cesaron. Ella hoy tiene 21 años, reside entre la casa de su novio en Cerrillos y la vivienda en donde vive el agresor sexual, su abuela, su hermana y su padre. Está internada en el hospital Joaquín Corbalán y decidió contar su calvario de 10 años al lado de este monstruo. El acusado es su tío biológico y policía de la Provincia de Salta. Hasta ayer no había sido detenido; sigue portando el arma reglamentaria e influyó en la decisión de su madre (abuela de la víctima) para que eche a la joven de su casa.

Pero el sufrimiento de ella no cesa. Desde que puso la denuncia, el viernes 19 de mayo, no fue atendida por los organismos del Estado para la asistencia a víctimas de delitos sexuales.

La Unidad de Delitos Sexuales no detuvo al supuesto abusador, mientras la joven fue amenazada por algunos integrantes de su familia y, como no podía ser menos, la policía solo le dio un resumen de una extensa denuncia que le llevó por lo menos tres horas contar su tormento al lado de este sujeto.

Este escollo que encontró en la Comisaría 14 sucedió en el mismo momento en que la familia se anotició de la denuncia. En represalia le soldaron la puerta de su vivienda y quedó prácticamente en la calle.

Entre tantas adversidades, ella fue asistida en el hospital de Rosario de Lerma en donde está internada como paciente de alto riesgo social, en una sala aislada y vigilada por el personal de enfermería, habida cuenta de que la Policía no le dio protección como víctima de supuestos maltratos y abuso sexual. La gerencia informó que la joven será contenida y resguarda hasta que la Justicia intervenga con profesionales.

El abusador, Marcos Flores

Años de sometimiento

El equipo periodístico de El Tribuno logró hablar con ella. Su relato fue desgarrador. Su figura diminuta y postrada con sondas en su brazos en la cama de internación la hacen mucho más vulnerable. La mirada se le pierde por momentos. Toma algo de aire y cuenta: “Todo comenzó cuando yo era muy pequeña, tenía 8 años. Mi tío nos manoseaba cuando no estaba mi abuela. Un día me tiró a la cama y me penetró. Decía que lo hacía por castigo. Nos obligaba junto a mi hermana a limpiar el dormitorio con esa excusa de ordenar por estar castigadas. Siempre fue así. Un día le conté a mi abuela y me dijo que no hablara tonterías, que me iba a castigar”.

El relato es estremecedor. “Durante años fue lo mismo, un día mi hermana, que tenía 15, fue abusada por él. Ella se decidió a denunciarlo con la ayuda de un novio. Hizo la denuncia, pero nunca la citaron a declarar. Habían perdido la denuncia en la comisaría, mi tío ya era policía”. Hace tres años fue la última vez de los abusos en su contra. De repente cesaron. Su tío se juntó en pareja. Este año la joven estaba muy deprimida por las huellas dejadas por los abusos. Se decidió a contarle a su novio. Después de mucho diálogo y contención, se animó a contar todo. “Cuando se enteró de que lo iba a denunciar este año, él le dijo a mi hermana que me diga que voy a lamentarlo. Ella no quiere denunciar nada, tiene miedo. No sé qué voy a hacer. Mi única contención son mi novio y mi padre, que ahora se acerca a mí y está de acuerdo con que denuncie a su hermano”.

La muchacha estudia en un terciario de la zona, comparte una casa humilde en el sector oeste de la ciudad. Delante del inmueble están las habitaciones donde dormían su abuela, las dos chicas y su tío. Al fondo del terreno, otra vivienda precaria, conviven su padre y cinco pequeños hermanos.

Fuente: El Tribuno Salta (Por Jaime Barrera)