Hoy es la Fiesta Grande de Sumalao

Anoche, unos 250 fieles salieron de la iglesia Santa Teresa en procesión. 10.30 hs. misa central y procesión. 17 hs. última misa del díaDesde finales del siglo XVIII la peregrinación en honor al Señor de Sumalao convoca a numerosos fieles. Anoche, alrededor de las 21.30, unos doscientos cincuenta peregrinos partieron para recorrer los 37 kilómetros desde la ciudad hasta la capilla que alberga la imagen del Señor de Vilque, que en años de la Colonia era transportado en una mula desde Puno hasta La Rioja, pero que milagrosamente se quedó en Sumalao. Sorteando el frío y motivados por la fe, muchas personas renovaron el amor por el Señor. En el camino, desde la iglesia Santa Teresa (Florida 812) hasta la localidad de La Merced, más fieles se unieron al andar para vivir esta celebración.

Rubén Jesús Morales, que iba con su hija, Carla Jimena Morales, contó que la que iniciaba ayer era su quinta peregrinación al Señor de Sumalao. “Yo me apromesé”, dice apenas comienza el diálogo con El Tribuno. “La promesa fue por mí y por el bien de mi nena. Yo tengo un problema de salud y desde que hago esta procesión estoy bastante mejor”, contó el hombre. Su hija, en cambio, peregrinó por primera vez. Tiene once años y esta vez, bien abrigada, acompañó a papá. “La promesa dura lo que uno esté dispuesto. Hay tanta fidelidad por el Señor de Sumalao por tanta certeza que nos da. La fe concede lo que uno desea”, dice Rubén, y cuenta que la larga caminata es sacrificada, pero que depende de cómo vaya uno. “Si uno va espiritualmente limpio, no se siente tanto el cansancio ni los dolores”, dijo.
18 años de peregrinar
María Nieva contó que peregrina en honor al Señor de Sumalao desde que conoció a quien hoy es su marido, hace 18 años. Una larga tradición familiar se volvió, también para María, un acto de fe a renovarse todos los años. “Mi marido hizo una promesa hace muchos años porque tuvo un accidente y tenía muchas dificultades para caminar. El es muy devoto y apromesó a mis tres hijos”, contó María. El matrimonio pide por el bienestar de los chicos, hoy adolescentes. “El (por su marido) en otras cosas no es tan aferrado, pero vos le hablás del Señor de Sumalao y se le ilumina la vida, para él es todo. Es una fe muy fuerte”, contó la mujer.
“Yo, personalmente, le pido al Señor por mis hijos. Pido ser una buena madre, poder acompañarlos ahora que están en una edad difícil y poder enseñarles, de la mejor manera que pueda, el camino de la vida”, contó. “Trato de venir todos los años. Cuando estaba embarazada recuerdo que iba en colectivo”, contó.
María además destacó que en tantas horas de caminata los fieles se ayudan y comparten el alimento o el abrigo, cuando es necesario. Coincidió con Rubén en que la fe vuelve más liviano el camino y sonrió al señalar que la alegría es lo más importante para vivir esta fiesta de forma plena.
El santuario, ubicado en el municipio de La Merced, fue construido cerca del algarrobo que generó el culto. Este no se encuentra en una ciudad ni pueblo, sino en un lugar aislado de toda otra edificación, siendo solo un paraje casi despoblado y solitario.
Hoy, en cambio, miles de personas de distintos lugares celebran en Sumalao -que significa “lugar hermoso”-, algunos con pedidos al Cristo, otros ofreciendo productos del campo o artesanías. Todos, motivados por la fe.

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