La causa por las amenazas al juez federal de Orán se quedó sin fiscal

La medida hizo imposible la indagatoria de los cuatro detenidos por evasión y amenazas. José Luis Bruno se inhibió al considerar que es víctima por haber sido amenazado.

La causa por lavado de activos, narcotráfico y amenazas que produjo en las últimas horas cuarenta y cinco allanamientos en distintas ciudades de Salta, Tucumán y Chaco, y la detención de cuatro integrantes de una supuesta asociación ilícita, no pudo cumplir un fundamental paso procesal al quedarse momentáneamente sin fiscal. Ayer se inhibió el fiscal José Luis Bruno, tal cual lo anticipara El Tribuno en su edición del 14 de mayo.
El fiscal federal de Orán, según fuentes del proceso penal, estuvo en desacuerdo con algunas de las medidas ordenadas por el juez federal de Orán, Raúl Reynoso, entre ellas la detención de las cuatro personas, además de sostener que en las desgrabaciones de las escuchas telefónicas su persona es una de las amenazadas por el detenido, el comerciante de la carne Iván Cabezas.
Por lo tanto, la manifiesta animosidad de Cabezas lo convirtieron en parte del caso, por lo que la imparcialidad del proceso se hubiera visto deteriorada si el fiscal, víctima de las amenazas, accionara en contra del potencial agresor.
Para los defensores de los detenidos, Marcelo Arancibia y Alejandro Vélez, la inhibición del fiscal estuvo anunciada desde el momento en que se conocieron las amenazas proferidas por Cabezas.
Detenidos sin indagar
Cerca del mediodía, el juez Reynoso reunió en la sede judicial, tanto a los detenidos como a sus respectivos defensores, quienes fueron informados de que la causa se hallaba sin fiscal y que por lo tanto las declaraciones indagatorias quedaban suspendidas.
Marcelo Arancibia, defensor de Cabezas, aseguró a nuestro medio que le preguntó al juez de la causa por qué no se había excusado si en su caso la animosidad o enemistad del detenido Iván Cabezas era ya pública y notoria. Según contó, recibió como respuesta que la causa -por su gravedad- no podía quedarse sin fiscal y sin juez en el mismo tiempo.
El defensor, algo exaltado por los momentos vividos, aseguró que en las primeras horas del lunes iba a solicitar el apartamiento del juez Reynoso e iba a pedir la excarcelación de su cliente, habida cuenta de que algunos de los delitos que se le imputaron para procurar su detención no habían sido probados durante los allanamientos realizados a la cadena de carnicerías que él regenteaba.
Las amenazas
En torno a las amenazas, Arancibia dijo, sin ambages, que las mismas son ciertas y que su cliente jamás negó sus dichos. “Lo único que dijo es que no recuerda con exactitud la fecha en las que las emitió, pero sí me transmitió casi literalmente las palabras que utilizó”, explicó.
Al ser requerido para que dimensione el tenor de las amenazas, el letrado dijo: “Mi cliente estaba cansado de algo que estima como una persecución y telefónicamente se fue de boca, cosa que no lo negó y que iba a declarar de no haber mediado este incidente procesal”. De todos modos, señaló: “No creo, personalmente, que pudiera llevar a cabo todo lo que dijo verbalmente”.
Los cuatro detenidos fueron trasladados ayer a la sede de Gendarmería Nacional y se les levantó la incomunicación.

Deja un comentario