“La coima se pagó en el propio Juzgado”

Tres personas brindaron ayer testimonios patéticos en el juicio al exjuez Reynoso.

Un testigo sindicó a la abogada boliviana María Elena Esper como la principal gestora de los pedidos de coimas en nombre del exjuez federal de Orán, Juan Raúl Reynoso. En tanto que la esposa y una hermana de un comerciante de la carne confirmaron el pago de 100.000 pesos a un intermediario para que el exmagistrado ordenara la libertad del hombre, al que le imputaron una serie de delitos que no pudieron ser probados.

Los tres testigos que declararon en la audiencia de ayer en el Tribunal Oral Federal de Salta contaron con lujo de detalle de qué manera operaba la organización delictiva que, según la acusación fiscal, lideraba el exjuez norteño. En tal sentido, ratificaron con más fuerza la denuncia realizada en 2015 por el abogado David Arnaldo Leiva en el sentido de que en los tiempos de Reynoso la libertad de presos federales en Orán estaba tarifada. El debate se centró en el proceso a cuatro comerciantes tucumanos del rubro carnicería al que se les imputó los delitos de asociación ilícita, narcotrafico, lavado de activos y otros. Se trataba de Bruno Maximiliano Mazzone, Iván Cabezas, Pablo Meneses y Martín Abella.

Mazzone contó que Reynoso le negó la libertad en varias oportunidades, y que recién obtuvo ese beneficio cuando su familia pagó una coima de 500.000 pesos y que la intermediaria fue la abogada Esper. Recordó que el primero que se avino a esta vil maniobra fue Meneses, quien desembolsó una suma similar para recuperar la libertad. “Según Meneses la doctora Esper le dijo que no perdiera tiempo en apelaciones, que para salir había que pagar”, dijo. Y agregó: “Estábamos en la cárcel de Gemes y un día Meneses me comentó que ya había pagado, que se iba un viernes y así fue. Salió ese día”. Mazzone explicó que se resistía a pagar una coima, ya no había ninguna prueba de los delitos que le imputaban, pero al final tuvo que ceder. “Por sugerencia de Esper, Meneses me aconsejó desprenderme de mis abogados para que ella pudiera hacer el trabajo y así lo hice”, refirió.

El testigo indicó que su familia consiguió 200.000 pesos y con esa seña recuperó la libertad, y que días después Meneses le prestó el dinero para completar el pago. “Gustavo, el hermano de Meneses, me contó que pagó la coima a la doctora Esper en el propio Juzgado de Orán”, aseguró. Ante una pregunta del fiscal Carlos Amad, Mazzone fue categórico en su respuesta: “No tengo ninguna duda que ese dinero fue para Reynoso”. “¿Usted vio que le entregaron el dinero a Reynoso?”, interrogó el defensor Federico Magno. “No, porque yo estaba preso. Habló por lo que me contó Gustavo, pero en la reunión que tuve después con la doctora Esper, ella decía que el dinero era para el tío, en obvia alusión al juez”, comentó Mazzone.

Viviana Elizabeth Cabezas también brindó un testimonio patético en relación al caso de su hermano Iván. “Carioca Aquino y Tara Flores, dos personas que eran amigas de mi hermano, me presionaban para que paguemos por su libertad”, contó la mujer. Dijo que ambos se presentaron como intermediarios ante el juez Reynoso. “Me decían que el juez se iría de vacaciones con motivo de la feria judicial y que si no pagábamos Iván se quedaría todo ese tiempo en la cárcel”, expresó.

La testigo sostuvo que “no podía entender lo que estaba pasando, era una pesadilla, pensaba que estas cosas solo pasaban en las películas. Hablé de este tema con Iván, pero él dijo que no pagaría ni diez centavos por su libertad, porque lo estaban acusando injustamente, y nos exigió que no cediéramos a las presiones”. Viviana Cabezas señaló que en un principio le pidieron 3.000.000 de pesos y que luego redujeron esa suma a $ 600.000.

“Aquino me llamó un día y me dijo que a la noche debíamos entregar la plata y solo pudimos reunir cien mil pesos y lo entregué a su madre, como me lo había pedido y al otro día Iván salió de la cárcel”, dijo. ¿Pagaron el saldo?, inquirió el fiscal Amad. “No. Carioca Aquino me aseguró que él pagaría”, contestó la mujer.

Abuso de poder

“Con la injusta detención de mi esposo, el juez Reynoso puso en práctica un evidente abuso de poder”, expresó Silvina de Cabezas. La testigo señaló que la presión para el pago de la coima era muy fuerte. “Cuando hablé con el fiscal adjunto (Luis Valencia) me di cuenta que estábamos a merced de un hombre que abusaba del poder. Valencia me aseguró que de las investigaciones no surgía nada contra de mi marido, pero que ellos no podían hacer nada porque el que tenía la lapicera era Reynoso”, sentenció.

Por Rubén Arenas


 

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