La luz llegó a la selva oranense con una turbina hecha en Salta

La comunidad Kolla de Los Naranjos homenajeó al ingeniero que la fabricó. En el Alto Bermejo otras poblaciones esperan por la misma tecnología de generación limpia.

La vida de las grandes ciudades es inimaginable sin energía eléctrica, pero en la extensa naturaleza geográfica y humana de la provincia muchos asentamientos criollos e indígenas todavía se alumbran con velas y mecheros.

En Los Naranjos, una de las comunidades kollas que habitan desde tiempos inmemoriales las selvas oranenses del Alto Bermejo, las 113 familias de lugar no habían conocido la electricidad hasta el 7 de agosto de 2007, cuando la pequeña turbina hidráulica que Jorge Heit diseñó y fabricó en su taller de la ciudad de Salta, empezó a girar.

Diez años después, las aspas del generador siguen sin detenerse, empujadas por las aguas de una acequia, y la maravilla tecnológica que Heit concibió en su planta metalúrgica de la avenida Delgadillo 811, Santa Anita, no tuvo un solo fallo ni avería.

Por eso, los festejos que se iniciaron a comienzos de mes con la celebración a la Pachamama, la Madre Tierra, se cerraron la primera semana de agosto en Los Naranjos con otro agradecimiento comunitario. El protagonista del colorido homenaje es un ingeniero entrerriano de 77 años que llegó a Salta hace más de medio siglo y al que muchos egresados de la ex-ENET N§ 2 recuerdan por sus 38 años de docencia entre 1967 y 2006.

En el acto de reconocimiento, el coordinador general del “ayllu” (familia extensa) de Los Naranjos, José Vilca, le entregó una mención “al fabricante de la turbina que hizo posible este ecodesarrollo fundamental para la comunidad Kolla”.

El proyecto, que financió la empresa Gasoducto NorAndino, mejoró las condiciones de vida en los hogares, el destacamento policial, el puesto de salud y la escuela albergue. Gracias al pequeño generador, el poblado también cuenta con alumbrado eléctrico.

“Las mismas tecnologías, y otros sistemas de generación renovable, pueden aplicarse en beneficio de mucha gente en parajes remotos”, remarcó Heit, quien desde hace algunos años es acompañado en otros ambiciosos desarrollos por un joven emprendedor, Cristian Fernández, que tuvo una destacada trayectoria en el rugby argentino, europeo y de Nueva Zelanda. En el taller de la capital salteña tienen casi terminada una cámara hiperbárica que, en poco tiempo, podrían a disposición de un hospital público. “En Salta muchos vivirán mejor si se persiguen sueños grandes”, remarcó Cristian, de 33 años, nacido en Cabra Corral.

En una de las pizarras de la planta metalúrgica, Heit escribió: “No todo nos sale bien”. Es una invitación a soñar y a crear sin miedo a los errores, porque de ellos también se aprende. El lo sabe porque dedicó largos desvelos al diseño de la turbina, el generador y las obras hidráulicas complementarias que, con los caudales de una acequia, abastecen con electricidad limpia a la comunidad de El Naranjo. Son hasta 20 kilovatios (KW) que se generan sin gastos, ni contaminación y con una tecnología de probada eficiencia.

Un poco de historia

El proceso de instalación de microturbinas eléctricas en la zona del Alto Bermejo se inició en 1987, durante el gobierno de Roberto Romero.

Las dos primeras microturbinas, de 50 KW cada una, fueron instaladas en Santa Victoria Oeste. Allí funcionaron durante 11 años hasta que Edesa las sacó de servicio, por problemas en el aprovechamiento del recurso. La generación, entonces, fue reemplazada por generadores alimentados con gasoil. Para generar los 100 KW que se producían sin costos ni emisiones contaminantes con las microturbinas hidroeléctricas, se necesitan aproximadamente 28 litros de diésel por hora.
En Isla de Cañas (Iruya) se instalaron en 1998 dos turbinas hidroeléctricas de 75 KW. Como obra complementaria, debía ejecutarse un canal derivador de 10 kilómetros, pero solo se hicieron kilómetros y los equipos de generación hidráulica quedaron desaprovechados.
En 2000, con apoyo financiero del Banco Mundial, se constituyó en el país el Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (Permer). El programa está a cargo de la Secretaría de Energía de la Nación y su objetivo consiste en facilitar el acceso a la energía a poblaciones dispersas.
El coordinador de la Unidad Ejecutora provincial, que funciona en la sede del Ente Regulador de los Servicios Públicos de Salta, es Pierre Rieszer.
Consultado por El Tribuno, el funcionario señaló que a través del Permer II están proyectadas en los poblados oranenses que integran la Comunidad Indígena del Pueblo Kolla Tinkunaku instalaciones de generación hidráulica que beneficiarán a 433 familias.
En Los Naranjos está contemplada una repotenciación para elevar la capacidad de generación de 20 a 60 KW. De esta forma se ampliaría el abastecimiento eléctrico a los establecimientos públicos y los 133 hogares de esa comunidad.
En Río Blanquito (129 familias) está proyectada una generación de 80 KW. En Angosto de Paraní (67 hogares) se instalaría un sistema de 60 KW. En San Andrés (104 familias) están previstos 65 KW.

Por Antonio Oieni


 

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