Las garrafas ya llegaron hasta los 120 pesos en Salta y 150 en el interior

Ayer se terminaron las garrafas que las empresas debían vender a no más de 20 pesos a cambio de un subsidio que recibían del Gobierno de la Nación.

Desde abril rige un programa por el cual el Estado entrega una ayuda directamente a las familias que no están conectadas a la red, en lugar de subsidiar a la industria.

El plan suponía que cada unidad de gas envasado costaría unos 97 pesos, sin embargo, en Salta ya se están pidiendo hasta 120 pesos por cada una y nadie sabe qué pasará con los precios.

En algunos comercios de los barrios de Salta venden las garrafas de 10 kilos a más de 100 pesos. En el macrocentro el precio llegó a los 120 pesos y los mismos propietarios de los comercios dicen que no saben el valor con el que abrirán el lunes.

El argumento de las subas, sostienen los empresarios que ya no reciben el subsidio, es que deben pagar el transporte, la logística y los trabajadores.

Un reconocido comerciante de avenida Independencia dijo que ellos obtienen la garrafa a 55 pesos y que todo lo demás es costo.
“Este nuevo esquema, que aumentará los precios seguramente, llega justo cuando comienza el frío y se consume más”, dijo desde su experiencia.

Lo único certero es que ayer las empresas distribuidoras vendieron las últimas garrafas a 20 pesos y que desde hoy deberían costar 97 pesos en las plantas de distribución. En la capital calculan que un 45 por ciento de la población utiliza garrafas.

La clave
El Gobierno de la Nación puso en marcha el programa HogAr, que reemplaza la modalidad de Garrafas para Todos. El cambio consiste en eliminar el subsidio a las empresas y otorgarlo directamente al beneficiario.

Quienes no cuenten con red de gas y tengan un ingreso familiar menor al equivalente a dos salarios mínimos, $9.432, recibirán por medio de Anses un subsidio de $77, por lo que deberán pagar solo $20 para adquirir la garrafa de 10 kilos, que tiene un costo real de $97.

Este nuevo mecanismo les quita el dinero a los intermediarios, que ganaron fortunas en más de 6 años que duró el anterior subsidio. Lo que hizo la diferencia es que mientras no alcanzaban las garrafas sociales de 16 pesos, en muchos quioscos se vendían a $85.

Los que hacían este negocio no lo quieren perder. Los que conseguían las garrafas a $16 y las vendían a $53 a los negocios, para que llegara al vecino a $85 pesos, quieren seguir manteniendo la ganancia.

Las irregularidades siempre se denunciaron y hasta se ampliaron los cupos de garrafas, pero estas nunca alcanzaron a cubrir las demandas.

Así las cosas, parece que todo está destinado a que los más pobres sigan haciendo eternas colas en las distribuidoras para conseguir una garrafa a menos de $90.

Los vecinos podrán ir a comprar el gas envasado y será la Nación quien reintegre el dinero. Quedan afuera del sistema los que no están registrados en Anses o los que, simplemente, no puedan perder toda una mañana esperando en las plantas.

La situación en el interior de la provincia es peor. Nunca los tuvieron en cuenta, ni antes ni con la especulación que se vendrá ahora.

A Tartagal siempre llegaron muy pocas garrafas solidarias, menos de 50. Es decir, nada para la cantidad de población. Hoy la garrafa en los comercios del norte cuesta 150 pesos y se espera que siga aumentando. Lo mismo pasa en Orán, donde definitivamente la garrafa solidaria fue un cuento chino.

En la frontera, la Municipalidad de Salvador Mazza se ocupaba de llevar 300 garrafas solidarias.
Ahora los vecinos se cruzan a Bolivia a comprar a 120 pesos la garrafa de buena calidad; aunque sospechan que la “ocasión” pueda elevar los precios en San José de Pocitos.

Vecinos de Santa Victoria Oeste también se cruzan al país vecino, donde venden unas garrafas más chicas que las de 10 kilos a 40 bolivianos, es decir, 80 argentinos.

 

xGARRAFAS

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