detenidos atentados barelona

Los detenidos por los atentados culpan al imán de Ripoll y dicen que quería inmolarse

El juez decreta prisión provisional para dos de los cuatro detenidos en la operación policial.

La primera declaración en la Audiencia Nacional ha servido para dejar claras las intenciones de la célula yihadista que atacó Barcelona y Cambrils: el grupo preparaba un atentado mayor con explosivos y el imán, Abdelbaki Es Satty, se iba a inmolar. Así lo ha afirmado este martes Mohamed Houli Chemlal, el joven de 21 años que resultó herido grave en la explosión de la casa de Alcanar (Tarragona), donde los terroristas almacenaban decenas de bombonas de butano. Según han informado fuentes judiciales, durante cerca de una hora, Houli ha respondido a las preguntas del magistrado Fernando Andreu y ha ratificado el relato que ofreció a los Mossos.

La Fiscalía ha solicitado, a continuación, su ingreso en prisión sin fianza. Al igual que para los otros tres acusados —Driss Oukabir, Salah El Karib y Mohamed Aallaa—. Pero el magistrado solo ha decretado prisión provisional sin fianza para Houli y Oukabir. Por su parte, Andreu ha puesto en libertad a Aallaa y ha decretado que se prolongue otras 72 horas la detención en sede policial de El Karib, para que quede a disposición del instructor.

Vestido con el pijama del hospital donde ingresó y donde fue detenido, Houli y los otros tres arrestados han llegado a la sede de la Audiencia Nacional sobre las ocho y media de la mañana. La Guardia Civil los ha trasladado desde la Comandancia de Tres Cantos, donde pasaron la noche del lunes al martes. Una vez en la sede judicial, los cuatro han aguardado en los calabozos hasta la una menos diez de la tarde. En ese momento, han arrancado los interrogatorios de Andreu. A todos se les acusaba de cuatro delitos: integración en organización terrorista, asesinato, estragos y tenencia de explosivos.

El herido en Alcanar fue el primero en sentarse en el banquillo. Houli, que ha señalado al imán como el máximo responsable del grupo, ha detallado que la célula se estaba preparando para cometer atentados en “monumentos” de la capital catalana. Según fuentes judiciales presentes en la declaración, este presunto yihadista no ha mencionado expresamente ningún objetivo. Los investigadores sospechan que consiguió salvar la vida porque, en el momento de la explosión de la vivienda, se encontraba en el porche de la casa.

A continuación, tras un receso y pasadas ya las cuatro menos diez de la tarde, le ha llegado el turno a Driss Oukabir. En un primer momento, cuando los Mossos lo arrestaron, este aseguró que se dirigía hacia la comisaría de Ripoll para denunciar que su hermano, abatido en Cambrils, le había robado la documentación que fue usada después para alquilar, al menos, una de las furgonetas utilizadas por la célula. Este martes ha dicho, en cambio, que él mismo la alquiló, pero que creía que se iba a usar para una mudanza.

Según fuentes judiciales, Oukabir ha señalado también al imán como el ideólogo y ha contado al juez que le pidieron ayuda para conseguir el vehículo y así poder trasladar unos muebles hasta un piso donde se iban a mudar tres de los integrantes de la célula. Oukabir, de 28 años, ya estaba fichado por la policía antes de los atentados de Cataluña. Según detallaron fuentes de la investigación a Efe, pasó un mes en la cárcel de Figueres en 2012, tras ingresar de forma provisional por su presunta implicación en un delito de abusos sexuales.

Después de Oukabir, ha declarado Mohamed Aallaa, el dueño del Audi A3 interceptado en Cambrils. Según la versión que ha ofrecido este martes en la Audiencia Nacional, el coche se encontraba a su nombre “por un tema de seguros”. Pero, en la práctica, lo usaba uno de sus dos hermanos implicados en los atentados —uno de ellos fue abatido y el otro se encuentra desaparecido, aunque muchos indicios apuntan a que es el segundo fallecido en la casa de Alcanar—. Aallaa, de 27 años, ha añadido que él cuenta con otro automóvil, un Seat Ibiza, que es el que usa.

El último en entrar en la sala ha sido Salah El Karib, de 34 años y dueño de un locutorio de Ripoll, que se ha desvinculado de la célula y ha asegurado que solo hacía de intermediario en la compra de billetes de avión para quedarse con una comisión. Según fuentes judiciales, ha contado que adquirió dos billetes: uno para el imán de Ripoll, y otro para Driss Oukabir —este último, para viajar a Marruecos—.

Los cuatro han comparecido ante Andreu con la asistencia de sus abogados de oficio. En la sala también se encontraba Ana Noé, la fiscal encargada del caso; Dolores Delgado, fiscal coordinadora para la lucha contra el terrorismo yihadista;y el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, y su número dos, Miguel Ángel Carballo. El sumario sigue bajo secreto de sumario.

 

Estrategia del Imán

(El Imán es el ministro que dirige la oración comunitaria de los musulmanes, especialmente en las plegarias de los viernes a medido día. Debe ser un entendido del Corán y respetado en su comunidad por su buen ejemplo de vida).

Amigos o familiares de los autores del ataque terrorista de Ripoll desconfiaron de los discursos del Imán Albdelbaki es Satty. La pregunta que surge es: si sospechaban de su radicalidad, ¿por qué no denunciaron a las autoridades? “Porque no creía que llegarían tan lejos. No sé. Es que de verdad que nadie podía imaginar que estos chavales podían hacer algo así”.

“Me quiso dar alguna charla y un día empezó a hablarme de que escuchar música era malo o no sé qué… y le dije que no me comiera la cabeza. Nunca más me volvió a hablar”, relató a EL PAÍS un primo de uno de los fallecidos en Cambrils.

“El primer factor es la edad: eran más jóvenes de lo que habitualmente son los terroristas y, por tanto, estamos ante una personalidad moldeable”. El segundo factor que él plantea abre debate: su origen. “Se dice que estaban integrados, sí, pero no dejan de pertenecer a una minoría en riesgo de exclusión. Basta cualquier percance para convertirse en chicos fáciles de engatusar. Una cosa es hablar de integración desde las instituciones y otra bajar a la calle”. Dice a la prensa Manuel Gazapo, director del Observatorio de Seguridad Nacional.

El Imán, lenta y concienzudamente, se ganó la confianza de los jóvenes y moldeó sus ideas. “Volvió al viejo estilo de Al Qaeda”, dice Gazapo. “No se sirvió de internet, sino que usó el cara a cara, reuniéndose con los chicos en furgonetas o pisos secretos”.

Rashid dice que la clave está en el imán: “Un tío muy inteligente, en media hora te convence. Te quita el miedo. Y esa es la clave”. Los reclutadores, como este Imán, son piezas apreciadas por el Estado Islámico. Por eso los investigadores creen que, de no haber muerto accidentalmente en la explosión de la casa de Alcanar, estaría ahora mismo de vuelta en Siria, sin haber participado en los ataques. “Por desgracia, hay más reclutadores”, señala Manuel Gazapo. Y Rashid añade, sentado en una cafetería de Ripoll: “Es que esto no ha acabado”.