Los yacimientos gasíferos del norte siguen en picada

En el último año su producción cayó otro 7% por falta de exploraciones.

La producción de gas de Salta cayó otro 7% en el último año, según los registros del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) actualizados hasta el primer cuatrimestre de 2017.

En abril los tres yacimientos del departamento San Martín que concentran la producción gasífera de la Cuenca Noroeste entregaron un promedio de 6.684.000 metros cúbicos diarios. Acambuco, el área operada por Pan American Energy en Aguaray, aportó 3.039.000 metros cúbicos. Aguarage, el área de Tecpetrol que también contiene a los yacimientos de San Antonio Sur, al norte de Tartagal, inyectó 2.020.000 metros cúbicos. Ramos, el bloque que opera Pluspetrol en Coronel Cornejo, cerró sus registros en 1.625.000 metros cúbicos.

En abril de 2016, las mismas áreas habían producido 7.184.000 metros cúbicos diarios. Acambuco aportó 3.407.000 metros cúbicos, Aguarage y San Antonio Sur entregaron 1.958.000 metros cúbicos y Ramos despachó 1.819.000 metros cúbicos.

Desde 2005, cuando Salta se había afirmado como segunda productora nacional, detrás de Neuquén, con cerca de 20 millones de metros cúbicos diarios, la producción gasífera de la provincia no paró de caer. Desde ese año, en sentido inverso, aumentaron las importaciones de gas natural desde Bolivia de 4 a 20 millones de metros cúbicos diarios. También crecieron las compras del gas natural licuado (GNL) que llegan en buques metaneros y se sumaron, desde el pasado invierno, las adquisiciones de GNL a Chile. Estas llegan desde Antofagasta por uno de los gasoductos -Atacama- que hasta 2007 abastecían desde Salta a la II Región chilena.

Las paradojas del derrumbe de los yacimientos, tras 15 años de precios congelados y abandono de inversiones exploratorias, no se limitan al sector del gas. La línea cordillerana de extra alta tensión que hasta 2009 abasteció al norte chileno desde la usina térmica de Cobos, TermoAndes, ahora trae electricidad comprada a las plantas de generación fotovoltaica instaladas en la región de Antofagasta para cubrir el déficit de energía del sistema interconectado del país.

El déficit fiscal y los costos que el esquema importador traslada al bolsillo de los argentinos son siderales. En las facturas de gas y la luz; en las garrafas que se tornan inalcanzables para miles de familias que no cuentan con el servicio domiciliario regulado; en las cargas de GNC que ponen los pelos de punta a más de un taxista y remisero, se refleja parte de la persistente crisis energética que muestra a los yacimientos del departamento San Martín cada vez más cerca de cerrar sus pozos.

La dramática declinación de la actividad en el norte salteño, traducida también en el quiebre de empresas de hidrocarburíferos y la pérdida de puestos de empleo en el sector, está eclipsada en las estadísticas oficiales que engloban los registros de las diez cuencas del país.

Los registros generales

Según el último reporte del IAPG, con datos actualizados hasta el cierre el primer cuatrimestre de 2017, la producción de petróleo de todas las compañías que operan en el país cayó en abril un 14,9% en relación con el mismo mes del año pasado, mientras que la producción de gas creció un 0,2%.

A su vez, el Ministerio de Energía de la Nación informó que en mayo se produjeron 2.311.736 metros cúbicos de petróleo y 3.784 millones de metros cúbicos de gas. Esos registros expresan caídas interanuales del 6% y el 1,8%, respectivamente. Además, confirmaron que las producciones de gas y petróleo retrocedieron a niveles de hace 36 años y que siguen en tendencia declinante.

La caída en gas, puntualmente, fue atenuada por el yacimiento fueguino de Vega Pléyade, que alcanzó en 2016 -su primer año de actividad- una producción de 1.800 millones de metros cúbicos. Ese volumen representó casi un 8% de la producción mensual de gas natural en la Argentina y ubicó a Tierra del Fuego como segunda productora nacional, posición que Salta -ahora quinta- ocupó hasta 2009. Desde ese año, la tendencia declinante de los yacimientos de San Martín se convirtió en una caída libre.


 

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