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Macri le contestó a la marcha con el despido de dos funcionarios cercanos a la CGT

Se trata de Ezequiel Sabor, viceministro de Trabajo, y Luis Scervino, superintendente de Servicios de Salud.

La respuesta más drástica del Gobierno a la marcha de la CGT se concretó dos horas después: fueron desplazados de sus cargos el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, y el superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino, identificados con dos de los sectores participantes de la manifestación. En el caso de Sabor, su nominación había sido una concesión al gastronómico Luis Barrionuevo mientras que el hasta ayer mandamás de las obras sociales y las prepagas era considerado, a pesar de su perfil técnico, como un hombre de José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).

Los despidos representan la decisión más severa de la administración de Mauricio Macri contra los gremios tradicionales. En el caso particular de Scervino, el cargo que ocupaba implica la llave para unos 10 mil millones de pesos anuales en recursos para las obras sociales sindicales, además de la redistribución condicionada de otros 30 mil millones de pesos que el gobierno anterior había bloqueado y que en esta gestión comenzaban a destrabarse. Su reemplazante será Sandro Taricco, actual gerente general de la SSS y funcionario de confianza del ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

Sabor, por su parte, mantenía un perfil bajo por fricciones con Triaca y sólo continuaba en su puesto a instancias del compromiso inicial de Macri con Barrionuevo. El aliento del gastronómico a la movilización de ayer y a un agravamiento de la conflictividad determinó el despido de Sabor. Anoche estaba resuelto que su reemplazante será el actual director nacional de Asociaciones Sindicales, Horacio Pitrau, un abogado de formación penalista que en lo que va de gestión protagonizó varias intervenciones a gremios. 

Ambos desplazamientos no golpean el vínculo del Gobierno con Hugo Moyano, principal promotor de la marcha a la Plaza de Mayo y aspirante a ser una vez más la mayor referencia de la central después de las elecciones, ni con los “gordos” de los grandes gremios de servicios, con peso específico suficiente para torcer el rumbo de un congreso sindical.

La salida de Scervino apunta, en particular, al corazón de los denominados “independientes” que en teoría mantienen históricamente un perfil oficialista. Junto a Lingeri integran ese grupo Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y Andrés Rodríguez (estatales de UPCN), este último un inesperado promotor de la renovada conflictividad sindical.

El ministro de Salud, Jorge Lemus, reunió ayer a las 19 al superintendente y a su número dos, Oscar Cochlar, para comunicarles que estaba tomada la decisión política de renunciarlos. Scervino, que antes de la SSS había sido director médico de la obra social del gremio de Lingeri y cofundador del influyente Instituto de Investigación Sanitaria de la Seguridad Social (IISSS), había sobrevivido a varios embates que incluyeron avances de Triaca en la búsqueda de un mayor control desde su área del reparto de fondos para las obras sociales.