Martel y su travesía en el “pantano extraordinario” de Zama

En una entrevista concedida a un periódico de Bolivia, la directora salteña dio precisiones sobre el largometraje que se estrenará el próximo 1 de junio.

Comenzó la cuenta regresiva rumbo al estreno de “Zama”, el cuarto largometraje de la guionista y directora Lucrecia Martel.

Se anunció que la película llegará a las salas nacionales el próximo 1 de junio.

Es el primer trabajo de adaptación que hace la realizadora salteña.

Efectivamente, “Zama” es una “mutación” basada en la famosa novela del escritor mendocino Antonio Di Benedetto que se estrenará a principios de 2017. Una novela que, a pesar de estar ambientada en el siglo XVIII, habla “sobre el presente más absoluto de la existencia humana”, subraya Martel en una entrevista concedida a El Tribuno el año pasado.
Hace un par de días, la directora dialogó con el periódico El Deber, de Bolivia, y compartió nuevos detalles sobre su próximo filme.
Consultada sobre el hecho de que el protagonista principal de “Zama” es el primer personaje masculino al que Martel ubica en ese lugar luego de cuatro películas protagonizadas por mujeres, la directora precisó: “Hay algo que para mí prevalece sobre el género, y es la condición de mortales a la intemperie. La película está hecha por mí, que soy mujer, no traté de ponerme en la piel de un hombre porque es imposible”.
La ciénaga (2001), La niña santa (2004) y La mujer sin cabeza (2008) llevan su firma en el guión. “Zama”, en cambio, es su primera adaptación. Las expectativas para este nuevo trabajo son altas y coinciden con un redescubrimiento de la obra de Di Benedetto en España y otros países de Latinoamérica, y la publicación de la novela en inglés el año pasado. La película tiene como protagonista al mexicano Daniel Giménez Cacho y a la española Lola Dueñas.
Lucrecia Martel se refirió además a un primer intento de adaptación al cine, que se basó en El eternauta: “El trabajo sobre El eternauta fue una experiencia fundamental para ir hacia Zama. Quizás porque estuve mucho tiempo pensando sobre el tiempo y en la extensión de nuestro continente. No puedo decir en general qué es lo que me interesa de un libro cuando leo porque tengo una percepción de mi trabajo muy accidentada y llena de casualidades. Me da curiosidad saber por qué pensás que El eternauta es un extremo opuesto a Zama. Zama es un pescado resbaloso que te obliga a avanzar un poco a ciegas por un pantano extraordinario”, comparó.
Sobre su regreso a las salas de cine después de nueve años, Martel señaló: “Creo que en todo caso todos somos víctimas de una idea de ser productivos que es falsa desde el punto de vista narrativo”.
Finalmente se refirió al “componente simbólico” de sus filmes: “Trato de compartir una percepción del mundo, y para eso necesito un lenguaje adecuado. A veces el lenguaje más extendido audiovisual no me sirve. En cuanto a lo simbólico, no es un juego que me interese. No construyo símbolos, ni metáforas. Una vaca es una vaca, una pileta es una pileta. Pero el espectador ve lo que quiere e interpreta lo que se le da la gana, y esas son las reglas de este juego. Y no puedo negar que me encanta”.
Fuente: El Tribuno Salta Espectáculos

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