Murió Enrique de Dinamarca, el rey que nunca fue

El príncipe Enrique de Dinamarca murió anoche a los 83 años. Estaba casado con la reina Margarita II, y, según había indicado la casa real danesa en septiembre, sufría “demencia”.

El príncipe fue trasladado a su casa, en el castillo de Fredensborg, para “vivir sus últimos momentos”, comunicó el palacio. En la residencia oficial, situada a unos 40 kilómetros al norte de la capital danesa, estuvo acompañado por su mujer y sus dos hijos.

Desde el 1 de enero de 2016, el príncipe estaba oficialmente jubilado. Un año después hizo saber públicamente que no quería ser enterrado junto a su esposa en la necrópolis real de la catedral de Roskilde, como es tradición en las parejas reales, por no haber obtenido el título, un papel que siempre anheló, y argumentaba que no había sido tratado como tal en vida y que no deseaba serlo en la muerte.

Nacido el 11 de junio de 1934 en Talence, cerca de Burdeos (Francia), Henri Marie Jean André de Laborde de Monpezat se casó en junio de 1967 con la heredera del trono de Dinamarca, Margarita, que fue coronada en enero de 1972.

Al contraer matrimonio con ella, cambió de nombre, renunció a su nacionalidad francesa para convertirse en danés y cambió su fe católica por el protestantismo.

Desde 1967, año en el que Margarita de Dinamarca se casó con este noble de origen francés que por aquel entonces trabajaba como diplomático en Londres, Enrique siempre se sintió incómodo por el hecho de ejercer como príncipe consorte y que nunca se le adjudicara el título de Rey.

No en vano en más de una ocasión ha declarado sentirse “inútil y relegado”, como confesó en una entrevista que salió publicada justo cuando se celebraba la boda de Guillermo y Máxima de Holanda a la que acudió su mujer sola mientras él se refugió en el castillo de Caix “para reflexionar sobre su vida”, según comentó en el periódico danés BT donde además pedía igualdad de condiciones respecto a las mujeres.

“Hoy a la mujer se le da el título de reina, pero el marido de una reina no se convierte en rey, por lo que la relación de pareja queda desequilibrada a ojos de la opinión pública y eso es traumático”, se quejaba.

Fuente: Elancasti

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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