Netanyahu se convierte hoy en el primer jefe de Gobierno israelí que visita Argentina

Netanyahu viene con casi 30 hombres de negocios en áreas de tecnología, seguridad, sector hídrico y telecomunicaciones. 

Ambos países están haciendo “muchos esfuerzos para aumentar una balanza comercial bilateral”. Esta es sumamente magra pese a que ya hay un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur e Israel: siendo superavitaria para la Argentina, esta no superó los U$S 314 millones en 2016, según datos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional. La consultora Abeceb indicó por su parte que en lo que va de 2017, las importaciones desde Israel crecieron un 12,3% pero las exportaciones argentinas a Israel cayeron un 9.5%.

Para la colectividad judía argentina, la mayor de América Latina, este viaje del premier tiene un valor simbólico enorme. No deja de asombrar que ningún primer ministro de Israel haya venido al país antes de Netanyahu, quien este mediodía, después de aterriza en Ezeiza -y no a Aeroparque por razones de seguridad- se dirigirá a la Plaza Embajada de Israel, en Arroyo y Suipacha.Allí se levantaba la sede diplomática de ese país que un bombazo destruyó el 17 de marzo de 1992, con el saldo de 29 muertos. Estará acompañado por la vicepresidente Gabriela Michetti. Después, el canciller Jorge Faurie lo acompañará al interior del Palacio San Martín -esta vez se suspende el exterior en la Plaza– para cumplir con el protocolo de homenajear al Libertador, cuya tumba en realidad está en la Catedral.

Y después el vicecanciller Daniel Raimondi, irá con Netanyahu a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), sin dudas el momento más emotivo de este lunes. La AMIA sufrió el 18 de julio de 1994 el atentado terrorista más grave de Latinoamérica contra un blanco judío (85 muertos). Allí hablarán Netanyahu y el titular de la AMIA, Agustín Zbar, y el premier dejará un placa en homenaje a los argentinos que lucharon en las guerra de Israel, y también se develará un mural. El encuentro seguirá a la tarde con un encuentro con la colectividad judía.

Macri, que viajó unas tres veces a Israel antes de ser presidente, le dio siempre señales de ser un aliado. La mayor fue sin dudas el vuelco jurídico que a través del Estado -cuando asumió el poder- le dio al memorándum de entendimiento con Irán sobre el caso AMIA que habían firmado Cristina Kirchner y Mahmud Ahmadinejad. No menos importante para Israel, cambió un voto en la UNESCO que condena a Tel Aviv sobre el conflicto con los palestinos. Argentina pasó de aprobarlo a la abstención.

Siete décadas después de la fundación del Estado judío, Benjamín Netanyahu se convierte en el primer jefe de Gobierno israelí que emprende una gira diplomática por América Latina. El primer ministro viaja este lunes a Buenos Aires, donde se reunirá con el presidente argentino, Mauricio Macri, antes de proseguir su periplo en Bogotá, donde le recibirá el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, y en México, donde se encontrará el viernes con el jefe del Estado, Enrique Peña Nieto.

Las relaciones económicas bilaterales —viaja acompañado por una treintena de empresarios—y los contactos con la diáspora judía marcarán estas tres visitas, con las que el primer ministro busca mejorar la imagen exterior de Israel, empañada por la ocupación, la expansión de los asentamientos y la suspensión del diálogo con los palestinos.

“Estamos estrechando lazos con América Latina. Es un gran mercado, un importante bloque de países”, argumentó Netanyahu en un acto celebrado recientemente en el Ministerio de Asuntos Exteriores, cuya cartera también desempeña. “No hay duda de que un acuerdo con los palestinos puede ayudar a que el mundo se abra para nosotros; pero el mundo ya se está abriendo pese a ello”. “Esta visita supone la continuación del fortalecimiento de la posición internacional de Israel”, puntualizó el domingo en una reunión del Gobierno en Jerusalén.

Tras sus recientes incursiones diplomáticas por Estados africanos y asiáticos, esta gira reequilibra el flanco latinoamericano de la política exterior israelí, y sirve también para reparar el olvido histórico hacia los países del subcontinente que alumbraron con su voto en la ONU el nacimiento del Estado hebreo tras la partición de la Palestina bajo mandato británico.

Después de las Administraciones consideradas hostiles de Néstor Kirchner y de su esposa, Cristina Fernández, la llegada a la Casa Rosada de Macri, con quien el mandatario mantiene una fluida relación, favorece el encuentro de Netanyahu con la mayor comunidad israelita de América Latina y la séptima del mundo. En Argentina viven 181.000 judíos y un total de 350.000 personas tienen derecho a emigrar a Israel por su vinculación con el judaísmo.

El primer ministro israelí se reunirá con Macri en Buenos Aires, con Santos en Bogotá y con Peña Nieto en México

La visita cobrará un alto contenido simbólico con sendos actos en memoria de las víctimas de los atentados terroristas contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, que se cobró 22 vidas en 1992, y contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), la principal organización de la comunidad judía, en el que murieron 85 personas en 1994.

Israel confía en incrementar sus relaciones comerciales con Argentina gracias al nuevo clima de entendimiento. El volumen de intercambio no tiene parangón con el dinamismo de las 150 empresas israelíes establecidas en México. En la visita a Buenos Aires prima el reforzamiento de los lazos diplomáticos y el acercamiento a la comunidad judía.

Netanyahu es criticado a nivel internacional por la falta de avances en conflicto con Palestina. Y también por permitir que más colonias judías se expandan en las tierras ocupadas. El problema es que en Argentina ello se tradujo en convocatorias de la izquierda radical aliada al kirchnerismo a marchar contra la visita del premier. Por esa razón también es que el centro porteño estará blindado durante esta visita. Entre tanto, el descomunal operativo de terrestre de Netanyahu se conoce como “la cápsula”, lo que se suma a una descomunal seguridad aérea, naval y tecnológica.

Foto de portada: Benjamin Netanyahu y su esposa Sarah y su hijo Avner.


 

Deja un comentario