necropolis desbordada

No hay lugar en los cementerios

Las necrópolis públicas de la ciudad de Salta están completamente colapsadas.Los especialistas aseguran que una solución puede ser la instalación de crematorios públicos.

En la ciudad de Salta, en los últimos seis años, fallecieron en promedio 4.100 personas por año, de ese número, 1.000 reciben sepultura en los cementerios municipales. El más antiguo es el De la Santa Cruz inaugurado en 1860; el San Antonio de Padua es de 1969. Ambos, desde hace 15 años, se encuentran colapsados. En la necrópolis central hay 17.400 nichos aproximadamente, en tanto que en el San Antonio de Padua son más de 9.000.

La solución no es crear otro cementerio ni construir más nichos, esto solo prolongaría en el tiempo la agonía del sistema. “Aunque se construyeran más nichos, la solución sería solo para dos años más y volveríamos a tener el mismo problema”, dijo Jorge Bohuid, director general de cementerios del municipio capitalino en diálogo con El Tribuno.

La solución tiene que ser de fondo y una alternativa que se está estudiando, desde fines del año pasado, a través de un proyecto de ordenanza del concejal Alberto Hosel, es la instalación de hornos crematorios dentro de los mismos cementerios.

Según explicó el funcionario, los meses de mayo, junio y julio son los de mayor número de inhumaciones. “Hay días que se pueden inhumar entre tres y cinco personas”, dijo. Sin embargo, de acuerdo a lo informado, un 70% comienza a optar por la cremación. El inconveniente más importante a sortear son los costos. Una cremación cuesta alrededor de 10.000 pesos y el costo promedio de un sepelio estándar se ubica en los 30.000 pesos, una suma muy difícil de afrontar para las familias más humildes.

Abandonados

Hay familias que dejaron de visitar a sus difuntos con el paso de los años y, consecuentemente, también dejaron de pagar el mantenimiento anual de los nichos, que ronda los 500 pesos aproximadamente.

Esos son los espacios que se van desocupando para generar nueva disponibilidad. “Para esto se realiza un seguimiento de aquellos que pagan y de quienes no lo hacen. Los que no abonan el canon anual son intimados a través de medios oficiales, para que no pierdan el nicho. Desde que se inicia este circuito administrativo hasta que finaliza -en el peor de los casos en una fosa común- pasan entre cinco y un año. Estos féretros son ubicados en un depósito hasta que se dispone el enterramiento.

Las fosas comunes se podrían evitar si se aplicara la ordenanza 8.291 de 1998, aprobada en el Concejo Deliberante en la gestión de municipal de Ennio Pontussi, y que establecía a la cremación como un servicio público. Pero finalmente esto no ocurrió.

Factibilidad 

El director de los cementerios, señaló que tiene una reunión pendiente con el concejal Hosel, quien está impulsando un nuevo proyecto de ordenanza sobre el tema, esta vez más completo, teniendo en cuenta una serie de delicadas cuestiones, como las judiciales, por ejemplo. “Me enviaron el expediente para que yo emita una opinión al respecto para ver si había factibilidad o no, y yo pienso que sí es factible”, dijo Bohuid.

“Estuve analizando, leyendo y consultando a algunos técnicos de ambiente sobre el impacto y son de medio impacto ambiental. Esto haría que se puedan instalar dentro del ejido municipal”, agregó. De acuerdo a lo expresado por el director, existe la disponibilidad y el espacio para construirlos dentro de las necrópolis y “de no estar permitido dentro del ejido, habrá que buscar otro lugar”, afirmó. “Me parece que hay que pensar en el futuro y darle una solución a este tema que cada vez se complica más”, agregó.

Para el año próximo

La instalación de los hornos crematorios tiene un costo elevado, están cotizados en 85.000 dólares cada uno, aproximadamente. La instalación total estaría rondando los 3 millones de pesos. Sin embargo, se podría recuperar la inversión rápidamente. “Esto ya está planteado en el Ejecutivo municipal. Con el intendente Gustavo Sáenz estamos trabajando al respecto. La idea es dar soluciones a futuro”, sostuvo Bohuid.

“Estimo que a mediados del próximo año ya tendremos algo concreto. Desde el momento en que se tome la decisión hasta que se consigan los fondos pueden transcurrir entre 8 y 9 meses”, agregó. A esto continúa la gestión para la compra de los hornos y la construcción de toda la estructura para la instalación de los mismos. De acuerdo a los dichos del funcionario, los fondos se gestionarán después de la aprobación de la ordenanza. Existe la posibilidad de que sean propiedad municipal o bien se otorguen en concesión. En este caso se tienen que contemplar factores como el precio, el no cobro a personas carentes, los plazos de otorgamiento de acuerdo al monto de la inversión, entre otros. Una vez cumplido el mismo, pasa al municipio.