Piñera y Guillier llegan a la recta final de Chile cabeza a cabeza

El fuerte contrapunto en el último debate televisado pareció un reflejo más de la paridad entre los animadores de la segunda vuelta. Encuestas divulgadas al filo de los plazos legales mostraron un “empate técnico” entre el expresidente y el senador oficialista.

Las últimas encuestas, realizadas hace más de 10 días y sobre las que la población es hoy más escéptica, indican que los candidatos presidenciales que animarán este domingo el balotaje chileno llegan a esa instancia en un “empate técnico”.

Más allá de esos sondeos, con las salvedades ya apuntadas, diferentes analistas indican que el round decisivo entre el expresidente y aspirante a regresar a La Moneda, Sebastián Piñera, y el senador y candidato del oficialismo de centroizquierda, Alejandro Guillier, no tiene a esta altura, en plena recta final, un claro favorito.

Quizás esta circunstancia contribuyó a las rispideces y fuertes cruces que ambos políticos protagonizaron en la noche del lunes, en el último debate televisado.

Este contexto de marcada paridad sobre el cierre de campañas de quienes aspiran a suceder el 11 de marzo de 2018 a la actual presidenta socialista, Michelle Bachelet, era impensado en vísperas de la primera vuelta del 19 de noviembre pasado, cuando las encuestas asignaban al opositor y abanderado de la derecha más del 40 por ciento de las intenciones de voto y hasta leves chances de poder proclamarse electo en el primer turno.

Con un panorama totalmente diferente, Piñera trató de mostrar una imagen más agresiva en el cara a cara con su rival del domingo, aunque hubo quienes vieron esa actitud como una pérdida de compostura.

El expresidente acusó en un momento a Guillier de “vender humo” y retomó las acusaciones que había esgrimido contra el senador acerca del costo del programa de Gobierno que el candidato por el oficialismo planea llevar a cabo.

Insistió en que ese plan “cuesta cuatro veces más” de lo anunciado, y agregó: “Esto puede ocultar tres cosas: que no tiene ninguna intención de cumplir su prueba; que les va a meter la mano al bolsillo de todos los chilenos, con una megarreforma tributaria que no está en su programa; o que pretende endeudar al país en 30 mil millones de dólares adicionales”.

Guillier replicó con críticas a las promesas del empresario y aludió a las falencias mostradas cuando gobernó el país, entre marzo de 2010 e igual mes de 2014. “Piñera es hábil en los negocios, eso no se puede negar, aunque juega un poquito al límite; pero él ya fue presidente de Chile y no hizo las cosas que ahora anuncia”, disparó el experiodista y presentador de televisión.

“No hay mejor escuela para ser un buen presidente que haber sido presidente”, replicó Piñera, quien, a su vez, alegó que el senador por Antofagasta “fue un gran periodista”, pero descalificó su capacidad de gestión. “No tiene experiencia, ni equipo ni programa”, sostuvo.

Guillier reprochó luego a Piñera cambiar de discurso por interés electoral respecto de la gratuidad educativa y que afirmara sin pruebas “que hubo votos marcados” a favor de su postulación y de la de Beatriz Sánchez, candidata del Frente Amplio, que terminó en un sorprendente tercer lugar en la primera vuelta. Esa acusación de Piñera crispó los ánimos en el Frente Amplio y llevó a Sánchez a anunciar que en el balotaje apoyaría a Guillier en contra de Piñera, en una decisión que, si es seguida por lo votantes frenteamplistas del primer turno, puede dar un vuelco en el resultado final.

En el debate de antenoche, con un formato de interacción, los candidatos discutieron sobre el aborto y el matrimonio igualitario; los impuestos; el crecimiento económico; el sistema privado de pensiones y la virulencia de la campaña. En lo que coincidieron ambos fue en que “hay que acabar con el monopolio de las administradoras de fondos de pensiones”, haciéndose eco de una de las principales demandas de los chilenos, quienes rechazan mayoritariamente el sistema privado de jubilación.

En la primera vuelta, Piñera fue el más votado, con un 36,6 por ciento de los sufragios, mientras que Guillier logró 22,7 por ciento. Un dato clave del primer turno fue la abstención, que rondó al 53 por ciento de los ciudadanos habilitados para sufragar.

Con valor relativo

Las encuestas que se difundieron ayer mostraban un panorama de paridad marcada. Divulgadas antes del período de silencio legal que impera en Chile 15 días antes de la votación, la encuesta de Cadem del viernes 1° de diciembre otorgaba a Piñera 40 por ciento y a Guillier 38,6 de intención de voto; la de Criteria, del 30 de noviembre, daba 47 por ciento para Piñera y 45 para Guillier, en votantes totales.

Sin embargo, los yerros del primer turno y las dudas sobre la capacidad de los candidatos para movilizar a un electorado reacio a acudir a las urnas prolongarán la incertidumbre hasta la misma jornada electoral. El Palacio de La Moneda espera nuevo inquilino.

Bachelet juega su carta La imagen de la presidenta

Alejandro Guillier ha contado con el respaldo público de la presidenta Michelle Bachelet, quien en esta campaña se ha dejado ver con el senador en diversas actividades en señal de apoyo. Bachelet tiene hoy 40 por ciento de popularidad –la mejor cifra desde inicios de 2015–, por lo que la jefa de Estado es una de las mejor valoradas en Nueva Mayoría. Sin embargo, en marzo de 2010, Bachelet terminó su primer mandato con casi un 80 por ciento de apoyo de la población.

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