Rato, acorralado por la justicia española

Acorralado por la justicia, sospechado de cometer gravísimos delitos de corrupción, Rodrigo Rato perdió primero su prestigio, después a sus viejos amigos políticos y ahora también el acceso a la fortuna que amasó durante décadas en la cima del poder.

La justicia española ordenó anoche bloquear todas las cuentas, los depósitos, los fondos de inversión y cualquier producto financiero a nombre del ex vicepresidente del gobierno y ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), como parte de una causa por lavado de dinero, evasión de impuestos y ocultamiento de bienes.

La medida, considerada una de las más extremas que se pueden dictar en un expediente como éste, responde a que los investigadores descubrieron la existencia de una verdadera trama de empresas a nombre de familiares de Rato, radicadas en el exterior, entre las cuales se movieron millones de euros en los últimos meses, según revelaron fuentes judiciales.

Rato, una figura emblemática del Partido Popular (PP), fue detenido anteayer durante ocho horas mientras la policía allanó su casa de Madrid y su despacho profesional. Lo liberaron en la madrugada de ayer. En los próximos días deberá declarar como imputado y el juez interviniente, Enrique de la Hoz, determinará si sigue en libertad mientras se sustenta la causa. Podrían caberle hasta 15 años de prisión de acuerdo con los delitos por los que se lo investiga.

“No tengo sociedades en paraísos fiscales ni fuera de la UE”, dijo ayer el ex funcionario en declaraciones al diario El País, al final de una nueva requisa judicial en su domicilio. “Trabajo con un abogado que tiene uno de sus despachos en islas Vírgenes, pero con él tengo una sociedad dentro del Reino Unido”, añadió.

La sospecha judicial apunta a que su sombra está detrás de un entramado de empresas a través del cual hizo circular fondos para ocultar su fortuna, con la intención de evitar el pago de la fianza multimillonaria que se le exige en una causa por estafas en su gestión de la entidad financiera Bankia. Existen indicios en la denuncia de que traficó divisas por 12 millones de euros en operaciones en Suiza (adonde viajó tres veces en lo que va del año), Gibraltar, Irlanda, Luxemburgo y Holanda, según las fuentes.

Rato está imputado desde hace nueve meses por haber falseado las cuentas de Bankia en 2011 antes de su salida a bolsa, lo que derivó en una catastrófica pérdida para 350.000 accionistas que invirtieron sus ahorros en esa operación. Al año siguiente la empresa -cuarto banco en importancia del país- se desmoronó y el gobierno de Mariano Rajoy tuvo que gestionar un rescate europeo para evitar la quiebra de la economía española.

La actual conducción de Bankia le exige que aporte 133 millones de euros para la fianza de 800 millones que la justicia le fijó a la entidad para cubrir el eventual resarcimiento a los damnificados.

La nueva causa se inició luego de que el ex funcionario se acogió a una amnistía fiscal impulsada por Rajoy hace tres años, a partir de la cual se permitía regularizar dinero no declarado a cambio de un pago del 10% al fisco. Pero la Agencia Tributaria descubrió incongruencias graves en las declaraciones de Rato y lo denunció.

El caso conmociona a España y sacude a Rajoy en pleno año electoral. Rato fue ministro de Economía en toda la gestión de José María Aznar, alcanzó la máxima posición para un español en un organismo internacional y tuvo una influencia decisiva en el PP durante 20 años.

El gobierno intentó de todas las maneras posibles despegarse de él y mostrar como un dato positivo que la investigación haya avanzado. “Las instituciones están funcionando, independientemente de los partidos”, dijo ayer la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Limitó la causa a un “asunto particular”, porque Rato “ya no ocupa cargos públicos”, y suspendió el año pasado su militancia en el partido.

Para la mayoría de los analistas, el ex director del FMI entre 2004 y 2007 es el chivo expiatorio del PP, acusado de no hacer todo lo necesario para luchar contra una corrupción que indigna a los españoles.

Sobre todo, teniendo en cuenta que los conservadores están perdiendo respaldo en los sondeos a medida que se acercan las elecciones municipales y regionales del 24 de mayo y las generales de finales de año.

“El PP está constatando que la corrupción está haciendo mucho más daño de lo que pensaba y que no va a poder recuperar votos sólo con el discurso de la recuperación y ha visto en Rato una oportunidad”, consideró el politólogo Antón Losada, al señalar que ya estaba “quemado y han decidido convertirlo en un ejemplo”.

UN DERRUMBE EN CAPÍTULOS

El derrumbe del ministro del “milagro español” se dio en capítulos. El caso por la salida a bolsa de Bankia lo sacó de la política definitivamente. Pero el golpe más escandaloso fue la investigación paralela en la que se reveló que -en plena crisis- el banco repartió a sus gerentes tarjetas corporativas de Bankia que se usaban para gastos personales y fastuosos sin declarar al fisco.

Rato tenía una, que engordaba el sueldo de 2,4 millones de euros al año que él se había fijado. La indignación social lo convirtió en un símbolo de la corrupción.

La mira de la justicia está ahora en determinar la cuantía y el destino de su fortuna. Rato es heredero de un poderoso industrial asturiano -que estuvo preso por evasión durante el franquismo- y ganó cantidades enormes durante su carrera político-empresarial.

Como director del FMI cobró 1,5 millones de euros en tres años, después trabajó como asesor de distintas entidades financieras (sólo el banco Lazard le pagó ocho millones entre 2008 y 2010) y su gestión en Bankia le reportó casi siete millones más.

Todo ese “dinero blanco” y parte de las cantidades desconocidas que había ocultado al fisco están ahora en manos de la justicia, que le prohibió cualquier movimiento.

El magistrado pidió también a la agrupación de bancos de España que le remitan en un plazo de tres días extractos con la actividad histórica de cuentas que tuviera o haya tenido Rato..

EN LA ARGENTINA, EL CASO NO SE PUEDE APLICAR

  • El caso del ex director del FMI Rodrigo Rato no podría aplicarse a la Argentina ya que el blanqueo hecho en el país no admite que se adhieran funcionarios o ex funcionarios públicos. Así lo recordaron a la nacion dos abogados especialistas en derecho tributario, Emilio Cornejo Costas, del estudio Lisicki, Litvin &Asociados, y Diego Fraga, titular de Fraga-Valentini.
  • “Acá el blanqueo no está admitido para funcionarios o ex funcionarios, con lo cual alguien en una situación similar a la de Rato no podría acogerse”, dijo Fraga.
  • Cornejo Costas agregó que “todos las amnistías o blanqueos en la Argentina excluyen a los funcionarios públicos, así como también todo aquel dinero proveniente del lavado de dinero, por ejemplo, el proveniente de la corrupción”.
  • “En realidad, el único dinero que puede blanquearse mediante esos regímenes de regularización es el proveniente de la evasión”, agregó.
  • En el caso de que Rato no fuera ex funcionario, dijo Fraga, “en la Argentina también se lo podría perseguir por los delitos por los que se lo acusa en España si se acogiera a un blanqueo”.

ratoespaña

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