Salta bautizó al general Leal como el “Héroe del Polo Sur”

Dos meses después de su proeza, en febrero de 1966, el militar salteño fue recibido con honores en su pueblo natal y en la capital.

La muerte del general Jorge Edgar Leal trajo al recuerdo el gran homenaje que le tributó el Gobierno y el pueblo de Salta a su hijo dilecto, dos meses después de que lograra la histórica travesía de llegar por vía terrestre al Polo Sur Antártico en 1965. El militar, nacido en Rosario de la Frontera, concretó aquella proeza en un mes y medio al mando de 9 hombres, quienes con gran entereza soportaron temperaturas de más de 40 grados bajo cero para lograr su cometido. Luego de plantar un pequeño mástil con la bandera Argentina y la imagen de la Virgen del Milagro en el sitio más austral del planeta, la comitiva emprendió el regreso a la base General Belgrano, adonde arribó el 31 de diciembre de aquel año.

A partir de ese momento el entonces coronel de 45 años se ganó el reconocimiento de todo un país, particularmente de los salteños y, sobre todo, de los habitantes de Rosario de la Frontera, donde nació el 23 de abril de 1921. El intrépido militar quiso celebrar la hazaña con la gente de su pueblo, adonde llegó el 25 de febrero de 1966 y lo recibieron como lo que era: un héroe. Allí se reencontró con sus compañeros de la primaria, con los docentes, con sus familiares, con sus afectos. Mientras tanto, en la capital salteña se designó una comisión especial para homenajearlo. Esto ocurrió tres días después. “Recibimiento triunfal al héroe del Polo Sur”, tituló El Tribuno en su portada del 1 de marzo.

Acompañado de su esposa Teresita Nelly Glowacki, su madre Eduviges Romano y su hermana María Elena, Leal fue recibido en el Portezuelo por la comisión homenaje que presidía el destacado abogado, escritor y político Ernesto Miguel Aráoz. El militar llegó acompañado por una larga caravana de vehículos que lo acompañó desde Rosario de la Frontera. Tras las primeras palabras de bienvenida a cargo de la esposa de Aráoz, el intendente Luis Clemente D’Jallad le hizo entrega de las llaves de la ciudad. Luego abordó un Jeep del Ejército en el que se trasladó hasta la Catedral Basílica, en cuya explanada los cadetes de la Escuela de Policía le rindieron honores. A lo largo de todo el trayecto, Leal fue aclamado por la gran cantidad de gente que se congregó en las veredas y balcones. De acuerdo con los datos aportados por el escritor Miguel Ángel Cáseres, cuando la comitiva llegó a la plaza 9 de Julio ocurrió un acontecimiento pocas veces visto para la época. “Desde los hoteles y edificios arrojaron papel picado y serpentina, sonó la sirena y la gente lo saludó con pañuelos blancos”, dijo Cáseres. Y agregó: “No era para menos, este gran militar argentino había realizado una verdadera hazaña con esa famosa expedición al Polo Sur y todos sentían que era uno de los nuestros”. En el atrio del templo el vicegobernador, Eduardo Paz Chaín, y el arzobispo de Salta, Mariano Pérez, le dieron la bienvenida al ilustre salteño. En el interior de la Catedral se vivieron momentos emotivos con un público que aplaudió a rabiar su ingreso. Luego del oficio religioso se trasladó hasta el camarín de la Virgen del Milagro, cuya imagen dejó en el Polo Sur, para agradecerle por haberlo acompañado en la gesta.

Emotiva despedida

A partir de su arribo a Salta, Leal participó de una batería de homenajes que comenzaron esa misma noche en la cancha de fútbol del club Gimnasia y Tiro y continuaron al día siguiente en el Colegio Belgrano, donde cursó sus estudios secundarios. Lo despidieron con una multitudinaria cena en la instalaciones de El Rancho.

El director de El Tribuno, Roberto Romero, resaltó la hazaña de Leal y aprovechó la ocasión para homenajear a la madre del militar. “Ella supo mantener su entereza, orando al Todopoderoso por el éxito de vuestra empresa. Le entregamos un álbum con las fotos desde el momento que llegasteis a Rosario de la Frontera”, dijo Romero. También entregó un presente a la esposa de Leal y a este un puñal con estas iniciales: “El Tribuno, al héroe del Polo Sur”. Leal no pudo ocultar su emoción por tantas muestras de afecto y se despidió en estos términos: “Quiero agradecer a todos los rosarinos y decirles que tuve puesto mi pensamiento en ellos al llegar a la meta de mis sueños”.

Con el espíritu güemesiano en la sangre

El general Leal jamás olvidó sus raíces. Por eso siempre regresaba a Rosario de la Frontera, el lugar donde nació. De la ciudad sureña se fue a los 13 años para continuar sus estudios secundarios en el Colegio Belgrano. En 1939 ingresó al Colegio Militar de la Nación y fue allí donde acunó su sueño de llegar por tierra al Polo Sur. Lo hizo llevado por ese espíritu güemesiano que habitaba dentro de su ser y bajo la protección de los patronos de Salta.
El boletín número 32 del Instituto Güemesiano, editado en 2007 por el Gobierno de la Provincia, le dedica un párrafo especial a la gesta del general Jorge Edgar Leal, no solo por sus logros sino porque siempre mantuvo en alto la bandera de Salta, el espíritu de nuestro héroe gaucho y su devoción por la Virgen del Milagro. Destaca que el militar salteño ya había empezado a hacer historia en 1952 cuando se inauguró la Base Militar Esperanza, en los arrabales del Polo Sur, de la que fue su primer jefe con el grado de capitán.
“Este orgulloso salteño, digno hijo de la estirpe güemesiana, hizo construir un refugio en esa base con el nombre de Martín Miguel de Güemes en 1953. Siendo jefe de la Base General Belgrano, en 1957, impuso el nombre de Salta a otro refugio y uno de los vehículos de la expedición al Polo Sur, en 1965, también llevaba el nombre de esta provincia”, consigna el documento con la firma de Pablo Pérez.


 

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