Seis meses de Trump que pegaron fuerte en EE.UU y en el mundo

En seis meses en el poder, Donald Trump fue un torbellino de medidas y de escándalos. Así, impactó en la vida de millones de personas y despertó protestas como nunca en su país.

Desde que Donald Trump puso un pie en la Casa Blanca como el 45° presidente, hace seis meses, la vida cambió para millones de personas en los Estados Unidos.

Farzaneh Najafi, una científica iraní, es una de ellas. “En enero, estaba pasando por un problema personal difícil y compré un pasaje para ir a casa. Mi mamá pidió también una cita para aspirar a una visa esperando poder venir para ayudarme. Justo en ese momento empezó el injusto veto musulmán o de viaje”, contó la joven, quien realiza un posdoctorado en Cold Spring Harbor Laboratory, en Nueva York.

Visas revocadas

Farzaneh se refiere a la orden ejecutiva del presidente –a una semana de asumir– que prohibió el ingreso durante 90 días a los inmigrantes de siete países musulmanes, entre ellos Irán, y suspendió el programa de refugiados.

Más de 700 personas fueron detenidas o se les prohibió embarcar y 100 mil visas fueron revocadas hasta que, tras una ola de protestas en todo el país, la medida fue bloqueada por la Justicia.

Farzaneh pudo entonces viajar, pero no fue fácil.

Trump volvió a la carga en marzo con una nueva versión del decreto, que también fue suspendida. La Corte Suprema aceptó finalmente en junio analizar el caso y, en tanto resuelve, permitió la restricción en forma parcial.

El magnate neoyorquino también ordenó medidas polémicas en infraestructura, en migración y en medio ambiente, siempre con su estilo provocador e irreverente, en una guerra declarada contra los medios de comunicación y con continuos escándalos del “Rusiagate” minando su poder.

El resultado es un presidente con un nivel de popularidad mínimo en la historia de Estados Unidos –40 por ciento según Gallop– y una marcada polarización social.

“Made in America”. Trump volvió a defender la producción estadounidense. En la Casa Blanca, se probó un típico sombrero de vaquero Stetson. (AP)

“Made in America”. Trump volvió a defender la producción estadounidense. En la Casa Blanca, se probó un típico sombrero de vaquero Stetson. (AP)

El fin de la era Obama

Desde que los republicanos tomaron el control en Washington, se movieron rápido para revertir las políticas de Barack Obama. A fuerza de órdenes ejecutivas, Trump logró anular avances contra el cambio climático, una de las banderas del expresidente demócrata.

En enero, aceleró los proyectos de los oleoductos de Keystone XL y Dakota Access y en junio retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París. La situación movilizó a progresistas, ambientalistas e incluso votantes que nunca se habían involucrado en política.

“Me preocupa el futuro de mis hijos”, contó Lydia Gaston, maestra de Filipinas con más de 30 años en Nueva York que colaboró en una junta de firmas de Food & Water Watch.

Sin embargo, el principal objetivo republicano, revocar la ley de salud conocida como “Obamacare”, está trabado. La reforma de salud propuesta no ha podido pasar el Senado ante la falta de consenso dentro del mismo partido, luego de que fue rechazada por organizaciones de consumidores, por hospitales y por especialistas.

Un informe no partidista de la Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió además de que podría dejar a 14 millones de personas sin seguro médico en un año.

Entre otras reformas, el plan corta los fondos federales de Planned Parenthood (PPH), un proveedor de servicios de salud reproductiva orientado a la población de bajos recursos.

“PPH ha sido un símbolo de los derechos y libertades de las mujeres desde su creación. En mi opinión, los ataques al PPH están destinados a enviar un mensaje a las mujeres: ‘Todavía nos pertenecen y las controlamos’”, señaló Laura Di Vito, asesora financiera de Long Beach y participante activa de grupos de resistencia.

Movilizados 

“Los primeros meses fueron difíciles para la comunidad latina porque la gente estaba asustada. Muchos dejaron de viajar en tren, de ir a sus trabajos. Había un alto índice de depresión. La esperanza de una reforma migratoria se difuminó”, recordó Mirka

Laznik, quien dirige una agencia de empleo en Brooklyn desde hace 17 años.

Terrorismo. La seguridad nacional es un tema sensible para los estadounidenses, principalmente en lo vinculado a inmigración.

Terrorismo. La seguridad nacional es un tema sensible para los estadounidenses, principalmente en lo vinculado a inmigración.Los temores pronto se concretaron: Trump amplió el plan para deportar indocumentados, 11 millones en el país, y el índice de detenciones aumentó 40 por ciento de enero a mayo.

La contracara fue la movilización de la comunidad, con el apoyo de progresistas y de liberales. Mirka, quien trajo el movimiento Ni Una Menos desde Perú, su país natal, a Nueva York, lo vio en la gran convocatoria del Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo. “Hubo mucha unidad, la gente empezó a tomar la iniciativa”, destacó.

“Hay bastante preocupación, pero a la vez mucha voluntad para resistir a esta administración y sus ataques a la comunidad latina”, explicó Daniel Altschuler, director de Make the Road Action (MRA), uno de los principales actores en Nueva York.

Las protestas han sido así una constante, como también los pedidos judiciales para bloquear medidas ejecutivas en lo que muchos analistas interpretan como una presidencia que está cambiando el rumbo de Estados Unidos y su tejido social.

Quiénes se sienten ganadores

En el mercado. Las promesas de revertir las regulaciones en empresas y de una reforma impositiva tuvieron buena recepción en las grandes multinacionales, en Wall Street y entre los votantes. La mitad de los estadounidenses invierte en el mercado de valores, según una encuesta de Gallup en 2016.

Más trabajo. La inversión en infraestructura para la nación y los acuerdos para generación de empleo –que Trump ha anunciado, pero no siempre han sido comprobados– son algunas de las políticas que destacan los seguidores (republicanos, caucásicos y de clase trabajadora o de zona rural).

Terrorismo. La seguridad nacional es un tema sensible para los estadounidenses, principalmente en lo vinculado a inmigración. Las prohibiciones de ingreso para musulmanes y refugiados despiertan adhesión entre quienes sienten la amenaza latente del terrorismo.


 

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