Sobre un Saeta una joven atrapó al motochorro que la asaltó

Lo vio, lo fotografió y lo enfrentó. El chofer se jugó, detuvo el ómnibus y esperaron al 911. El sujeto fue sorprendido con la mochila de la docente recién recibida. El cómplice también preso.

Un motochorro bebió de su medicina sobre un ómnibus del corredor 2 B, al ser sorprendido por una de sus tantas víctimas en el interior del colectivo. El sujeto fue detenido por el 911 y poco después trasladado hacia la alcaidía.

El desafortunado delincuente fue atacado verbalmente por una joven docente, quien no solo lo desenmascaró sino que lo empujó hasta arrebatarle la mochila que el sujeto portaba sin que éste pudiera reaccionar, debido a la amenazante mirada de medio centenar de pasajeros.

Acto seguido, rodeada de decenas de ocasionales testigos, la docente les mostró a los mismo los rótulos con su nombre que el sujeto enfermo de impunidad ni siquiera había borrado de la mochila sustraída a golpes de puño y puntapiés días antes.

El chofer del corredor 2B, en tanto, se jugó una carta brava al estacionar el colectivo y cerrar las puertas a pesar de las amenazas del sujeto que no encontró ventanilla abierta para poder escapar de la embarazosa situación.

Sobre avenida San Martín casi peatonal Alberdi el conductor detuvo el servicio para esperar la llegada de la Policía, que tardó varios minutos a pesar de hallarse en el mismísimo microcentro salteño.

El sujeto, de unos 23 años de edad, solo atinaba a balbucear frases incoherentes y nada pudo decir cuando los pasajeros vieron que la mochila que portaba tenía no solo el nombre de su verdadera propietaria, sino el logo de la institución a la que pertenece la joven recién recibida.

Mochila de la docente

El sujeto fue conducido primeramente hacia la comisaría 2 y posteriormente llegó al lugar una comisión de la Brigada de Investigaciones, que justamente investigaba el cruento ataque que sufrió cuando se dirigía a su domicilio de barrio Autódromo.

Un sargento de la Brigada había sido notificado por la misma víctima ni bien reconoció al motochorro sobre el colectivo y la joven fue dirigida por él para que hiciera detener el ómnibus antes que el sujeto gane la calle.

Mónica Celeste, en diálogo exclusivo con El Tribuno, contó paso a paso cómo logró cazar a su victimario y la reacción de los pasajeros ante el desigual y valiente enfrentamiento con el sujeto que la había golpeado desde atrás, en un asalto nocturno.

“Fue muy rápido, pero al final me tuve que jugar personalmente. Como la policía me hacía preguntas y preguntas sobre si era efectivamente el delincuente, si reconocía plenamente la mochila y otras cosas, todo a través de mensajes por WastsApp, me tuve que armar de valor y ponerme de frente y fotografiarlo. Luego vi mi mochila y la reconocí de inmediato pero para cerciorarme cuando se paró le vi los rótulos con mi nombre en las hombreras y no había más tiempo ya. Me le fui encima y como llevaba la mochila en las manos se la quité, lo empujé y le dije de todo. La gente no entendía nada. Entonces le arranqué un trapo que tenía sobre el logo del Instituto y les mostré mi nombre grabado en la mochila. El sujeto decía que era de él y entonces le pregunté si estudiaba, si sabía dónde quedaba el instituto y ya ni sé qué otras guarniciones le tiré encima. Quedó frío y buscaba con los ojos una ventanilla para saltar, pero la gente no le dio lugar, ya había perdido. El chofer cerró todas las puertas hasta la llegada del 911”.

Allí fue otra historia.

Otras negaciones pero finalmente lo detuvieron.

“Lamento decirlo, pero en la comisaría a todos les parecía gracioso. Hasta llegué a escuchar “en dos horas se va a la casa’. No fue así, llegó la Brigada y se lo llevó a la Alcaidía por orden fiscal y desde allí me llevaron a la casa del sujeto en villa Floresta, en cuya esquina había al menos diez jóvenes entumecidos por la droga. Me informaron que andaba a pie porque su cómplice había sido detenido unas horas antes y la moto secuestrada por falta de papeles”.

El consuelo

La joven dijo que “de mi dinero, de mis libros, de mis tarjetas y celular, nada, pero al menos sé que mi caso y otros tantos que sufrieron los vecinos del Autódromo no van a quedar impunes”.

Celeste dijo que el martes se recibió en el terciario en el que estudia, a pesar de que el sujeto detenido, unos días antes le había robado los apuntes y los libros de su última materia a rendir.

“Me golpeó, me pateó y me robó, pero ya estamos a mano, ahora deberá pagar por lo demás”, dijo Mónica Celeste.

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