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Tres estallidos extienden al fútbol los temores de Europa

El ataque al ómnibus del plantel del Borussia Dortmund sembró el miedo otra vez. Aunque las autoridades no hablaron ayer de un atentado, el continente vive en estado de alerta.

Europa tiene demasiados recuerdos recientes de atentados terroristas, por lo que el pánico generalizado se activa con facilidad.

La información de la Policía alemana ayer a las 19 horas (local) era: “El ómnibus que conducía al plantel del Borussia Dortmund al Signal Iduna Park para la disputa de la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Mónaco ha sido atacado. Hubo varias explosiones”. Menos de una hora después, la Uefa tomaba la determinación de posponer el encuentro y el jefe de la departamental de Dortmund anunciaba que tres estallidos leves y casi consecutivos sacudieron al colectivo.

El único herido fue el jugador español Marc Bartra, de 26 años. Sufrió cortes menores y la fractura del hueso radio de su brazo derecho cuando reventó la ventanilla del bus.

Un portavoz de la Policía confirmó a los medios: “Hasta ahora, no hay evidencias de que se tratara de un ataque terrorista. Pero no se descarta ninguna hipótesis. Mantenemos abiertas todas las vías de investigación y se contemplan todas las posibilidades”.

En esa misma conferencia de prensa, la fiscalía explicó que los investigadores encontraron un papel manuscrito en el lugar de las explosiones, documento que se está analizando.

Ninguna milicia terrorista se adjudicó el hecho. Ante la falta de información oficial, versiones sobre supuestos motivos yihadistas se combinaban con elucubraciones sobre ataques de fanáticos del Mónaco.

Lo cierto es que por las redes sociales, la campaña #bedforawayfans era tópico principal horas después y convocaba a los hinchas del Dortmund a prestar asilo en sus hogares a los del Mónaco hasta hoy a las 18.45, cuando se juegue el partido.

En el plano político, la canciller alemana, Angela Merkel, deseó una pronta recuperación a 
Bartra.

Memoria reciente

La noticia puso en vilo al país donde iba a disputarse el encuentro deportivo, cuyo fútbol ya vivió de cerca el horror de los atentados de París. Es que su selección era la que se enfrentaba a Francia en aquella dramática noche de noviembre de 2015 en la que un ataque terrorista causó 137 muertos (la selección se vio obligada a pasar la noche en el estadio).

Alemania, además, tuvo un episodio más reciente. En diciembre de 2016, vivió un ataque en un mercado de Berlín, cuando un camión irrumpió atropellando personas de modo indiscriminado y matando a 12 de ellas.

Golpes terroristas

Estadio de Besiktas. En diciembre de 2016, una fuerte detonación en las afueras del estadio del Besiktas de Estambul dejó al menos 29 muertos, todos ellos agentes de la Policía local.
Fenerbahce. También en Estambul, un francotirador disparó contra el autobús que trasladaba a los futbolistas del equipo turco rumbo al aeropuerto. No hubo fallecidos.
Estadio de Francia. En 2015, la selección alemana y la francesa jugaban un amistoso cuando un yihadista intentó entrar al estadio. Antes de ser detenido, se detonó.