Trump no se retira de Afganistán, pese a su promesa de campaña

El deterioro de la situación en Afganistán fue una de las principales críticas en materia de seguridad que Trump le hizo a Obama durante la campaña presidencial del año pasado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció anoche su nueva estrategia para el conflicto en Afganistán, después de más de 15 años de la invasión que siguió a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y dos años y medio después de que el anterior mandatario, Barack Obama, decretó el fin de la guerra.

Durante su campaña electoral, Trump había abogado por el retorno de los soldados a Estados Unidos y había prometido que permanecería fuera de guerras de pequeña escala no estratégicas.

“Mi instinto inicial fue salir, pero las decisiones son distintas cuando uno es presidente”, afirmó el mandatario, y recordó que la salida rápida de Irak le dejó el terreno libre al Estado Islámico (EI) para ganar poder.

“Esto tiene solución. Al final, ganaremos”, expresó, antes de anunciar los nuevos lineamientos con respecto a este conflicto: un cambio del enfoque temporal por un enfoque basado en las condiciones en el terreno (“No diré cuándo atacaremos”); una mutación en el enfoque de cómo tratar a Pakistán (“Ninguna asociación puede seguir adelante si protegen a terroristas”); una mayor asociación con India (“Queremos que nos ayuden, sobre todo en asistencia económica y desarrollo”); y levantando restricciones para ir a la batalla, expandiendo autoridad a los mandos militares.“Seguiremos apoyando al Gobierno afgano y a sus fuerzas, pero es el pueblo afgano el que tiene que tomar el control de su situación”, manifestó Trump.

Horas antes del anuncio, el secretario de Estado, Rex Tillerson, había hablado por teléfono con altos representantes afganos, paquistaníes e indios para explicarles la nueva estrategia hacia el sur de Asia, ya que los anuncios del mandatario incluyen cambios en las relaciones con otros países de la región, en particular Pakistán, utilizado por los talibanes como refugio.

“El tema de las conversaciones fue cómo le gustaría a Estados Unidos trabajar con cada país para estabilizar el sur de Asia mediante una nueva e integrada estrategia regional”, indicó la vocera del Departamento de Estado norteamericano, Heather Nauert, en un comunicado.

El gobierno de Trump ha acusado a Pakistán de abrir sus fronteras e, inclusive, de apoyar al movimiento insurgente talibán, lo que les otorga un refugio de los constantes combates en territorio afgano y les permite escapar a los avances de las fuerzas estadounidenses.

La Casa Blanca quiere condicionarla a que Kabul establezca estándares más estrictos para perseguir y erradicar la corrupción estatal, un problema endémico en el devastado y empobrecido país.

El deterioro de la situación en Afganistán fue una de las principales críticas en materia de seguridad que Trump le hizo a Obama durante la campaña presidencial del año pasado. Desde el fin de la misión de combate de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) en diciembre de 2014, la seguridad en Afganistán empeoró drásticamente.


 

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