Trump quiere un muro que sea difícil de escalar y “estéticamente agradable”

Debe ser “físicamente imponente”, imposible de escalar “sin ayuda”, resistente por lo menos 30 minutos a cualquier intento de abrir un boquete, y “estéticamente agradable”, pero sólo de un lado: el de Estados Unidos.

Esos son algunos de los once requisitos mínimos que el gobierno de Donald Trump fijó para el muro que quiere construir en la frontera con México, uno de los pilares de su campaña presidencial y un símbolo del espíritu de su presidencia.

Los requisitos figuran en un documento de 132 páginas, publicado anteanoche, con las bases para la presentación de propuestas para la construcción de “prototipos” del muro que aspira a terminar de blindar la línea de 3200 kilómetros que divide a Estados Unidos de México, donde ya existen 1100 kilómetros intermitentes de vallas, muros, chapas y alambrados.

Para la Casa Blanca, el muro es un elemento central de la estrategia de seguridad nacional. Trump llegó a decir que actualmente la frontera “no existe”, y que el muro es necesario para impedir el ingreso de inmigrantes sin papeles, drogas y terroristas.

Los críticos del proyecto insisten en que la frontera, custodiada con cámaras, luces, drones y miles de agentes de la patrulla fronteriza, nunca fue tan segura, y que el muro es un proyecto inmoral, muy costoso y complicado, que no cumplirá con ninguna de las metas fijadas por el magnate republicano.

Foto: Reuters / Jim Bourg

El diseño debe impedir que una persona pueda escalar el muro sin ayuda, “por ejemplo, mediante el uso de una escalera”. El muro deberá además incluir “características antiescalada” para impedir el uso de anclas o agarraderas, y forzar a que cualquier túnel que quiera atravesar la frontera bajo tierra tenga más de dos metros de profundidad.

El documento no incluye costos, pero el Departamento de Seguridad Interior, que tiene a su cargo el proyecto, estimó que el muro costará desde 21.600 millones de dólares. El presidente prometió reducir esos valores.

La convocatoria para la construcción de prototipos, que ayudarán a elegir el diseño final, puso en marcha una idea que definió la campaña presidencial.

El entusiasmo por el muro y el encono contra Hillary Clinton eran los dos puntos salientes de todos los actos de Trump. Cada vez que Trump mencionaba el muro, el público respondía: “¡Construye el muro! ¡Construye el muro!” Había también idas y venidas. “¿Qué vamos a construir?”, preguntaba Trump. “¡Un muro!”, respondían sus seguidores. “¿Quién lo va a pagar?”, consultaba después. “¡México!”, era la respuesta de su gente.

Nadie de su gobierno todavía ha dicho cómo lograrán que México pague el muro. El presidente del país vecino, Enrique Peña Nieto , ya dijo que no lo hará, y abogó por construir puentes entre las das naciones, que son socias estratégicas. El pliego sí responde a otras promesas de Trump, que dijo que iba a ser “un gran muro”, y un “muro hermoso”.

“El lado norte del muro [es decir, frente a Estados Unidos] deberá ser estéticamente agradable en color, textura […] consistente con el ambiente general circundante”, señala el sexto punto en la lista de “requisitos mínimos”. El diseño debe permitir “cambios en color y textura” que acompañen la variedad de paisajes en la frontera.

A sabiendas de que la propuesta no es bienvenida al sur del país, y que el muro sufrirá ataques, el pliego también fija condiciones de seguridad: los 30 centímetros de ancho del muro deben resistir durante por lo menos media hora -pero, idealmente, más de cuatro horas- un ataque con herramientas como mazas de hierro, cinceles, picos, “herramientas de impacto u operadas a batería”, o sopletes para abrir un boquete.

Fiel a la austeridad que pregona Trump, el gobierno también exige que la construcción, el diseño y el mantenimiento del muro sea “económico”.

El gobierno también reconoce las dificultades inherentes al terreno que deberá recorrer la barrera, que cruzará desiertos, lagos, ríos y montañas: el diseño del muro, pide, debe resistir la construcción en pendientes “de hasta 45°”.

Arrestado por un tuit

Un hombre fue detenido ayer en Maryland acusado de publicar un tuit que le provocó un ataque de epilepsia a un periodista. “Te mereces una convulsión”, decía el mensaje de John Rivello, con una imagen. La víctima es Kurt Eichenwald, periodista de Newsweek. Según la prensa, sufrió una convulsión tras ver el tuit.

Fuente: La Nación 

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