Trump redobla su ofensiva y hasta le pega a su propio gobierno por la política migratoria

Trump hizo de la islamofobia una enseña de su campaña electoral, pero una vez en la Casa Blanca ha chocado con la realidad: los tribunales frenaron sus intenciones.

Hay incógnitas por resolver sobre el ataque del sábado en Londres, en el que murieron siete personas.

Si bien Estado Islámico se ha atribuido el atentado, todavía se desconoce la identidad de los terroristas, o, por ejemplo, si nacieron en Reino Unido.

Pero esta falta de información no frena a Donald Trump, quien trata de sacar réditos políticos del terrorismo. Con los mismos instintos de la campaña electoral, el presidente estadounidense utiliza la conmoción en la capital británica para defender su estrategia de mano dura contra la inmigración musulmana.

Trump continuó ayer su escalada de mensajes en Twitter sobre seguridad antiterrorista que empezó tras el ataque en Londres. Así, lamentó que sus dos decretos que vetaban la entrada a Estados Unidos de ciudadanos musulmanes estén paralizados por los tribunales e incluso arremetió contra la estrategia de su propio gobierno.“El Departamento de Justicia debería haberse quedado con el veto migratorio original, no la versión suavizada y políticamente correcta que mandó al Tribunal Supremo”, escribió Trump.

El presidente dio un paso más y pidió a la Justicia que solicite una audiencia rápida sobre el segundo decreto en el Supremo para poder impulsar una “versión mucho más dura”. Y aseguró que, pese a los reveses legales, ya se está llevando a cabo una “supervisión extrema” a las personas que entran a Estados Unidos para mantener “seguro” al país. “La justicia es lenta y política”, apostilló.

En sus mensajes sobre inmigración, Trump no citó la situación en Londres, aunque fue imposible no sacar conclusiones sobre sus intenciones. Poco después prosiguió con su ofensiva contra Sadiq Khan, primer alcalde musulmán de Londres, por una supuesta declaración en que minimizaba el ataque, pero que, según la Alcaldía, Trump malinterpretó. “Patética excusa del alcalde de Londres, Sadiq Khan, que tenía que pensar rápido en su declaración de que ‘no había razones para estar alarmado’”, escribió.

El domingo, Trump tuiteó: “Al menos siete muertos y 48 heridos en ataque terrorista y el alcalde de Londres dice que ‘¡no hay razón para estar alarmados!’”.

Trump hizo de la islamofobia una enseña de su campaña electoral, pero una vez en la Casa 
Blanca ha chocado con la realidad: los tribunales frenaron sus intenciones.

La Justicia consideró que la retórica antimusulmana de Trump en la campaña es prueba suficiente de que sus vetos migratorios respondían más a una finalidad de discriminación religiosa que a un intento de reforzar la seguridad de Estados Unidos. Ahora, será el Supremo, donde los jueces conservadores son mayoría, el que tome una decisión final en el equilibrio entre respeto a la diversidad religiosa y seguridad nacional.


 

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