La ministra de Educación admitió que se reza en las aulas cuando no se debería

Analía Berruezo aseguró ayer a la Corte de Justicia que hay una circular oficial para que se eviten las oraciones en horario de escuela, pero que se siguen haciendo.

La ministra de Educación de Salta, Analía Berruezo, admitió ayer ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación que sigue habiendo prácticas católicas en momentos como la entrada a clase pese a una circular que ordena lo contrario. La funcionaria tuvo que responder ayer las preguntas de los jueces del máximo tribunal del país, durante la última jornada de debate sobre la escuela laica, y defendió la continuidad de la enseñanza religiosa en la provincia.

Berruezo dijo que “no se puede negar” que en los grados se reza, actividad cuestionada por los padres que presentaron un recurso de amparo para que la educación primaria estatal sea laica, tema que debe resolver la Corte Suprema.

“Hay horarios en que pasa. No solo el maestro de religión o el director puede cometer, por su propia creencia, esta discrepancia con los chicos en relación con una oración en la merienda. Trabajamos en eso”, manifestó Berruezo.

La vicepresidenta de la Corte, Elena Highton de Nolasco, preguntó insistentemente si, como plantean los padres que quieren educación laica, hay “rezos y bendición de la comida” en las escuelas.

“En muchos casos hay una bendición que no responde a un credo, agradecen la posibilidad de tener alimentos. Esto está reglamentado en una circular del Ministerio de Educación. No se debe hacer. Tenemos actas en las que hemos explicado que esto no debe pasar”, aseguró Analía Berruezo.

La demanda contra la educación confesional se inició en 2010. En 2013, la Corte de Justicia de Salta consideró que se podía seguir dando la materia de religión en las escuelas públicas pero ordenó que las prácticas católicas, como rezar, se limitaran al horario específico de esa asignatura. Desde entonces, deberían haberse suspendido las oraciones en momentos como el inicio de clases o el almuerzo.

Defendió los contenidos

Berruezo fue la representante de la Provincia, junto con la fiscal de Estado Mónica Lionetto, en la última de cuatro jornadas de debate convocadas por la Corte antes de decidir si hace lugar a la demanda de padres que quieren educación laica.

La funcionaria defendió la continuidad de la enseñanza religiosa. Negó que sea solo católica, como se denuncia en el recurso de amparo, y rechazó los dichos del representante de la Iglesia Evangélica en Salta, Renato Fermín García, que el miércoles le había dicho a los jueces que el Gobierno prioriza al catolicismo y no garantiza la pluralidad de perspectivas.

“Los chicos conocen los principios de las religiones de todos los que asisten al curso. El Estado no promueve ningún credo”, afirmó Berruezo ante una pregunta sobre el tema del presidente del alto tribunal, Ricardo Lorenzetti.

La ministra aseguró que el contenido de la asignatura se basa en valores generales, que se determinan en consenso con los padres y que es “flexible”. Sin embargo, volvió a admitir: “En algunos casos todavía necesitamos un trabajo puntual con docentes y supervisores”.

Lorenzetti quiso saber cómo Berruezo puede estar segura de que la formación que se imparte en las aulas es plural y no privilegia a ninguno de los credos si no hay un programa uniforme.

“Si me dice que no está bien reglamentado el contenido curricular, ¿cómo sabe que no hay discriminación en el contenido o en la formación de los profesores? ¿Qué actividad hay para evitar la discriminación?”, planteó el magistrado.

El juez Juan Carlos Maqueda también indagó sobre el tema a Berruezo y Lionetto. “Dicen que la enseñanza que se imparte no se orienta a ninguna religión. Tengo una copia de un cuadernillo de quinto y el contenido incluye la misión de la Iglesia, los diáconos, la expansión de la Iglesia, la Iglesia crece y la primera comunión. ¿Cómo se puede explicar una cosa teóricamente y que en la práctica pase otra?”, preguntó el magistrado, a lo que las funcionarias respondieron que eso ya había cambiado.

Maqueda además consultó cuál es la razón pedagógica para que la enseñanza religiosa esté dentro de la currícula obligatoria y se dicte en horario de clase. Berruezo consideró que es necesario que sea así porque “contribuye a la formación in tegral”.

“Frontera compleja”

Analía Berruezo explicó ayer que los padres deben entregar a la escuela un formulario firmado en el que indiquen si quieren que sus hijos reciban formación religiosa y en qué credos quisieran que se instruyan.

Berruezo dijo que llenar el formulario es obligatorio, aspecto cuestionado porque se considera que es una forma de conminar a las familias a revelar ante extraños qué culto profesan aunque no quieran.

La funcionaria incluso acotó que, cuando los padres no entregan este documento, “vamos a buscarlos a la casa”. Ricardo Lorenzetti le preguntó: “¿No le parece algo innecesario?”. El juez agregó que en este punto, “hay una frontera compleja”.

“Debe darse fuera del horario de clase”

El relato de un caso de discriminación, ante la Corte Suprema.

Hernán Gullco, presidente de la ADC (Asociación por los Derechos Civiles), insistió ayer ante la Corte Suprema de Justicia en que la educación religiosa debe dejar de ser parte de la currícula obligatoria en las escuelas primarias estatales de Salta.
Gullco consideró que “la única forma de que la enseñanza religiosa sea constitucional es que se dé fuera del horario de clase”.

El responsable de ADC, que inició el recurso de amparo por la educación laica en conjunto con padres salteños, presentó a los jueces un audio en el que una madre relata que su hija fue discriminada en la escuela a raíz de la enseñanza confesional.

La mujer describió que la niña, por decisión de la familia, dejó de participar de la clase de religión durante un tiempo pero que tenía que quedarse afuera del aula y surgieron comentarios agresivos de parte de compañeros como “vos no vas a comer del pan de Cristo”. Eso, según contó, la obligó a decidir que su hija volviera a estudiar religión para evitar este tipo de situaciones.

Alejandro Segarra, director de litigio de ADC, aseguró que es el Arzobispado de Salta el que decide qué docente puede dictar religión y qué contenidos deben incluirse en la materia, lo que pone en debate la neutralidad que debería respetarse en la asignatura.

Por Jimena Granados para El Tribuno Salta

En tanto por #RadioSalta ayer, la ministra de Educación de Salta, Analía Berruezo, en una de sus respuestas aclaró que no existe una currícula rígida en las clases de religión.

Sostuvo también que no se impone la enseñanza del catolicismo.

Berruezo dio un ejemplo sobre una clase donde se incorporó conceptos del culto de los Testigos de Jehová y explicó que ese tipo de medidas se pueden adoptar a pedido de los padres.

A todo esto, René Luis Castellón, uno de los padres organizadores de la marcha que se realizará esta tarde para pedir por la continuidad de la educación religiosa, dijo por #RadioSalta que con la movilización se intenta demostrar que la provincia “es capital de la fe”.

“La escuela acompaña o no” agregaba

 


 

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