Tras la liberación al cura Rosa Torino, la Red de víctimas emitió un comunicado

El grupo denuncia y alerta sobre abusos sexuales cometidos por religiosos.

La red “Sobrevivientes de abusos eclesiásticos” emitió un durísimo comunicado tras conocer la decisión de la Justicia salteña de otorgar la libertad al cura Agustín Rosa Torino. “Hoy la Iglesia Católica medieval, cuna de pederastas, está de fiesta”, expresa el grupo que creó una página web en internet para denunciar y dar testimonio de los abusos sexuales cometidos por parte de sacerdotes y al mismo tiempo alertar a futuras víctimas sobre este accionar delictivo.

“Una vez más salen libres, con total impunidad, quienes han hecho de nuestras vidas un suplicio, en el que se incluyen a muchos otros que aún no se animan a denunciar”, señala el comunicado. Y agrega: “Quienes lo hicimos entendemos por qué y sabemos por qué”.

Al hacer un análisis del beneficio otorgado al cura salteño, sostienen: “No conformes con esto, cada día, junto con la justicia patriarcal, marcan nuestra sentencia a seguir atrapados y condenados a no poder volver a vivir”.

El grupo sostiene que el accionar del cura Rosa Torino fue avalado por las altas autoridades eclesiásticas a través de la congregación religiosa que fundó en Salta y en el exterior. “Hay muchos encubridores de los abusos sexuales sufridos por una gran cantidad de jóvenes que, bajo los votos religiosos le debían absoluta obediencia, pobreza y castidad, con el argumento de que era la voz de Dios, la autoridad máxima, el buen samaritano”, señalan.

La red conformada por víctimas de abusos sexuales sostiene: “Esta autoridad de Rosa Torino no era solo autoproclamada, sino que era avalada y sostenido desde el centro mismo de la curia romana. Los superiores son quienes, bajo la guía del espíritu, tienen el total discernimiento de la voluntad de Dios sobre quienes dirigen, y por tanto pueden decir qué hacer o qué no hacer con la vida de otros”.

En otro párrafo del comunicado expresa: “Para quienes fuimos adoctrinados (sometidos) bajo esta institución nos fue difícil poder ver y darnos cuenta de toda la violencia a la que fuimos subyugados. Hoy, después de todo lo que nos tocó pasar, somos nosotros quienes quedamos presos, y ellos en libertad”.

En consonancia con ello, manifiestan; “Hoy la Iglesia celebra la libertad de quienes, aprovechando su lugar de poder, han asesinado nuestros sueños, nuestra integridad, nuestras ganas de vivir. Ellos, con sus doctrinas, manipulan las conciencias hablando de amor, misericordia y perdón, como una herramienta útil e ingeniosa para acallar a las víctimas y someterlas a más dolor y más abusos. Nada es casualidad. No son enfermos, no están locos, tienen un plan sistemático y sostenido”.

Un protegido

El grupo no ahorra adjetivos para manifestar su malestar con lo dispuesto por el juez Luís Félix Costas. “Hoy la Salta feudal puede celebrar que una vez más un protegido suyo va a gozar de andar por sus calles regocíjandose, codeándose con funcionarios de alto poder, terratenientes y empresarios, porque la Iglesia y el Estado siguen juntos de la mano. Esta es la iglesia que está metida en las escuelas, en todas las instituciones y que pretende enseñarnos moral y ética”, dicen.

Por último, la red de víctimas manifiesta: “Este cura, como la gran mayoría, abusa de jóvenes y sostiene a otros abusadores. No importa, nosotros no nos vamos a callar y si vos decidís no cuidar a las víctimas, nosotros sí vamos a seguir peleando para que esto no vuelva a pasar”.

 

El cura Rosa esperará en libertad el juicio por abuso sexual

El juez Costas le concedió el beneficio a partir de la apelación de la defensa.Le impusieron una serie de medidas sustitutivas hasta tanto se realice el juicio oral.


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Tal como se preveía, finalmente la Justicia concedió ayer la libertad a Rubén Agustín Rosa Torino, el sacerdote del instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista acusado de abuso sexual gravemente ultrajante a partir de las denuncias realizadas por dos exnovicios de esa congregación religiosa. La medida fue dispuesta en iguales términos con los que se hizo la semana pasada con la excarcelación de la exmonja María Alicia Pacheco, imputada por los mismos delitos que el cura, en perjuicio de una menor de 13 años.

Eran las 12.55 cuando Rosa Torino arribó a la Ciudad Judicial con la custodia de tres efectivos del Servicio Penitenciario. En la puerta de la Sala IV del Tribunal de Impugnación lo aguardaba su codefensora Virginia Cabral Duva y de inmediato ambos ingresaron al despacho del juez Luis Felix Costas. El magistrado tenía en sus manos el dictamen de la apelación presentada en julio por el abogado Raymundo Sosa para que se le otorgara la libertad. Una hora después el religioso se retiró del lugar con la grata noticia de que se le concedía la excarcelación que le había negado el juzgado de primera instancia. Ya con otro semblante, el sacerdote retornó al penal de Villa Las Rosas, desde donde luego de cumplir con el trámite de rigor y retirar sus pertenencias se trasladó a la Casa San José, en Finca la Cruz, donde tiene su domicilio real.

Para resolver la apelación, el juez Costas utilizó el mismo recurso de su colega Edgardo Francisco Albarracín, quien el viernes pasado ordenó la libertad de la exmonja Pacheco. Si bien el magistrado hizo un análisis profundo de las graves denuncias contra Rosa Torino, en su resolución no se pronunció sobre la cuestión de fondo. Es decir, por la acusación de abuso sexual gravemente ultrajante. Lo hizo, únicamente, por el cese de la prisión preventiva planteada por la defensa. En ese sentido, Costas declaró a El Tribunoque al sacerdote le fijaron una serie de medidas sustitutivas que deberá cumplir a rajatabla, bajo apercibimiento de revocar el beneficio de la libertad y esperar en esa condición el juicio.

Si bien no se conocieron los detalles de la resolución, todo indica que el camarista descartó la posibilidad de fuga y el entorpecimiento de la investigación por parte del religioso, en contraposición con la opinión de la fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, Luján Sodero, y la jueza de Garantías, Ada Zunino. El riesgo de evasión fue el principal argumento que esgrimieron las funcionarias para negarle en dos ocasiones la excarcelación a Rosa Torino, quien se encontraba privado de su libertad desde el 23 de diciembre del año pasado.

La denuncia pública realizada por un exnovicio de la congregación religiosa Discípulos de Jesús fue el desencadenante que motivó la caída en desgracia del cura Rosa Torino. Jair Gyurkovitz, un joven de 21 años, hijo de una de pareja de artesanos de Cafayate, hizo un crudo relato de del drama que vivió desde los 14 años, cuando ingresó como interno en el instituto creado por el religioso en la parroquia de la Santa Cruz. Contó que fue víctima de abusos sexuales reiterados por parte del sacerdote Nicolás Parma, un colaborador de Rosa Torino que se hizo cargo de una casa de retiro creada en la provincia de Santa Cruz, adonde lo llevaron al poco tiempo de ingresar a la congregación. Según Jair, cuando retornó a Salta también fue abusado por Rosa Torino y lo acusó de haber sido cómplice del perverso comportamiento de Parma, quien se encuentra prófugo en España.

A la denuncia de Gyurkovitz se sumó la de otro joven, oriundo de la provincia de Buenos Aires, quien acusó a Parma de haberlo sometido sexualmente. De igual forma que Jair, la víctima declaró ante la fiscal Sodero que por el drama que estaba vivienda lo trajeron a Salta y que Rosa Torino también abusó de él. Los jóvenes declararon que en el internado de la parroquia de la Santa Cruz estaban virtualmente secuestrados, ya que nos les permitían salir ni tener contactos con sus familiares. En el marco de estas denuncias apareció en escena la exmonja María Gracia Ramia Damario. La joven imputó a la exmonja María Alicia Pacheco por los abusos sexuales que sufrió cuando tenía 13 años de edad.

 

"Solo resolví el pedido de libertad"

“Lo que dispuse fue el cese de la prisión preventiva del sacerdote Rosa Torino y la adopción de medidas sustitutivas”, expresó el juez Luis Félix Costas a El Tribuno minutos después de concederle la libertad al imputado. Explicó que esas medidas consisten en el arraigo, la radicación en el domicilio que fijó en Finca la Cruz, la prohibición de salir del territorio de la provincia y del país, la restricción de mantener contactos con personas vinculadas con los hechos que se investigan y los testigos de la causa.

“También se estableció la fianza personal que prestó el doctor Raymundo Sosa, bajo la caución juratoria de que va a observar las medidas sustitutivas que se ordenaron”, señaló el magistrado. Costas aclaró que únicamente se pronunció por el pedido de libertad que planteó la defensa de Rosa Torino y no por la cuestión de fondo. “La imputación que pesa en su contra no se modificó porque eso es materia de análisis al momento que se realice el juicio”, indicó.

El camarista sostuvo que las medidas sustitutivas están orientadas en el mismo sentido que lo hizo el comisario canónico designado por la Iglesia católica, quien dispuso la intervención de la congregación religiosa que dirigía Rosa Torino desde la parroquia Santa Cruz y su apartamiento como sacerdote. El religioso se mantendrá en esta situación hasta que se resuelva la cuestión procesal por las denuncias de abuso sexual gravemente ultrajante que le imputan.

El juez Costas se excusó de dar detalles de su dictamen que firmó. Sin embargo, todo hace suponer que le otorgó la libertad por considerar que no existe peligro de fuga. Este fue el principal argumento que esgrimió la fiscal Luján Sodero para oponerse a que se le otorgara ese beneficio.

 


 

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