Un ataque de las FARC pone en riesgo el proceso de paz en Colombia

El presidente Santos levantó la suspensión de los bombardeos contra la guerrilla tras la muerte de 11 militares en una acción armada. “Esta es la guerra que queremos terminar”, dijo el mandatario.

En uno de los más mortíferos ataques desde que se inició el proceso de paz en Colombia, en noviembre de 2012, la guerrilla de las FARC mató a once militares y dejó malheridos a una veintena en el departamento del Cauca. En respuesta, el presidente Juan Manuel Santos anuló la orden de suspensión de los bombardeos de las fuerzas armadas contra los campamentos de la guerrilla.

El ataque ocurrió hacia la medianoche del martes en la localidad de Buenos Aires, en el departamento del Cauca, bastión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y supone un grave contratiempo a las conversaciones de paz que el gobierno y la guerrilla mantienen en La Habana desde hace más de dos años para poner fin a cinco décadas de conflicto armado.

El brigadier Mario Valencia, comandante de la tercera división del ejército, explicó que los soldados, integrantes de una brigada móvil que realizaba operaciones de control territorial, “fueron atacados con artefactos explosivos, granadas y armas de fuego por guerrilleros de la columna móvil Miller Perdomo de las FARC.

En una primera inspección del área, donde se realizaba la evacuación de los heridos en condiciones climáticas difíciles, fue hallado además el cadáver de un supuesto guerrillero que “tenía un fusil y estaba vestido totalmente de negro”, en lugar de portar el tradicional uniforme camuflado, agregó Valencia.

Santos, que viajó a la región del Cauca para analizar las circunstancias de los hechos con la cúpula militar y autoridades regionales, deploró el ataque. “Lamento la muerte de soldados en Cauca. Ésta es precisamente la guerra que queremos terminar”, escribió en su cuenta de Twitter el mandatario de centro derecha reelecto en junio pasado con el mandato de sellar la paz con la guerrilla.

El ataque se produce menos de una semana después de que Santos prorrogara la suspensión de los bombardeos contra las FARC durante un mes para acelerar los diálogos. Ayer, el mandatario levantó esa suspensión debido al ataque, lo que podría desencadenar una espiral de violencia en el conflicto armado.

“He ordenado a las fuerzas armadas levantar la orden de suspensión de bombardeos a los campamentos de las FARC hasta nueva orden”, anunció Santos al término de un consejo extraordinario de seguridad que encabezó en la ciudad de Cali, unos 50 kilómetros al norte del lugar del ataque.

El gobernante dijo que tomó esa decisión porque la muerte de los militares obedeció a un “ataque deliberado, no fortuito que implica un claro rompimiento” de la tregua unilateral indefinida declarada desde el pasado 20 de diciembre por las FARC.

El grupo guerrillero declaró la tregua a raíz de los últimos avances en el proceso de paz. Santos se ha abstenido de aceptar una propuesta de las FARC de iniciar una tregua bilateral, aunque ordenó desde el 10 de marzo la suspensión de los bombardeos aéreos contra los campamentos de ese grupo durante un mes. Al cumplirse ese período prorrogó la medida durante otro lapso igual. Sin embargo, el ataque llevó al jefe de Estado a dar marcha atrás a la orden inicial.

Desde Cuba, sede de las negociaciones, las FARC, que en diciembre pasado decretaron una tregua unilateral e indefinida, reservándose sin embargo el derecho a replicar ofensivas del ejército, manifestaron su “preocupación” y volvieron a reclamar un alto al fuego bilateral, algo a lo que Santos siempre se ha negado por considerar que fortalecería a la guerrilla.

“A todas luces esto tiene su causa en esa incoherencia del gobierno de estar ordenando operativos militares contra una guerrilla que está en tregua”, dijo el comandante Pastor Alape. “Señor presidente Santos, la tregua bilateral es urgente”, agregó.

Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), el hecho es “grave”, pero no romperá las negociaciones en Cuba, aunque sí afectará la imagen de las FARC.

“Se borra con el codo todo lo que las FARC han hecho con las manos. Es muy costoso en términos de apoyo ciudadano y muestra una baja capacidad de control de las columnas móviles (…) por parte del secretariado” de la guerrilla.

En el último mes, las FARC violaron su tregua cinco veces y dejaron dos soldados muertos y 13 personas heridas, indicó un informe del Cerac difundido el viernes, que da cuenta de “un aumento sustancial” de la actividad violenta de la guerrilla desde que anunciaron el alto el fuego.

El defensor del pueblo, que vela por los derechos humanos en Colombia, reclamó explicaciones a las FARC. “La emboscada constituye un hecho abiertamente contradictorio frente al discurso que los negociadores de las FARC envían desde La Habana”, señaló Jorge Otálora en un comunicado.

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