cura corrumpo 17 julio 17

Un cardenal, una terraza y otro escándalo para el Papa Francisco

El Vaticano enjuiciará desde hoy a dos funcionarios acusados de desviar fondos de un hospital de la Santa Sede. Es por remodelar un lujoso departamento. El cardenal que vive allí no está acusado.

Aparte de la Basílica de San Pedro, es difícil encontrar un mejor inmueble en el Vaticano que el amplio apartamento en el último piso de un edificio en los jardines del Vaticano, con una terraza que tiene vistas directas a la cúpula del templo y al hotel donde reside el papa Francisco.

El apartamento de 300 metros cuadrados, donde vivió la mano derecha del papa anterior, se veía incluso mejor tras una reforma de 422 mil euros.

¿Quién pagó la cuenta? La fundación del Hospital Pediátrico Bambino Hesu (Niño Jesús), que recauda dinero para niños ­enfermos en el “hospital del papa” en Roma.

Una investigación reciente de The Associated Press reveló una pesquisa secreta del Vaticano en 2014 que descubrió que durante una dirección anterior, el hospital se había “centrado más en los beneficios” que en la atención a los pacientes.Ahora, las reformas en el piso del cardenal Tarcisio Bertone han derivado en un juicio penal que arroja luz sobre cómo se gastó parte de ese dinero.

El Vaticano llevará hoy a juicio al expresidente del hospital, Giuseppe Profiti, y al extesorero del centro, Massimo Spina, acusados de desviar donaciones al hospital para renovar la residencia de Bertone. El tribunal Vaticano, situado apenas a unos metros del palazzo en cuestión, ya advirtió que los dos acusados serán juzgados en ausencia si no se presentan.

Nueva era

Se trata de un nuevo escándalo financiero para el Papa Francisco, que intenta acabar con siglos de negocios turbios en la ciudad estado más pequeña del mundo.

Y coincide con la bochornosa salida del principal asesor financiero del pontífice, el cardenal George Pell, que regresó a su Australia natal esta semana para afrontar un juicio sobre acusaciones de abusos sexuales que habrían ocurrido hace años.

Profiti, al que Bertone nombró presidente del hospital en 2008, dijo que los 422 mil euros de fondos de la fundación del hospital utilizados para remozar la casa de Bertone fueron una inversión porque pensaba utilizar el lugar para actos de recaudación de fondos para el hospital.

“La presencia de su ilustre ­eminencia como invitado en estos actos sería una garantía de éxito seguro en términos de parti­cipación y de retorno institucional y económico relativo”, escribió Profiti a Bertone en una carta del 7 de noviembre de 2013 proponiendo la idea.

El directivo pidió que se celebrasen los actos en la casa de ­Bertone, con su magnífica vista y su cercanía al papa para “dar una mayor sensación de exclusividad y privilegio” a posibles ­benefactores.

Bertone accedió sin tardanza, respondiendo al día siguiente que él mismo se encargaría de asegurar que “terceros” –y no la fundación– pagaran cualquier renovación necesaria. No está claro qué ocurrió con esos “terceros”, pero el propio Bertone gastó 300 mil euros de su propio dinero por las obras, además de los 422 mil euros que aportó la fundación.

El sucesor de Bertone como secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, dijo que el juicio demuestra la transparencia que el papa Francisco quiere llevar a las finanzas de la Iglesia Católica. “Es tan sólo apropiado que todo el mundo rinda cuentas por su comportamiento”, dijo Parolin la semana pasada cuando se entregaron las citaciones.

Bertone no ha sido acusado ni está bajo investigación, aunque se benefició personalmente de las donaciones. Tras la explosión del escándalo en 2015, este cardenal hizo una “donación” de 150 mil euros al hospital para investigación, pero insistió en que no tenía ni idea de que la fundación hubiera pagado su reforma.

De forma similar, no se ha acusado a la empresa constructora Cartelli Re ni a su propietario, Gianantonio Bandera, colaborador de Bertone desde hace tiempo y que recibió casi un cuarto de millón de euros por todo el proyecto.

Las citaciones, de hecho, acusan a Profiti y Spina de “emplear de forma ilícita dinero propiedad de la fundación Niño Jesús para beneficiar a Bandera”.

El apartamento es propiedad del Vaticano, pero se asignó a Bertone para su uso personal tras su jubilación como secretario de Estado del papa Benedicto XVI en 2013. Está en el tercer piso del Palazzo San Carlo, al borde de los jardines vaticanos y cerca de la suit de hotel de dos habitaciones donde vive Francisco, que defiende una: “Iglesia de los pobres y para los pobres”. Irónicamente, la agencia de inteligencia financiera del Vaticano se encuentra en el mismo edificio.