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Una herida letal en el corazón de Barcelona

La Rambla, el paseo más emblemático de la capital catalana, se convirtió en escenario de una matanza reivindicada por yihadistas. Otra vez, un vehículo lanzado sobre una multitud desprevenida se convirtió en el arma no convencional utilizada. Al menos 13 muertos.

Un nuevo atentado terrorista golpea una ciudad europea. En el corazón de Barcelona, cerca de las 5 de la tarde de ayer (las 12 hora de Argentina) una furgoneta se lanzó a un ataque mortal, atropellando por el paseo de La Rambla a la multitud que encontró en su camino. Al menos 13 muertos y más de 100 heridos, 15 de ellos muy graves, era el saldo de este ataque que fue reivindicado por el Estado Islámico. Dos presuntos terroristas fueron detenidos y otro abatido, aunque ninguno de ellos sería el conductor.

Anoche, la Policía catalana frustró un segundo intento de ataque en Cambrils (ver página 6 ). El atentado de Barcelona comenzó en la intersección de la plaza Cataluña y calle Pelayo, desde donde el vehículo recorrió a gran velocidad más 500 metros por La Rambla haciendo “eses” y embistiendo a decenas de personas que caminaban por la peatonal.

El vehículo hizo su mortífero recorrido para terminar sobre el mosaico de Joan Miró, todo un ícono de la concurrida Rambla de Barcelona, junto al turístico mercado de la Boquería y al emblemático teatro Liceu. Los autores del atentado lograron huir a pie después del atropello.

Durante las primeras horas se señaló al marroquí de origen francés, Driss Oukabir, con residencia en Ripoll (Girona) como uno de los autores. Sin embargo, más tarde, un ciudadano con ese nombre denunció el robo de su documentación. La imagen difundida no correspondería al terrorista.La plaza Cataluña es el centro neurálgico y el más icónico solar de Barcelona, rodeado de locales como El Corte Inglés, Apple Store o el Hard Rock Café. En pleno verano y temporada alta del mes de agosto, se convierte en un hervidero de turistas y peatones. En el subsuelo de la plaza hay una estación de trenes de cercanías y paradas de metro por las que pasan a diario miles de personas.

La Rambla, también conocida como “Las Ramblas”, es la calle más famosa de Barcelona y conecta la plaza con el antiguo puerto de la ciudad. Con casi un kilómetro y medio de extensión, este paseo llega hasta el monumento a Cristóbal Colón, frente al mar. Célebre por sus terrazas, artistas callejeros, puestos de flores y souvenirs , se trata del paradigma de una ciudad turística que sólo en el último año recibió 17 millones de visitantes.

Ayer, después del ataque, el centro de Barcelona quedó convertido en una gran desolación de calles desiertas y valladas, donde sólo reinaba la confusión. Los Mossos d’Esquadra (Policía catalana) cerraron el tránsito y el paso a las calles, con controles en todos los accesos de la ciudad. Tiendas, restaurantes y bares bajaron sus persianas y se convirtieron durante unas horas en refugio para aterrorizados caminantes.

Las redes sociales estallaban de videos y fotos tomadas en el escenario del terror, mientras las autoridades reclamaban evitar estos envíos para no obstaculizar la investigación ni herir la sensibilidad de las víctimas. Nada de esto sucedió. Los mismos canales de televisión en sus ediciones especiales durante toda la tarde y la noche reproducían una y otra vez las imágenes macabras con efecto pixelado: personas tendidas en el suelo, rostros ensangrentados, estampidas. Las postales del terror, una vez más. Las autoridades dispusieron tres días de luto, al que anoche se sumó toda España.

“Los ejecutores del ataque en Barcelona son soldados del Estado Islámico y han realizado una operación contra un país de la coalición”, anunció horas después del ataque un mensaje difundido por la organización yihadista. La proclama hace referencia a la coalición internacional liderada por Estados Unidos que desde 2014 bombardea objetivos del Estado Islámico en Siria e Irak. Entre los 68 países participantes se encuentra España, que aporta unos 425 efectivos dedicados, principalmente, al adiestramiento de Fuerzas Armadas iraquíes y la Policía en la lucha contra el terrorismo.

España tiene el registro del peor atentado yihadista en Europa con la matanza de Atocha de 2004. Barcelona se sumó ayer a la luctuosa lista de atropellos masivos que en poco más de un año sumaron víctimas, dolor y miedo en Niza, Berlín, Londres y Estocolmo.

13 años después de Atocha

Madrid 2004, Barcelona 2017. Trece años separan a los dos atentados yihadistas más importantes en España en los últimos años. Fue el 11 de marzo (11-M) de 2004 cuando Madrid sufrió el mayor ataque de su historia con las explosiones en cadena de cuatro trenes de Madrid, con centro en la Estación de Atocha.

Esas 192 víctimas fatales y 2.057 heridos marcaron la irrupción de Al Qaeda en España, en el contexto de un mundo convulsionado por la guerra contra el terrorismo y la invasión a Irak.

Ahora, el terrorismo reproduce en Barcelona el modus operandi impuesto por el Estado Islámico en grandes ciudades: vehículos como armas de guerra, conducidos por “lobos solitarios” dispuestos a dar muerte sin piedad a una multitud de caminantes.