Una placa en el dique Cabra Corral recuerda a Ragone

En ese sitio podría encontrarse el cuerpo del gobernador secuestrado y asesinado por el terrorismo de Estado.

Familiares del médico Miguel Ragone conmemoraron, en el dique Cabra Corral, el trigésimo noveno aniversario de su desaparición. Allí descubrieron una placa que homenajea al “gobernador popular” y a otras víctimas del terrorismo de Estado, cuyos restos supuestamente yacen en el fondo de ese espejo artificial. Además, arrojaron desde el puente una ofrenda floral. Ragone fue el único gobernador constitucional secuestrado y desaparecido por la represión estatal y paraestatal iniciada en la década del ”70.

Para su núcleo familiar estos años no fueron un destierro a la memoria ni un vivir en el recuerdo. Por eso las reflexiones de Clotilde Ragone y Fernando Pequeño Ragone, su hija y su nieto, giraron en torno de la apropiación de la figura y el legado de Ragone en tiempos de campañas electorales. Ambos sostienen que necesitan “recogimiento e intimidad en un año duro”, también marcado por la realización del segundo juicio en que se busca esclarecer el procedimiento durante los ”70 de los aparatos de investigación y de espionaje de la Policía y el Ejército.

Se lee en los discursos de varios candidatos a la función pública, tras la reinterpretación histórica, que se arrogan de la línea de pensamiento y acción de Ragone. “Se lo usa para decir un montón de cosas que no sienten y decidimos no ser hipócritas. El justicialismo cada vez nos representa menos y le falta el respeto no solo a Miguel Ragone, sino a decenas de personas que honran a la política”, expresó al respecto Fernando Pequeño. También se mostró crítico con los homenajes que se vacían de contenido. “Ellos no murieron en vano y se “tinellizó”, se hizo tanto circo de esas muertes, que parece que nos hemos acostumbrado a que los desaparecidos desaparecieron porque había un momento de terrorismo en el país”, añadió.

Mañana infame

Con cada recordatorio las mentes y los corazones de los familiares se retrotraen a un día y un lugar: la mañana del 11 de marzo de 1976 y la calle Apolinario Saravia. Desde allí lo secuestraron a Ragone.

“Él era un padre ejemplar, contenedor y protector. Yo sentí que me habían sacado la tierra que pisaba cuando se lo llevaron”, se emociona su hija Clotilde. Ayer el sitio que pisaba podría ser la tumba de su padre. Sin embargo, Fernando lo resignifica: “Sabemos por un testigo, al que el exjuez Medina desestimó, que el cuerpo del abuelo puede estar acá en este dique inmenso, en esta profundidad fría. Pero este espacio de memoria tiene que ver con la vida más que con la muerte”.

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