Unos 400 inmigrantes murieron ahogados tratando de llegar a Italia

Viajaban en una embarcación que llevaba a 550 pasajeros y que zozobró tras 24 horas de navegación. El buen tiempo y el mar calmo posibilitan las travesías ilegales.

Unos 400 inmigrantes murieron cuando el bote en el que intentaban llegar a Italia desde Libia se hundió, dijeron ayer sobrevivientes, en la última de una serie de tragedias en el mar Mediterráneo donde la cifra de fallecidos por naufragios aumentó marcadamente este año.

El barco, que llevaba unos 550 inmigrantes en total, volcó unas 24 horas después de partir de la costa libia, según algunos de los 150 sobrevivientes que fueron rescatados y llevados a un puerto del sur de Italia ayer por la mañana, informó la organización Save the Children.

Los sobrevivientes del último naufragio eran mayormente africanos subsaharianos, pero no habían disponibles otros detalles, dijo un portavoz de Save the Children a Reuters. No estaba claro cuándo exactamente se hundió el barco.

El número de barcos con inmigrantes que intentan llegar a la Unión Europea desde países africanos como Libia, sumido en un caos, aumentó en las últimas semanas debido a que el clima primaveral hace más segura la travesía. En febrero, más de 300 personas se ahogaron al intentar cruzar el mar durante el clima invernal e intenso oleaje.

Save the Children, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y otras agencias humanitarias han instado a la Unión Europea a aumentar sus operaciones de rescate en el mar antes de que crezca el flujo inmigratorio como ocurre en los meses de verano.

El lunes, 2.851 inmigrantes fueron rescatados en operaciones en el Mediterráneo, dijo la Guardia Costera de Italia, sumándose a nueve personas que murieron y a 5.629 más que fueron salvados durante el fin de semana.

El buen tiempo y las aguas calmas del Mediterráneo han favorecido el incremento en los últimos días de la llegada de inmigrantes irregulares a Europa. De los inmigrantes rescatados, cerca de 450 eran menores de edad, y la mayoría viajaban solos, sin estar acompañados por un adulto.

“Muchos de ellos han vivido experiencias de violencia atroz, y han perdido amigos, familiares o incluso padres, en los últimos naufragios”, denunció el director general de Save the Children, Valerio Neri. Advirtió que la situación en Libia, el país desde donde proceden principalmente las barcazas, “está fuera de control” y que la “violencia en la calle es inaudita”.

“En los alrededores de Trípoli hemos vivido durante cuatro meses en una fábrica de sardinas. Eramos más de mil personas”, aseguró a la organización humanitaria Bherane, un chico de 17 años, que viajaba en una de las barcazas rescatadas en los últimos días. “Comíamos una sola vez al día y no podíamos hacer nada. Si alguno hablaba con un amigo o un compañero, te pegaban. Te obligaban a llamar a casa para pedir más dinero diciendo que estabas a punto de morir, y mientras te pegaban para que tus familiares escucharan los gritos”, relató.

Mientras se empiezan a conocer más detalles del pavoroso naufragio del lunes, las autoridades italianas continúan desbordadas por la llegada de inmigrantes irregulares y ayer han lanzado la voz de alarma: Italia necesita al menos 6.500 alojamientos más para dar cabida a los miles de inmigrantes que han llegado en distintas embarcaciones hasta las costas italianas. En las próximas horas se celebrará una reunión con todos los responsables locales y regionales, Cruz Roja italiana y Protección Civil, entre otros, para dar respuesta a la emergencia.

La pasada madrugada, 1.169 personas llegaron hasta el puerto de Palermo tras ser rescatadas por la Guardia Costera italiana en diversas operaciones en el canal de Sicilia. A éstos se suman el centenar de personas, entre ellas ocho mujeres y un menor de edad, que consiguieron llegar a otro puerto de la isla siciliana a bordo de una nave con bandera de Malta, y los casi 700, entre ellos el cadáver de una mujer, que fueron transportados al puerto de Calabria, en el sur del país.

Según las declaraciones de los inmigrantes que viajaban a bordo de esta última barcaza, el cadáver de otro hombre fue lanzado al mar y devorado por los tiburones. En las últimas horas la policía italiana ha detenido al presunto traficante, originario de Guinea, que viajaba a bordo de esta última embarcación rescatada.

“El problema de la inmigración”, dijo en una entrevista el ministro de Exteriores italiano Paolo Gentiloni, “tiene que ser resuelto desde la raíz”. “Es algo que una superpotencia económica como la Unión Europea demanda que gaste tres millones de euros al mes”, en referencia a la Operación Tritón de la UE que el año pasado sustituyó a la Operación Mare Nostrum. El ministro ha asegurado que la solución al problema de la inmigración está en atacar a las organizaciones de tráfico de personas y “estabilizar Libia”.

El Ministerio de Interior lanzó un SOS para pedir que todas las regiones y provincias del país colaboren activamente para poder acoger a las miles de personas que han llegado en las últimas horas, el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, ha asegurado que su partido “ocupará” los cuarteles militares, hoteles, hostales o pensiones que acojan desinteresadamente a los inmigrantes.

“Alfano y Renzi buscan 6.500 camas para los inmigrantes. Pido a los gobernadores, los alcaldes, asesores y consejeros de la Liga que digan que no, con todos los medios, a cada nueva llegada. Como partido estamos listos para ocupar todos los hoteles, hostales, escuelas o cuarteles destinados a los presuntos refugiados”, dijo el líder del partido en la oposición. Las fuerzas navales italianas, dijo Salvini, “deben defender las fronteras y socorrer a quien deba ser socorrido, pero no deberían dejar desembarcar absolutamente a nadie” en suelo italiano.

En ese marco, ayer a la mañana un grupo de personas a bordo de una lancha de la Guardia Costera de Libia disparó contra la Marina Militar italiana, que custodiaba una de las barcazas que había sido rescatada en las últimas horas, y robaron la embarcación en la que viajaban los inmigrantes, que acababan de ser trasladados a un remolcador italiano.

Es el segundo episodio de estas características que se produce en las últimas horas.

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